martes, 5 de noviembre de 2013

Encuentro Patriotico celebrado frente al Altar de la Patria.



La oportunidad del liderazgo nacional frente a la sentencia

 Palabras pronunciadas por el doctor Juan Miguel Castillo Pantaleón en el Encuentro Patriotico celebrado ayer lunes 4 frente al Altar de la Patria.

Es un privilegio aceptar la invitación para pronunciar unas breves
Juan Miguel Castillo Pantaleón
palabras aquí,  en el lugar en donde hombres y mujeres, un día 27 de febrero, construyeron esta patria.

Es un privilegio que me permitan servir de portavoz de tantos dominicanos, de quienes nos hemos sentido pisoteados las últimas semanas, cada vez que hemos escuchado las ofensas contra este pueblo noble, simplemente porque sus instituciones públicas han actuado con responsabilidad y valentía.

Al igual que aquella velada gloriosa iniciada con un trabucazo del prócer Mella, la sentencia del Tribunal Constitucional, como el estampido de un cañón heroico, nos ha levantado a todos, como un solo hombre para defender nuestra soberanía.

Esta sentencia histórica corona magníficamente la voluntad expresada antes por la jurisprudencia, por las leyes y por el pueblo. Con esta sentencia valiente se reafirma y define lo que tan claramente prevé la Constitución, pero que los mismos enemigos de la nación se han empeñado en distorsionar una y otra vez. Con esta sentencia final e irreversible se define quiénes somos los dominicanos y se reafirma la fortaleza de nuestras instituciones y nuestras leyes.

Como un solo hombre y mujer, el pueblo ha respondido en su apoyo. Las encuestas no han dejado lugar a dudas. Los manipuladores han quedado en el ridículo.  No han logrado confundir.  De nada les ha valido toda esa campaña de mentiras y de distorsiones pseudo-jurídicas y de poses pseudo-humanistas para descalificar el sentido de la sentencia.  De nada les han valido las horas y horas de programas televisivos y radiales, páginas llenas de desinformación, denuestos e injurias.  Nos han llamado racistas, nos han llamado xenófobos. Y todo, porque esta decisión protege la identidad dominicana, porque aplica la Constitución y obedece el mandato del pueblo. Y mientras más nos insultan, mientras más conspiran, más fuerte late en el pecho el orgullo dominicano.

República Dominicana, la nación más solidaria y generosa con sus hermanos, hoy es injuriada porque no es regalada.  Nuestro país es sentado en el banquillo de los acusados porque no asume como dominicanos a personas que no lo son.  Esas farsas de juicios que el país ha visto, son parte de esa estrategia de doblegarnos.  Esa estrategia que pretende que las fronteras jurídicas sean borradas, para que la República sea absorbida.

Desde miles de kilómetros de distancia, poderes cínicos juegan irresponsablemente con el destino de dos pueblos y se amenaza la convivencia pacífica. Se pretende trasplantar e imponer en el país una falsa identidad a quienes no les corresponde.  De esa manera creen que resolverán un problema regional que los dominicanos no debemos, no podemos ni queremos asumir.  Un pequeño país pobre y sobrepoblado, con recursos limitados, no puede hacerse cargo de la población de un Estado vecino que es un Estado fallido. Esa comunidad internacional hipócrita, que ha ofrecido ayudas multimillonarias que se han quedado en las simples ofertas o que han sido robadas, ahora pretende endilgar a nuestro país responsabilidades que no nos corresponden.

Somos un país de leyes y nos ha costado mucho sacrificio lograr que esa legalidad sea aplicada.  Veamos el desorden del país vecino para contrastar cuánto nos diferenciamos.  Por ello, el liderazgo político no debe colocarse de espaldas al sentir del pueblo. Quienes aspiran a dirigir este país, quienes aspiran a representar sus comunidades en el Congreso y los Ayuntamientos deben sintonizar con este sentimiento.  Quien no lo haga quedará barrido por la historia, porque este pueblo orgulloso sabrá cobrar a los tibios y a los traidores la falta de compromiso.

Dominicanos, sigamos apoyando esta sentencia. Acompañemos a las autoridades para su puesta en ejecución. Exijamos al gobierno que ejecute el Plan de Regularización para que se organice la presencia de extranjeros en el país.
  Acompañemos esas instituciones. Invitemos aquellos extranjeros que dicen sentirse dominicanos y a aquellos extranjeros que han venido a nuestra tierra esperanzados de encontrar aquí lo que no han podido construir allá, a dar el primer paso, demostrando su intención de respetar las leyes y las instituciones de este país.  Desafiarlas es confirmar el temor de que su presencia nos pueda hacer perder lo que por décadas nos ha costado construir en términos institucionales.

Dominicanos, cada uno de nosotros es un soldado en esta nueva gesta por la libertad. Nuestras armas son jurídicas. Difundiendo la verdad de la sentencia, libramos esas batallas.  Que los jóvenes sean los primeros en el entusiasmo. Si la juventud no defiende su soberanía, no habrá República Dominicana donde construir sus vidas y sus sueños.

Defendamos la Constitución, defendamos esta sentencia, defendamos la imagen de nuestro país. Que vivan nuestros héroes Trinitarios, que vivan nuestros padres de la patria!!

¡¡Que viva Juan Pablo Duarte!!

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