lunes, 7 de mayo de 2018

Para Haití es muy cómodo hacerse la ¨mosquita muerta¨

Haitianos cruzando el Masacre 
Mi humilde opinión sobre República Dominicana y Haití


Por: Alfonso Quiñones


El Washington Post ha publicado un artículo perverso contra República Dominicana 


“Hubo un momento en que la división entre los dos países se elaboró con sangre: la ‘masacre del perejil’ de 1937 es ampliamente considerada como un punto de inflexión en las relaciones haitiano-dominicanas. La masacre llevada a cabo por el dictador dominicano Rafael Trujillo, dirigida hacia los haitianos, así como a los dominicanos que parecían lo suficientemente oscuros para ser haitianos – o cuya incapacidad para rodar la “r” en perejil, la palabra española para el perejil, impuso la distancia”, dice el Washington Post.
Es cierto eso que dice el Washington Post, solo que es solamente una parte de la verdad. Falta la otra.

Antecedentes

 “El 1 de enero de 1804, mientras Jean-Jacques Dessalines proclamaba la independencia de Haití, comenzó en Santo Domingo el periodo francés, bajo la administración de Louis Marie Ferrand. En 1805, Henri Christophe y Dessalines tomaron la ciudad de Santiago y después se dirigieron a Santo Domingo con un numeroso ejército, pero ante la resistencia de Ferrand se vieron obligados a retirarse. Durante la retirada, numerosos pueblos de las bandas sur y norte se vieron reducidos a cenizas, y los habitantes que no pudieron huir a tiempo fueron masacrados.”, dice la compañera Wikipedia.

En ese momento comenzó todo. Los degollamientos en Santiago de los Caballeros y en Moca estuvieron a la orden del día en 1805.

“República Dominicana alcanzó la primera independencia en 1821 pero fue tomado rápidamente por Haití en 1822… Todos los niveles de la educación se desplomaron, la universidad fue cerrada, ya que los hombres jóvenes dominicanos de 16 a 25 años de edad fueron reclutados por el ejército haitiano, además fueron privados de alimentos. La ocupación de las tropas de Boyer, que eran en gran parte dominicanos, quienes no recibían paga tuvieron que dedicarse a saquear a los civiles dominicanos. Haití impuso un tributo al pueblo dominicano. Muchos huyeron de Santo Domingo a Puerto Rico y Cuba (ambos aún bajo el dominio español), Venezuela y otros países. Al final, la economía y la fiscalidad se hicieron más onerosas.

Con la llegada de Boyer a la parte oriental de la isla se abolió la esclavitud y se planteó una profunda reforma agraria. También se impuso el Código Rural, el cual prohibía que los antiguos esclavos salieran de las propiedades de sus amos sin el permiso del dueño y de las autoridades haitianas, efectuando así la nulidad de la liberación de los esclavos.
Además que el Código Rural de Boyer tenía implicaciones para la población de color dominicana que era libre, la cual era la mayoría de la gente de color, por lo que aumentó el descontento del régimen boyerista entre los dominicanos de todos los colores y clases. Con esto se da inicio a la Dominación Haitiana, el 9 de febrero de 1822. En la parte oeste de la isla se inician conspiraciones contra Boyer a partir de 1827, las que obligan a que salga al exilio en enero de 1843”.
Esa parte de la historia, fue expuesta en Wikipedia muy edulcoradamente, la violencia contra los dominicanos campeó por su respeto.

Campaña antidominicana

La actual campaña difamatoria contra el país es cruel, inhumana y muy interesada y manipulada por ciertos círculos de poder. Ahí se unen con entusiasmo revolucionario Francia, Estados Unidos, Venezuela y los países del Caribe. El colmo es que República Dominicana ni siquiera es miembro de Caricom. Y me temo que ha sido una posición de rechazo de los que mandan en ese organismo regional.

Este es el país más hospitalario del mundo. Y la pasión solidaria desatada cuando el terremoto haitiano es uno de los gestos más hermosos que un país haya hecho por otro. Soy testigo de eso. Para que se tenga una idea (estuve en Haití al tercer día del terremoto), en la fronteriza población de Jimaní, el presidente Leonel Fernández mandó a establecer (en el cuartel del pueblo), junto al helipuerto por donde entraron las primeras ayudas al país, una presidencia para que el gobierno haitiano pudiera continuar funcionando y coordinando las acciones de salvamento. Allí ondeaban dos banderas, la de RD y la de Haití. Y había hasta un sillón presidencial.

El 12 de enero de 2012 se inauguró la Universidad Henri Christophe, construida por el gobierno de la República Dominicana, en conmemoración de la tragedia del Terremoto de Haití de 2010. La universidad cuenta con una capacidad para unos 12 000 estudiantes aproximadamente, y fue construida en la comunidad Limonade, Cabo Haitiano, con una extensión de 144 mil metros cuadrados. Fue erigido con una inversión conjunta entre el estado y el sector privado dominicanos, de un monto de 50 millones de dólares estadounidenses.

Documentados e indocumentados

No me gusta meterme en estos temas, pero alzo mi humilde voz desde aquí, porque me parece que los países poderosos quieren hacer cargar a República Dominicana con un fardo demasiado pesado: Haití, con la enorme pobreza de ese país, después de haber sido esquilmado por Francia y demás metrópolis, los cuales quieren limpiarse las manos y echarle “ese muerto” a la otra media isla.
No estoy de acuerdo con la deportaciones de los que hayan nacido aquí y ni siquiera han estado nunca en Haití. Pero creo que es lógico e imprescindible que el país ponga sus reglas migratorias y que -como todo país minimamente organizado- instrumente el registro y documentación de los extranjeros que residen en el país.
Es cierto también que, en una parte de la ciudadanía dominicana hay ciertos sentimientos antihaitianos, derivados de los encontronazos históricos que han existido. También es cierto que dentro de los nacionales haitianos (incluso dentro de la clase política haitiana) hay parte de ellos con ciertos sentimientos antidominicanos. El mundo desconoce estas cosas.

A veces siento que al gobierno de Haití le es muy cómodo hacerse la mosquita muerta, sencillamente no documentando a sus nacionales. Así es muy cómodo, y además, echándole la culpa a República Dominicana. Me temo que el dinero que pueden haber dado algunos países, si es que lo han dado para eso, ha ido a dar a algunos bolsillos, pero no a la necesaria documentación de los haitianos, que en este caso son el jamón del sandwich.
Siento que República Dominicana no ha sabido defender e imponer su verdad en la arena internacional, salvo honrosas excepciones como aquella memorable intervención del presidente Danilo Medina en Cuba, durante la cumbre del CELAC donde le salió al paso al primer ministro de San Vicente y Granadinas, Ralph Everard Gonsalves.
Creo también que el gobierno dominicano ha tenido que contar hasta mil en más de una ocasión por tantas escaramuzas cometidas contra nacionales dominicanos en territorio haitiano, que tienden a fomentar la animadversión, el odio y una guerra entre ambos países.

El colmo es que Haití ha vetado la entrada de huevos dominicanos al país (claro que es su derecho), porque un periódico estadunidense ha escrito falsamente que en el país ha habido fiebre aviar. Cada vez que pueden tratan de cometer ese tipo de encontronazos para desangrar económicamente a República Dominicana.
Es cierto también que estos desencuentros han sido de lado y lado. Se ha dado el caso de intentos de linchamientos a nacionales haitianos indocumentados en determinadas zonas del país, porque un haitiano ha cometido un crimen contra una dominicana o un dominicano.

Según el Washington Post “Cassandre Teano , un oficial jurídico de las Open Society Foundations con sede en Nueva York, dijo que las comparaciones entre las acciones del gobierno dominicano y la desnacionalización de Judios en la Alemania nazi se justifican.
Al pedirle que explicara la comparación, Teano dijo que podía ver por qué ciertos grupos o personas sentían de esa manera porque la negación de la ciudadanía fue uno de los primeros actos perpetrados contra Judios en la Alemania nazi”.
No dicen lo mismo contra las deportaciones masivas diarias de Estados Unidos (se estima que unas 5,000 personas son deportadas diariamente de su territorio, según dijo en la TV Dominicana el abogado José Ricardo Taveras, quien fungiera como director de Migración de República Dominicana hasta hace pocas semanas. Tampoco dicen lo mismo de los cientos de africanos que son deportados cada día de Europa.

Diferencias

Mucha gente no entiende las diferencias culturales, idiomáticas, y de todo tipo, entre los haitianos y los dominicanos. Ni conocen los antecedentes históricos entre ambos países. Ni sus desencuentros; de los crímenes cometidos por los haitianos contra los dominicanos desde tiempos de Dessalines, de los crímenes cometidos contra los haitianos en tiempos de Trujillo. Y los ires y venires cotidianos de dos países que están obligados a convivir en una isla no muy grande.
A cada rato en algunas publicaciones periódicas o académicas sale a relucir la peregrina teoría de unir ambos países que comparten una sola isla. Quienes se prestan para este tipo de elucubraciones desconocen las características de cada nación, sus costumbres, sus orígenes, sus culturas, sus realidades.

En la República Dominicana viven 11.000 haitianos de forma legal y según estimaciones cerca de 1.100.000 residirían de forma ilegal, esto hace que la diáspora haitiana represente el 12% de la población de la República Dominicana, y el 25% de la fuerza laboral total, destacándose en los sectores de la agricultura y la construcción, donde representan el 60% y el 80% de la fuerza laboral respectivamente.
Luego del terremoto del 2010 unos 200.000 haitianos habrían entrado al país solo en los 10 meses posteriores.
Los haitianos ingresan en masa diariamente a lo largo de la frontera

En 2012, el Instituto Nacional de Estadísticas de la República Dominicana realizó la primera encuesta de inmigrantes y encontró que hay al menos 668 145 inmigrantes haitianos de primera o de segunda generación (apróximadamente el 7% de la población del país), es decir, que trata de solo inmigrantes e hijos, no incluye nietos ni bisnietos que podrían no tener un estatus legal en el país.
Dios quiera que no se produzcan excesos innecesarios. Ojalá que la sensatez impere. Creo que sería un gesto de justicia que el gobierno dominicano registre a los cañeros haitianos y a sus familiares nacidos en el país desde hace años. Se hace necesario que la comunidad internacional comprenda a profundidad las medidas del gobierno dominicano. Para ello, deberán poner al máximo los esfuerzos, en pos de explicar al mundo la verdad dominicana.

Lo juro, creo que es injusto que al país más hospitalario del mundo se le juzgue sin conocer su realidad, su historia y sus necesidades. Muchos me criticarán, otros estarán de acuerdo conmigo. Esta es mi opinión con absoluta honestidad.
Los haitianos nunca agradecen:  Grupos despegaron las letras en bronce del profesor Juan Bosch puestas en el edificio del auditorio.

Por último, el siguiente video “Los nuevos Dessalines” publicado en enero de este año en las redes sociales, llama a los haitianos a recuperar el territorio de la República Dominicana y a ejercer actos de violencia contra su población. El video ha sido publicado en momento de gran efervescencia y agitación política en Haití, llama igualmente a los haitianos a la “revolución y al cambio”.

17 JUN 2015
17 JUN 2015

domingo, 22 de abril de 2018

Ángel Miolán: De Héroe a Villano

Angel Miolán: 
El patriarca injuriado

Juan Bosch y Angel Miolán en el 1961


          •      Por SEBASTIAN DEL PILAR SANCHEZ

El  domingo 28 de noviembre de 1965 el consejo nacional de disciplina del PRD decidió expulsar de sus filas al veterano dirigente perredeísta Ángel Emilio Miolán Reynoso, acusado de haber violado la línea política de la organización durante la Guerra de Abril de ese año.

La decisión causó revuelo, pues era un dirigente excepcional que en numerosas ocasiones había puesto en peligro su vida, luchando por la libertad, la democracia y el bienestar del pueblo dominicano.
Para el ciudadano común resultaba difícil comprender la conversión de héroe a villano de este dirigente que había sido el vocero de la conocida “Comisión de la Libertad” que llegó al país desde el exilio el 5 de julio de 1961 a organizar el partido blanco, aprovechando  el ambiente de libertad restringida que él contribuyó a crear después de la muerte de Trujillo.
  
Era totalmente inexplicable su separación del PRD, donde se había desempeñado como su presidente elegido en su primera convención nacional, efectuada el 21 de octubre de 1961 en el cine-teatro Ozama de la ciudad capital.

Pues en este partido…no sólo había sido su principal organizador, sino que se le consideraba -por su inagotable capacidad de trabajo- como el estratega del triunfo alcanzado por sus candidatos en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, incluido Juan Bosch.

Juan Bosch, Enrique Cotubanamá Henríquez,
Juan Isidro Jiménez Grullón y Angel Miolán en Cuba en 1948

Miolán estuvo en la presidencia del PRD hasta el 25 de octubre del año 1964, cuando fue sustituido por Bosch en la tercera convención nacional ordinaria que hizo  esta entidad en su casa nacional, en el sector de Gascue, estando ambos exiliados en Puerto Rico.
En ese evento su nombre no fue presentado a ningún cargo directivo, se le marginó totalmente de la dirección política, con lo cual quedaba en evidencia su pésima relación con el líder del partido.

Su camaradería con Bosch se había resquebrajado. El deterioro de esa antigua amistad, de manera discreta comenzó  a manifestarse con la inauguración del gobierno perredeísta que no le confirió puesto ejecutivo, ni asesoría en una sola de las tantas oficinas del Estado, como es costumbre en quienes dirigen el partido oficialista en la República Dominicana. 

Se puede decir sin exagerar que en ese gobierno fue tratado con cierta indiferencia, y que el partido bajo su mando fue ignorado, disminuido y conducido a la inactividad; hasta el punto que cuando Bosch fue derrocado, los locales partidarios -por orden suyas- operaban sólo como escuelas.

 Las contradicciones internas

El juicio contra el antiguo dirigente perredeísta se llevó a cabo durante la mañana del 28 de noviembre de 1965 en su local de la avenida Independencia esquina Cervantes; exactamente, donde funciona la sede principal del Partido de la Liberación Dominicana.
En ese lugar estaban presentes unas 150 personas, entre dirigentes, militantes, periodistas y unos cuantos curiosos, pero el inculpado inexplicablemente brillaba por su ausencia; aunque más tarde explicaría -en declaración pública- que no asistió a dicho juicio porque no fue notificado, negándosele el sagrado derecho a la defensa.

Miolán calificó de “vagas e inconsistentes las imputaciones falaces  en su contra, fruto -según su apreciación-  de la calumnia y la mentira de sus acusadores”, quienes habrían apelado al uso de armas indecorosas para atacarle, en “muestra típica del canibalismo político con que algunos estaban prostituyendo las normas de altura y dignidad del partido del pueblo”.

Ante su ausencia del juicio, y en señal aparente de respeto a sus derechos, el consejo de disciplina del PRD designó como abogado de oficio a Juan Onofre Holguín, quien más que su defensor, parecía ser el auxiliar del fiscal y presidente del comité del distrito del PRD, doctor Máximo Lovatón Pittaluga, pues había sido comisionado por la alta dirección del partido para airear las faltas a la disciplina interna que atribuían al veterano dirigente político.

El plan contra el expresidente del PRD se hizo público mucho antes de la convención de 1964, pero la intención en realidad no era tanto expulsarlo, sino aplacar su resistencia a ser relevado de modo provisional por el viejo luchador antitrujillista  Máximo Ares García (don Pasito), cuando Miolán alegaba que su mandato como principal ejecutivo del partido culminaba el 21 de octubre de 1966.
La rebeldía de este dirigente aumentó con la celebración de dicha convención  y su sustitución por el profesor Bosch en la presidencia del PRD, provocando  que el comité  del distrito volviera a considerar el apremio de someterlo al consejo disciplinario.

Pero lo que rebosó la copa, o colmó la paciencia de Bosch y los altos mandos del PRD fue un documento publicado el 11 de noviembre de 1965 en los diarios nacionales, firmado por el influyente comité provincial de Santiago, presidido por el distinguido empresario farmacéutico Germán Polanco, que llamaba a la unidad interna y a la reedición del binomio Bosch-Miolán, considerando el éxito que obtuvo en la dirección de  la campaña electoral de 1962.

El documento abogaba por la celebración de una convención en un plazo de 90 días para sustituir a los miembros del comité ejecutivo nacional, por ser supuestamente sectarios e incompetentes, además de un plan de trabajo que sacara al partido de la postración en que  se encontraba.

Este manifiesto conmovió a Bosch y a la élite partidaria, ya que no esperaban tal desafío, acompañado de una crítica severa a su inactividad política, al decir que el perredeísmo no estaba hecho para el letargo y  era necesario movilizarlo y prepararlo a todo vapor, a fin de  obtener la mayor de  las victorias en las elecciones de 1966.

Este documento advertía además que mientras los perredeístas estaban con los brazos cruzados, Balaguer no perdía su  tiempo y organizaba sus tropas para la lucha comicial; subrayando que el PRD tenía derecho a enorgullecerse con sus hazañas, pero le estaba prohibido dormirse en sus laureles. 

El manifiesto de Santiago estaba además firmado por dirigentes emblemáticos como José Saúl Petitón, secretario general del comité provincial;  Félix María Santos, secretario de actas y correspondencias; Ramón Evangelista Jorge, secretario de asuntos electorales; y Rigoberto Núñez, secretario de asistencia social.
También Miguel Antonio Rodríguez, secretario de asuntos  campesinos; José Apolinar Polanco, secretario de relaciones públicas; Evelio Pérez Molina, secretario de cultura y propaganda, y Antonio Jiménez, secretario de organización.

A esa posición se sumaron de inmediato los dirigentes de los subcomités de los ensanches Libertad y Román, y de los barrios Pueblo Nuevo, El Congo, El Egido, España, Los Pepines, Villa Belén, Hoyo de Lima, Baracoa y La Otra Banda.
Igualmente, los comités municipales de San José de las Matas, Mao, Castañuelas, Villa Vásquez, Navarrete, Jánico, Guayubín, Esperanza, San Pedro de Macorís, Puerto Plata, Luperón, Sosúa, Pimentel, Castillo y Salcedo.

Para evitar que la euforia miolanista se extendiera por todo el país, obligando a variar sus planes, la alta dirección del partido aplicó medidas represivas a varios de los firmantes, obligándolos a retractarse,  evitando ser sancionados y expulsados de su organización.
 
Ángel Miolán al centro con traje negro junto a dirigentes
el exilio en la Habana Cuba-
Asimismo, el comité del distrito decidió apresurar el juicio contra Miolán, agregando a su expediente la imputación de haber observado una conducta desleal a los principios del partido durante la guerra civil de 1965, al solicitar la intervención de la  Organización de Estados Americanos (OEA), mediante una acción multilateral en el plano diplomático (no militar) que detuviese -por la abrumadora cantidad de civiles muertos- el genocidio producido por las tropas del general Antonio Imbert  con su “operación limpieza” en la zona norte de la capital, a mediados de mayo de 1965.

Miolán estaba en Puerto Rico en ese momento y la visión que tenía era que se estaba produciendo una verdadera masacre en suelo dominicano; por lo cual se trasladó a Venezuela, visitando allí al presidente Raúl Leoni y a su ministro de relaciones exteriores y futuro jefe de Estado, Jaime Lusinchi, quienes eran sus amigos personales y con quienes conversó en torno a los acontecimientos de Santo Domingo, resaltando ante ellos la hegemonía de las fuerzas democráticas en las filas constitucionalistas y convenciéndolos  de hacer algo que pusiera fin a la referida matanza.

Miolán conocía muy bien a Venezuela, porque su vida en el exilio discurrió entre ese país y México, acumulando en ambos lugares muchos afectos y relaciones políticas de alto nivel, que contribuyeron a incrementar la solidaridad con la causa constitucionalista, ya que por iniciativa suya se formó un comité coordinador de los partidos de la izquierda democrática que hizo un vigoroso pronunciamiento en apoyo a la Revolución de Abril.

De acuerdo a Miolán, Bosch estaba detrás del comité del distrito en esta acusación, pues sostenía que “un asunto  de ese calibre sólo podía caminar dentro de las estructuras vigentes del perredeísmo, contando con el visto bueno del profesor”.
Decía también Miolán que “ningún dominicano consciente puede creer que el compañero Bosch esté desvinculado de la iniciativa del comité  del distrito”, advirtiendo “que éste cargaría con la mayor parte de la grave responsabilidad histórica del deterioro que pudiera producir en la unidad del PRD”. 

Otras imputaciones

 A Miolán se le cuestionaba por fomentar el grupismo en la relación de su partido con la Federación Nacional de Hermandades Campesinas (FENHERCA), una organización muy poderosa que contaba con unos 3 mil dirigentes en todo el territorio nacional y que representaba a un millón doscientos mil personas.
Esa entidad era un brazo político del partido blanco, al igual que la central sindical de trabajadores dominicanos FOUPSA-CESITRADO, y era dirigida por el exdiputado César A. Roque Taveras y el licenciado Eduardo Stormy Reynoso Sicard, que ocupaban los puestos de presidente y secretario general, respectivamente.
Otros dirigentes eran Julio Landrón Melo, secretario de organización; Juan Cosme Penzo, secretario de bienestar social; Jesús María Mella, secretario de asuntos económicos; Pedro Encarnación Cáceres, secretario de finanzas; y Sally Macdonia Acosta, secretaria de actas y correspondencias.

A Miolán también se le acusaba de apadrinar en el exilio una organización de seccionales perredeístas que había objetado el “Pacto de Río Piedras” que el 30 de enero de 1965 firmaran el profesor Juan Bosch y el doctor Antonio Rosario, en representación del PRD y el Partido Revolucionario Social Cristiano, para  luchar por la vuelta a la constitucionalidad sin elecciones.

En ese grupo miolanista participaban el expresidente del Senado, doctor Juan Casasnovas Garrido; la exsenadora Thelma Frías; Virgilio Gell, exjefe del cuerpo de ayudantes del presidente Bosch; Nicolás Garrido, Luis Lezcano, Roberto Farías y Julio Mejía.

Según el referido expediente, Miolán habría violado los estatutos de su partido, incurriendo en supuesta delación y sustentando opiniones que iban en contra de sus intereses morales, políticos y materiales.

La pieza acusatoria estaba apoyada por diversos documentos que fueron presentados en el juicio; entre ellos, recortes del diario El Mundo, de Puerto Rico, de la revista Bohemia y el diario The New York Journal. 
Los acusadores de Miolán también presentaron una cinta magnetofónica contentiva de declaraciones suyas, enjuiciando  la relación de Bosch y los dirigentes de izquierda durante la guerra civil.

Los principales críticos de Miolán eran el distinguido médico imberteño Segundo Armando González Tamayo, quien había desempeñado el puesto de vicepresidente de la República en el gobierno de Bosch y Jacobo Majluta Azar, su ministro de Finanzas.

También figuraba, el jefe del buró sindical del partido blanco, Manuel –Chichí- Eusebio Puello, quien no compareció al juicio, pero envió su excusa.

González Tamayo y Majluta conocían muy bien a Miolán, ya que a su llegada al país el 5 de julio de 1961, tras 25 años de exilio, ambos le presentaron sus saludos a su entrada al hotel Comercial -frente al parque Independencia- donde se hospedó en sus primeros días en Santo Domingo.

48 horas más tarde, Miolán en compañía de Ramón A. Castillo, secretario de organización del PRD, formalizó el ingreso de estos dos jóvenes a su partido, para pasar -casi de inmediato- a formar parte del comité ejecutivo nacional, presidido por Miolán, en su calidad de secretario general, cargo que era entonces el más alto del partido.

En ese organismo González Tamayo ocupó el puesto de presidente del consejo nacional de disciplina, para saltar desde ahí a la encumbrada posición de vicepresidente; mientras Majluta se encargaba de la secretaría de organización, de donde pasó a ser ministro de Finanzas del gobierno de Bosch.

DEPORTADOS

Otro dato que no se debe perder de vista es que el 31 de septiembre de 1963, seis días después del golpe de Estado, Miolán, González Tamayo y Majluta, quienes tenían varios días detenidos, fueron deportados en el mismo avión rumbo a Puerto Rico y no se puede descartar que durante ese amargo viaje hicieran referencia a las causas que provocaron el golpe de Estado, diciendo Miolán algo que lo indispusiera con sus compañeros de infortunio.

Aunque Miolán decía no sentirse apenado por tener entre sus críticos a estos hombres que fueron sus grandes amigos, en una entrevista que concedió al diario El Caribe dos días después del juicio, lamentó el daño que se le hacía a los anhelos de unidad dentro del PRD en un momento en que el pueblo necesitaba estar unido para afrontar las grandes tareas del país.
También manifestó que el único crimen que había cometido dentro del partido era “no bajar la cabeza obedientemente y atreverse a discrepar de las opiniones del profesor Bosch”.

Pero indicó que el PRD era su casa y de ahí no lo sacaría nadie; por lo cual seguiría en esa entidad como “un simple ciudadano, un simple soldado del perredeísmo, trabajando por la unidad del partido y  por los intereses del pueblo”.

Agregó que continuaría luchando desde el litoral perredeísta para que las libertades públicas fueran efectivas. También,  por la seguridad ciudadana, la justicia social y el  desarrollo de la economía nacional, para acabar el hambre, la miseria, la ignorancia y las enfermedades, y por el rescate de la soberanía nacional, mancillada por la presencia de tropas extranjeras en el suelo patrio.

Miolán prometió no hacer nada que pudiera dividir a su partido y luchar por  el cumplimiento de su misión histórica como fuerza rectora del destino del pueblo dominicano.

Incluso rechazó los rumores que lo situaban cerca del doctor Joaquín Balaguer, entonces candidato presidencial del Partido Reformista para las elecciones que se iban a celebrar el 1ro. de junio de 1966, aunque indicó que era innegable el aumento de sus posibilidades de triunfo en esos comicios.

Dijo también que no podía evitar que se rumorara que era el jefe de campaña política de éste, como tampoco que se le sindicara como un individuo de pensamiento marxista.

Esa observación la hizo para que se recordara que no sólo era un luchador democrático que a los 22 años de edad estaba complotando para matar a Trujillo, en el año 1934; sino que también,  quince años más tarde, el 21 de enero de 1939 estaba participando junto a Bosch, Enrique Cotubanamá Henríquez y otros dirigentes antitrujillistas en la formación  del PRD en la casa del doctor Virgilio Mainardi Reyna, en el distrito de Marianao, La Habana, Cuba.

También quería recordar entonces que en 1942 se le confió la responsabilidad de dirigir la secretaría de asuntos obreros del PRD, donde se mantuvo hasta el año 1950, cuando pasó a ocupar  la secretaría general, cargo superior de la organización.

Miolán era un individuo tan avanzado dentro del PRD, que a causa de sus planteamientos, poco después de su llegada al país en 1961, observó desde su despacho en la casa nacional el embate ideológico contra su persona de la  esposa de su antiguo aliado Nicolás Silfa; pues doña Lucy, junto a varios seguidores de su marido, escenificó una violenta protesta frente a la casa nacional, en la cual acusaba a Miolán de ser comunista, sacando a colación que en la década del 50 había sido colaborador cercano de Vicente Lombardo Toledano, candidato presidencial del Partido Popular Socialista, de México.

Claro que ese expediente no fue incorporado por los acusadores de Miolán en los aspectos negativos que salieron a flote en el juicio realizado, porque no era conveniente referirse a su vínculo con hombres de izquierda.

Por último se debe subrayar la posición de Miolán sobre la Revolución de Abril, pues estimaba que había sido un triunfo moral del pueblo, aunque fracasara -desde su punto de vista- la tesis de la vuelta a la constitucionalidad sin elecciones.  

Miolán entendía que el “movimiento revolucionario no fue organizado por nadie, pues estos fenómenos no son hechuras ni de políticos ni de grupos ni de partidos, sino que nacían de las contradicciones políticas, económicas y sociales que quebrantaban violentamente el cuerpo social”.

También creía que en el desenlace de  la Guerra Abril habían sido determinantes los factores de “la deshonestidad, la inmoralidad y la arbitrariedad del gobierno de facto”, para generar el descontento popular que devino en la sublevación militar y la lucha armada.

Consideró que “lógicamente el golpe de Estado del 24 de abril si obedeció a un planeamiento y a una organización, pero una cosa fue ese hecho y otra bien distinta, aunque ligada a la primera, la guerra revolucionaria que se inició el 24 de abril del mismo mes”.

De acuerdo a Miolán, el profesor Juan Bosch había sido el inductor del golpe del 24 de Abril; pero creía que no le cuadraba el “título de líder de la guerra, ni de ideólogo de la misma, en razón de que estuvo ausente del teatro de los acontecimientos”
Manifestó que “Caamaño como otros, si fueron héroes militares, así como JottinCury y otros sí fueron ideólogos y pudieron serlos por una razón de presencia física en el escenario de los hechos”.

Esta tesis de Miolán  sobre la Guerra de Abril era considerada por Bosch como contraria a los principios de su partido, por lo cual perjudicó durante largos años la imagen del patriarca nativo de la provincia de Dajabón.

Miolán  estuvo retirado de la vida pública hasta la noche del 30 de enero de 1967, cuando el presidente Balaguer, en virtud del decreto No.  927, expedido el día 27anterior, lo juramentó en su gabinete como secretario de Estado sin cartera y titular  de la Dirección General de Turismo.

En esa posición demostró que era un gerente exitoso, logrando instalar la primera escuela turística en el país y contribuyendo  a que aprobaran varias leyes de regulación, incentivo y financiamiento del Turismo, y venciendo la incredulidad de muchos dominicanos que aún viendo el crecimiento de la hotelería y la industria turística en diversos puntos del país, llegamos alguna vez a corear: “¿Y los turistas dónde están? ¡En la cabeza de Miolán!”.

Este hombre tuvo dos largos períodos de exilado, y durante el gobierno del Triunvirato vivió la pesadilla de ver desde su exilio en Puerto Rico cómo se le negaba la entrada al país a su esposa, doña Carmen Palacios, quien vino a ver a don Rafael Miolán, su padre, gravemente enfermo en su casa en la calle Marcos Adón esquina 26 del sector de Villa Juana.

Por suerte se le reconoció en vida como el “Padre del Turismo Dominicano” y el PRD de manos del doctor José Francisco Peña Gómez, lo atrajo de nuevo a sus filas, para restaurar plenamente su imagen y venerar su figura, logrando que se le eligiera en 1986 como senador por la provincia de Dajabón y luego como presidente ad-vitam del partido blanco.


   22 abril, 2018