lunes, 10 de noviembre de 2014

Esto es una intervención inaceptable en los asuntos internos de la República Dominicana

Michel Martelly

presidente de la Hispaniola


Por Humberto Salazar


Una de las acciones mas inicuas, perversas, irresponsables y todos los calificativos peyorativos que usted le quiera agregar, es la acción de una madre o un padre de abandonar a sus hijos a su suerte, sin importarles su crianza y su futuro.

Algo como esto es lo que están haciendo los haitianos con los hijos de su país nacidos en territorio dominicano, sobre bases tan falsas que parece mentira que algunos dominicanos, nacidos en esta tierra igual que usted y yo, acepten discutir sobre estos argumentos.Lo cierto es que en la actitud de algunas de nuestras propias autoridades subyace un sentimiento de culpabilidad, negativo e irreal, que se ha constituido en una negación de nuestra propia historia como nación independiente y soberana.
Presidente de Haiti, Michel Martelly y el Primer Ministro Laurent Lamothe
En el día se ayer, donde casualmente el país recordaba la puesta en vigencia de nuestra primera Constitución en 1844, documento de identidad y declaración de nacimiento de la República, el Presidente de Haiti, Michel Martelly junto a su Primer Ministro Laurent Lamothe, pidieron oficialmente que nuestro país acepte el fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, emitido hace pocos días.
En Primer lugar eso es una intervención inaceptable en los asuntos internos de la República Dominicana, un estado vecino y soberano, el cual está en todo su derecho de tomar las medidas que sean necesarias para proteger a sus nacionales dentro de su territorio y estudiar, sin presiones de nadie, que hacer ante un tema que lo afectaría para el presente y para el porvenir.Lo segundo es que estos haitianos son tan arrogantes y prepotentes, que pretenden dictar ordenes a nuestro país en cuando a la política exterior, lo cual es facultad constitucional exclusiva del Poder Ejecutivo de la República Dominicana.
Lo tercero que se demuestra lo dicho en múltiples ocasiones por un sinnúmero de personalidades del país, de que nunca ha existido la intención de ayudar al éxito del Plan de Naturalización, es mas, lo que han hecho Martelly y Lamothe, es burlarse en la misma cara de Danilo Medina y Gustavo Montalvo, a quienes han sentado en reuniones interminables, cuando siempre la intención era conseguir una sentencia internacional que nos obligue a dar documentos de identidad a los haitianos hijos de inmigrantes ilegales.
Ademas, lo que piden estos frescos y atrevidos que ¨dirigen¨ Haití, es casi nada, porque si nuestro país acepta una sentencia a todas luces lesiva al interés nacional en violación a nuestra soberanía, lo único que pasará es que nos disolveremos como nación, y esto no es una exageración como dicen algunos teóricos de pacotilla que hablan por ¨boca de ganso¨.
Si aceptamos desconocer la Constitución de a República y las sentencias del Tribunal Constitucional, simplemente no existimos como nación soberana, pues pasaríamos, como lo es Haití, a ser un fideicomiso de las potencias extranjeras que a nombre de la ONU tienen invadido ese territorio desde hace mas de 20 años, ya que subrogaríamos nuestras leyes interiores a los intereses y deseos de los facultos que integran las cortes internacionales.
Está claro que a los haitianos y quienes los apoyan en los organismos internacionales, lo único que les interesa es dotar de documentos como dominicanos a los cientos de miles de sus nacionales que ya están en nuestro territorio, para posteriormente, con una frontera porosa como la que tenemos, hacer que se identifiquen e integren a nuestro registro civil el 70% de su población que no tiene ningún tipo de documentos de identidad.
De ahí a la fusión hay un solo paso, ya que los haitianos documentados se convertirían en la mayoría de nuestra población hábil para participar en nuestros procesos electorales, por lo que es posible que Michel Martelly ya este pensando en postularse a la Presidencia del país llamado Hispaniola que resultaría del proceso al que nos llevan como ¨caña para el ingenio¨.
Lo único que le pedimos a nuestro amigo el Presidente Danilo Medina, es que asuma con la responsabilidad y gallardía que lo caracteriza este tema, quite del medio a todos los que le recomienden enfrentar esto con la ¨flojera¨ con que actúan algunos miembros de su gobierno y encabece la puesta en su lugar de estos malos padres que, como Martelly y Lamothe, pretenden abandonar a sus nacionales haitianos.

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