miércoles, 5 de octubre de 2011

En tiempo de Globalización y Libre Mercado


La medicina Familiar, el médico de la “Familia” o el médico de “Nosotros”, es historia pasada…

Oh, Dios!...

Tú me has escogido para vigilar por la vida y la salud de tus criaturas:

heme aquí dispuesto a seguir mi vocación!».

Maimónides

Por Onorio Montás

El sábado pasado llamo a un amigo de infancia de barrios vecinos, hermano de correrías en la juventud visitando aquellos sitios “prohibidos” en nuestra adolescencia y discutiendo sobre los hechos en que estuvimos involucrados a la caída del régimen trujillista, hace un tiempo nos hemos reencontrado, rememoramos, reconstruimos hechos y vivencias, escribimos, nos consultamos cuando hay alguna duda, ¡que bien!... disfrutamos recordando bebiendo una copa de vino, un whisky o disgustando una botella de agua San Pellegrino, en fin recontruyendo e intercambiando recuerdos.

Al conversar y reclamarle lo “huido” que estaba me informó que le habían diagnosticado Fiebre tifoidea o salmonelosis, mi amigo se notaba asustado al hablar al celular, con la agravante que ya no existen los médicos de la familia que era como se le llamaba a los médicos que te visitaban en la casa para evitar tener que internarte, ¿que es eso medico de familia?, la gente no paga ese servicio, te diría cualquier médico de los de ahora. Tiene que ir al consultorio sentarte a esperar como un paciente, pacientemente, te diría. Y lo peor, llamas, te ponen una cita a las tres pero la secre te dice cuando llegas, póngase a ver tele que el doctor llega como a las cinco, y le dice hay revistas en la mesita, regularmente de asuntos medico-científico y termina consultándote a la siete de la noche.

En caso contrario varias el protocolo en vez de ir al especialista en base a una sospechosa diarrea, tos, nausea, fiebre, taquicardia, escozor, inapetencia, estreñimiento, depresión, cefalea, vomito, malestar general, debilitamiento. Te jodiste, si te atreves a ir a emergencia, pues te admiten, te recetan una interminable lista de análisis clínicos que ellos le llaman “la rutina”, mientra tanto las enfermeras, practicante, pasante, interno o estudiante de termino te refieren a un distinguido especialista que te envía a un centro de diagnostico computarizado, que finalmente te dice que tu no tienes nada, que solo fue un proceso viral o apareció posibilidades de Helicobacter pylori, pero todo está bien, puede irse tranquilo que -de esto usted no se muere-, le dice el eminente especialista. No se puede quejar salió bien, compró tranquilidad, solo tuvo que empeñar su carro por todos los gastos, pues tu seguro no lo aceptan, debe ser internacional que pagan en US$. ¡Todo está bien!...

La globalización nos llevó el médico que iba a casa

“Había una vez”… Que el médico de la familia pasaba por la casa a ver como están todo, pasaba revista, y en caso de que hubiera alguno con algún problema lo evaluaba y si el caso lo ameritaba lo enviaba al hospital o a la clínica y algunos análisis clínicos pora chequear como marcha todo. Hemograma, orina y heces fecales, y si era asunto de embarazo le decía a la mujer, recuerda cuando empiecen las contracciones me avisas, recuerda no importa la hora. Ahora no, cuando visitas al gineco-obstetra te dice dile a la secretaria para cuando quieres que te haga la cesárea, para que salga de eso.

Recuerdo siempre mi estrecha relación con un grupo de eminentes y consagrados médicos Dominicanos con los que formé parte de un grupo de amigos que nos reuníamos regularmente casi todos los días, ellos eran Julio Ramón Román Jabid, Federico Asmar Sánchez y Ángel Samuel Chan Aquino y eventualmente los médicos Angulo, Raposo, González Tamayo y Ludovino Sánchez Díaz . Pero en este caso mi amigo inseparable Román Jabid formado en la Universidad de Santo Domingo, y con posgrado en Otorrinaringología, cirujano especializado en España en Medicina Reconstructiva y Cirugía General, recuerdo estar presente en algunas timpanoplastia con el, tanto en la clínica Chan Aquino, Centro Medico Nacional, así como en el Leprocomio en Nigua, reconstruir Nariz y Orejas de los pacientes que padecían de lepra, siempre recordaré con aprecio al director de ese hospital el doctor Herrera que había dedicado su vida a tratar los enfermos de Lepra. Aparte de esto Ninito (el doctor Román) dedicaba todos los días en su carro modesto Fiat, visitar uno por uno a los pacientes que estaba tratando y me rogaba que lo acompañara, me decía con orgullo que su compromiso con el paciente era hasta su total recuperación, he conocido pocas personas con esa consagración con su profesión, portaba un gran bulto en el baúl del auto con una enorme cantidad de muestras medicas para repartírselas a las personas que las necesitan.

Siempre he creído que el mejor medico es el “Medico Amigo o el Amigo Medico”, cuando el interés económico no es lo principal, ese amigo que evita que caigas en esa trituradora o centrifuga que se llama el ejercicio medico moderno.

Mi amigo de infancia ha caído desde el sábado postrado en uno de esos modernos y carísimos Centros de Medicina Avanzada que existen en nuestro país afectado de Tifoidea con todos los síntomas desde la incubación hasta su total desarrollo fiebre alta constante, sudoración profusa, gastroenteritis, diarrea, delirio convulsiones durante el proceso febril y todos los síntomas y consecuencia del contagio con esta bacteria. Ya todos los examenes microbiológico se han hecho, pero. Todavía debemos hacer una serie de estudios computarizados, ¿usted entiende…?, para descartar “todas las posibilidades”, comprende, comprende. Cosas de la medicina moderna en tiempos de globalización y economía de Mercado, ¿entiende…?.

Esto pone al desnudo es sentido mercurial de la medicina moderna como una actividad más de la economía de mercado, recordemos al doctor Herrera, al doctor Julio Ramón Román Jabid, al doctor Antonio Zaglul, al doctor Zaiter y a muchos otros médicos más que han ejercido su profesión con apego al juramento Hipocrático y de Maimónides.

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