lunes, 22 de diciembre de 2014

Los patriotas, transcienden su propia condición para encarnar la historia.


El patriotismo, una fuerza invencible


Por Manuel NÚÑEZ Asencio


En Paris, en el Panteon de los Inmortales, en el Barrio Latino, me he recogido ante la tumba de Jean Moulin.  De algún modo, todos los hombres y mujeres que defienden su patria tienen algo en común. Todos han luchado contra la ocupación extranjera.  Todos han defendido la autodeterminación de sus pueblos. Todos han enfrentado la traición, la sumisión y han entregado sus vidas al servicio de su patria.  Con el esfuerzo que emprendieron, convirtieron sus vidas en obras de arte.

De todos los héroes de la Segunda Guerra Mundial, el más admirable es Jean Moulin, el jefe de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi de 1940. Tras haber aterrizado en una noche de
Pantheón de París
tormenta en un paracaídas en el suelo de Francia,  Moulin fue capturado por la Gestapo.  Muy pronto, al establecer la verdadera identidad del detenido, tras enterarse que de que estaban ante el Jefe de la Resistencia fue salvajemente torturado.  Su cuerpo fue sometido a los peores sufrimientos, sangraba por todas partes. Llegó a los límites del sufrimiento humano, sin traicionar a su ejército clandestino, sin  traicionar un solo secreto, él que lo sabía todo. Todo el destino de la Resistencia quedaba suspendido por el silencio de este hombre. De esa batalla contra el dolor dependían miles de vidas,
Jean Moulin
y sin embargo, Jean Moulin no habló.

Durante la ceremonia de traslado de sus restos ante el Panteón de los Inmortales de Francia, André Malraux, dijo que ese silencio, del hombre que se cortó la garganta, de unos labios que no hablaron corresponde al rostro de Francia. La grandeza del heroísmo de Moulin  no es la del hombre que muere por una ideología, ni por un régimen de Gobierno, sino por la única causa que, a los ojos de todos los miembros de un país,  es absolutamente irremplazable, la patria. Jean Moulin no era de izquierda ni de derecha, era algo superior. Era un patriota.

El 3 de julio de 1916, las tropas de ocupación estadounidenses penetraron en el territorio dominicano por el puerto de Montecristi.

 El general Desiderio Árias puso los pies en polvorosa, y vistió piel de cordero. Pero, uno de sus lugartenientes, Máximo Cabral le tendió una emboscada en las soledades de La Barranquita al Ejército estadounidense, salvando el honor de los dominicanos .  Y allí
Máximo Cabral
murieron combatiendo por la Independencia  un 4 de julio de 1916. Máximo Cabral tenía apenas 29 años.  Son los muchos los episodios de sacrificio  de los dominicanos. Soldados valientes y entregados a la independencia como Elías Piña, Vicente Noble, Antonio Duvergé y tantos otros que pelearon sin tregua contra la ocupación y dominación extranjera.  Y hubo  hombres del pueblo como Cayo Báez.  El, que fue sometido a todos los horrores para que delatara a sus compañeros,  soportó el suplicio, las torturas infames del invasor yanqui  le hicieron perder la conciencia. Y sin embargo no habló.

Los dos silencios, el de Jean Moulin y el de Cayo Báez demuestran que los hombres, imbuidos de patriotismo, transcienden su propia condición para encarnar la historia.
Cayo Baéz

En 1965, la Organización de Estados Americanos (OEA) intervino en el país para imponer la voluntad de los extranjeros.

 Concretamente, la voluntad  del Presidente Lindon B. Johnson de no reconocer al Gobierno democrático del Presidente Bosch.  Intervino a petición de un pequeño grupo de dominicanos que traicionaron la soberanía nacional. En aquellos momentos,  los dominicanos que no hemos sido nunca lacayos ni empleados  del poder extranjero, decidimos enfrentar esa grosera intromisión. En aquellos momentos,  nosotros solo estábamos luchando para defender la Constitución y las leyes de la nación, violadas salvajemente por el terrible Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963.

Hoy como ayer,  la trinchera del honor,  de la que hablo el glorioso coronel Caamaño, está en defensa de la soberanía nacional, en la defensa de la Sentencia del Tribunal Constitucional 168/13, en
la defensa de nuestra nacionalidad y en evitar que la nación entera pierda el control de su territorio, de sus empleos y de su porvenir.

Por otra parte, nos enfrentamos a la mayor agresión diplomática de Haití contra la Republica Dominicana en toda su historia.
·      Nos llevaron ante el Consejo de la Organización de Estados Americanos (OEA) para hacernos reclamaciones insensatas y tratar de decidir en nuestro derecho a determinar quién es y quién no es dominicano.
·      Todo el Gobierno haitiano ha trabajado sin descanso, viajando por toda Europa y América pidiendo para nosotros sanciones económicas y condenas por unas leyes que son semejantes a todas las leyes que se aplican en el continente.
·      Han concertado conciliábulos nacionales e internacionales  y han producido una condena y rechazo de los Estados del mundo  para tratar de desmantelar nuestras decisiones jurídicas.

|Nosotros aquí y ahora estamos en la trinchera del honor. No vamos aceptar que Haití pretenda imponernos su voluntad en la Republica Dominicana.

No vamos a aceptar que se desmantele la Independencia nacional fundada por los gloriosos Trinitarios en 1844.
Durante todos estos meses, hemos soportado todas las agresiones, todos los insultos de los traidores al ideal nacional, todas las impertinencias del Gobierno haitiano, y hemos oído con pasividad todas las distorsiones. Pero todo tiene un límite.  Y nuestro límite es el respeto  a la Constitución.  Invito a todos los dominicanos que se unan a este esfuerzo. Unamosnos  todos, por el país, por nuestros hijos, por nuestros gloriosos muertos.

 ¡Viva la Republica Dominicana!



Paris, 21 de diciembre 2014

Posdata:  Este es el ultimo articulo del año. En estos días de Navidad, tomaremos un receso y convoco a mis lectores para el mes de enero. Felices fiestas.
















martes, 16 de diciembre de 2014

Nadie está por encima de la Constitución Dominicana


Francisco Rosales Argüello Presidente de la Sala Constitucional de Nicaragua

“La Constitución prima sobre las sentencias de la Corte Interamericana”
                 
Francisco Rosales Argüello, presidente de la Sala Constitucional de Nicaragua, le ha dado seguimiento a la problemática que se ha desatado tras la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional dominicano, en busca de ordenar la nacionalidad de quienes nacieron y están de manera ilegal en el país.
Francisco Rosales Argüello

Entrevistado por Diario Libre, el jurista argumenta que por encima de las decisiones de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, debe primar lo que ordena la Constitución.

La sentencia de la CorteIDH rechazó una del Tribunal Constitucional dominicano y ordena reformar la Constitución.

¿Cómo la evalúa?

Es que no puede ninguna sentencia, ninguna corte, venir a decir como pretende la Corte Interamericana, reformar la Constitución. Nosotros mismos hemos tenido casos donde ellos pretendían una reforma Constitucional y nosotros le hemos dicho no.
El problema más bien de la relación con la Corte es cuando ella cree que tiene una supranacionalidad que nadie se la ha dado y ese es el gran problema, la Corte a veces quiere interferir en el derecho interno, y nadie le ha dado eso.

Una cosa es que yo me someta a la jurisdicción sobre un determinado caso y otro y acepte los resultados que ella dice y otra cosa es que ella oficiosamente es que ella oficiosamente diga refórmese. El pacto social solo lo puede reformar el constituyente.
La Constitución de cada país es la que habrá de determinar quién es el que prima, si la Constitución de su país establece que los tratados están por encima de las leyes secundarias y de la misma Constitución, es un asunto sin peso.

Lo que se necesita es sentar a los dos países y en una mesa bilateral llegar a un acuerdo.

¿Cuál derecho debe primar?

El derecho interno prima sobre cualquier tratado, cualquier ley secundaria, reglamento o norma cuyo contenido general violente o entre en choque con la Constitución.

Este problema que ustedes tienen en relación con la Corte es un problema que tienen que analizarlo a la luz del derecho interno, nosotros sabemos que tanto el derecho interno, como el derecho internacional cohabitan, son codependientes.
Es decir no es que prima el derecho internacional de manera absoluta sobre el derecho interno ni que el derecho interno prima de manera absoluta.

Es decir, el problema es de quién dirige en ese momento la Corte. Cuando estaba Sergio García Ramírez se dio el caso de la Plaza de Tlatelolco en México y se llevó ante la Corte Interamericana el problema, entonces García Ramírez, sacó una sentencia que era para actos futuros pero no para actos pasados, lo cual es lógico porque usted no puede permitirse que sobre la base de la retroactividad de la Ley se pudiera juzgar al expresidente Echevarría por lo que había pasado en Tlatelolco.

Puede haber efectivamente una incidencia por la responsabilidad civil del Estado pero de ninguna manera, esto es una discusión viejísima dentro del derecho.

¿Hay que tratar de preservar las decisiones internas en todo?
El problema es que son codependientes. Hay dos escuelas, los dos sistemas existen, por ejemplo, a las grandes potencias les interesa que prime el derecho interno.

¿Permitimos nosotros que los conflictos entre los poderes del Estado los resuelva la Corte Centroamericana de Justicia como dice el Tratado de Tegucigalpa?

La respuesta es no.

WASHINGTON
Abel Guzmán Then-DIARIO LIBRE
08 diciembre 2014

¿Propiciar el diálogo entre los estados Dominicano y haitiano?...


El diálogo domínico-haitiano: ¡Qué bajo hemos caído!

Por Felipe Auffant Najri 


Cuando el Fondo Para la Población de las Naciones Unidas propuso a la Oficina Nacional de Estadística (ONE) realizar la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes, financiada por la Unión Europea, la ONE aceptó el proyecto por su interés en “determinar el volumen de inmigrantes y establecer sus principales atributos”. Sin embargo, la encuesta tenía un trasfondo que iba muchos más allá de censar inmigrantes, pues en la presentación se afirma que el objetivo consistía en “orientar” o dirigir las políticas públicas de la República Dominicana. Si eso no era atreverse a mucho, las cosas no terminarían ahí, pues la encuesta sirvió de base a una campaña internacional sobre la supuesta apatridia de cientos de miles de personas, que tanto daño nos ha hecho. Cualquier estado soberano, medianamente organizado, hubiera cuestionado sus relaciones con el organismo multinacional que originó una iniciativa, cuyos objetivos no fueron total y debidamente revelados y mucho menos discutidos con la contraparte oficial, y que tantas dificultades le han provocado. Pero nada de eso ocurrió, pues se optó por guardar silencio y dejar pasar. Dado lo ocurrido, sorprende la iniciativa de la Unión Europea y la ONU de propiciar el diálogo
entre los estados haitiano y dominicano. Al igual que la citada encuesta, este proyecto supone juicios de valor y objetivos de parte de estas instituciones multinacionales, que bien deberían ser discutidos. El mediar entre dos estados, significa que entre dos entes iguales existe una serie de dificultades que deberían ser superadas, para lograr una mayor cooperación e integración, como ocurrió entre Alemania y Francia al inicio de la integración europea.
Sin embargo, el problema dominicano consiste en que la sociedad y el Estado haitiano han fracasado y son fallidos. Basta señalar, que en el índice de Estados Fallidos, el estado haitiano consistentemente es clasificado como ilegítimo, intervenido, fracturado en facciones, incapaz de proveer servicios sociales y de infraestructuras, etc. Las carencias del Estado haitiano son la raíz de nuestros problemas, y lograr una mayor integración nos perjudicará aun más, pues la República Dominicana nunca podrá sacar a Haití de su fracaso histórico, y bien podría ser arrastrada al naufragio, algo que cada día se hace más evidente. Es innegable que los dominicanos sentimos una creciente frustración, acompañada de un sentimiento de humillación, ahondada, cuando la Unión Europea nos recuerda el monto de sus ayudas, para justificar su activismo. Ayudas por demás innecesarias, pues tenemos un estado despilfarrador. ¡Qué bajo hemos caído! Es lastimoso observar cómo el estado dominicano acepta ser tratado con condescendencia, la superioridad disimulada por amabilidad, y como calla y deja pasar. Qué lejos está nuestro comportamiento personal de aquella idea de Bosch: “Si no se es capaz de desear lo excepcional, lo grandioso, y de ponerse a buscarlo, no se es hombre completo”. ¿Es que hemos perdido toda capacidad de grandeza?.

16/12/2014 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Bitácora del Escriba


Duarte: una ilusión posible


Por: Néstor Medrano


Las nuevas generaciones que se forman actualmente en el país deben conocer cuanto antes estos dos libros, “La Sentencia 168-13, antología de una defensa esencial”, compilada por el magistrado Justo Pedro Castellanos; y “La Justa Causa de la Libertad”, que recoge el Manifiesto del 16 de enero de 1844, consagrando la decisión de separación de la parte occidental de la isla, de la República de Haití, y la Constitución que preparaba el fundador de la Patria, Juan Pablo Duarte. Estos tomos constituyen el aporte necesario para conocer las razones que motivaron la creación y fundamento de la nacionalidad. Dos lecturas que de igual modo nuestros intelectuales deben tener en su mesa. La coyuntura que ha vivido República Dominicana después de consignarse la histórica sentencia, los cañonazos disparados por organismos internacionales y representantes de entidades locales y extranjeras que pretendieron vulnerar la soberanía nacional, luego de que se emitiera la Sentencia 168-13, que determina la nacionalidad dominicana, no surtieron el efecto, aunque los intentos fueron serios y vehementes.

Más allá de esos dos libros, ambos con palabras introductorias del
presidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara, en el primero de los volúmenes se recogen artículos, editoriales y el sentir de la opinión pública nacional, todos en un concilio de unificación de criterios por la dominicanidad. Lo que ha vivido el país con la situación de los haitianos que moran en República Dominicana de manera irregular, ciertamente es un drama que va más allá de lo meramente legal o legítimo, de lo que no escapan aspectos inherentes a la condición humana, y en cuyos umbrales no deben imponerse nunca abusos, ni lesionar esa condición humana esencial. Ya se ha discutido ese tema. Se han derramado tanques de tinta, plasmando pensamientos, enfatizando criterios; y esta situación, de igual modo, ha sido atendida de manera responsable por el presidente Danilo Medina y el equipo que dirige, y coordina las conversaciones para buscar salidas óptimas a las encrucijadas planteadas, y encerronas, de las que tampoco han escapado, en su origen, autoridades y funcionaros del gobierno del vecino país.

Estos aspectos, aunque muchos no quieran asumirlos y asimilarlos, constituyen discusiones que están por encima de las posiciones enconadas que históricamente han motorizado las élites intelectuales de Haití y que deben ser rechazadas con la simple explicación de que si bien es cierto que estamos en convergencia con una comunidad internacional que nos compacta e integra, nos asiste como dominicanos el derecho a la autodeterminación.


En el libro “La Justa Causa de  la Libertad”, además de registrarse el acta se separación de enero de 1844, que constituye, por qué no decirlo, el acta de la Independencia Nacional, redactada por Tomás Bobadilla y Briones, se pusieron de acuerdo los nacionalistas trinitarios y los conservadores con posiciones irreconciliables que se escenificarían posteriormente, y que en ese momento determinaron confluir para liberar a la parte Este del yugo que  humilló por 22 años a los dominicanos. Otro tanto, como aporte, lo constituye el proyecto de Constitución de Juan Pablo Duarte.


Bitácora del Escriba

Puntos de vista- Listín Diario
10 Diciembre 2014

El hombre de los americanos es una de las leyendas vacías...



¿Quién es el hombre de los americanos?


Por Manuel Núñez Asencio


1.  La minorías que han traicionado a la nación
 Durante años una porción muy importante de nuestra clase política se ha dejado seducir por la superstición de que deben llegar a la Presidencia apadrinados por los embajadores  o enviados de Washington. En la crisis de 1994,  hubo diplomáticos  que quebrantaron en más de una ocasión el principio de no intervención consagrado en la Constitución , en la Carta de la OEA y en las normas de la ONU.  El ejercicio de insolencia de la misión de Robert Pastorino, el intervencionismo abierto del embajadorde la OEA,  John Graham y las maniobras preparadas por Michael F. Skol, agregado político de la embajada
estadounidense para  sacar del poder a Joaquín Balaguer durante los días turbulentos de esa crisis,  no pueden concebirse  sin que exista un apoyo nacional de minorías que decidieron traicionar la soberanía para ponerse conscientemente bajo el mando de los correveidile de la Administración estadounidense.

Dos circunstancias fundamentales han servido de soporte  y de credo de estas minorías.

 1. La importación de un modelo  de sociedad  que niega la autodeterminación de los pueblos. Este credo ideológico viene de Estados Unidos y se basa en la creencia en que todo lo que existe se puede desconstruir. En el centro de todas esas visiones, se halla el individuo solitario, desgajado de la sociedad, de la familia, de todas las estructuras colectivas que han contribuido a su formación. Sobre los escombros de todas esas destrucciones, o desconstrucciones como suele llamársele, reina el mercado, como un amo implacable  De este modo, se nos reduce al triste papel de consumidores. La cultura, la identidad, la tradición,  quedan olvidadas.

 En  ese enfoque no existe la familia, ni la sociedad ni la nación.  Los partidarios de esa visión propugnan por  una sociedad imaginaria en la que  se podrá elegir la identidad sexual; ser hombre o mujer podrá ser una circunstancia intercambiable;  como si nos halláramos en un supermercado, podremos escoger la nacionalidad que nos plazca. Porque, según esto,  ni los pueblos ni las sociedades tienen existencia real. Todo se desconstruye y se destruye. Esto, desde luego, no corresponde a ninguna realidad comprobable sino al deseo malsano de hombres y  mujeres  que detestan el mundo en que viven, la nación a la que invariablemente pertenecen; que han roto todas las lealtades en las que podría fundarse el patriotismo,  que han importado esas ideas y nos han  convertirnos en las ratas de laboratorio de sus sombrías especulaciones. Todas esos enfoques quieren liquidar el proyecto común que constituimos los dominicanos. Tal es el fondo el pensamiento presente en algunos funcionarios del Gobierno, en las ONG  y en los diversos sectores que han abandonado la defensa del país,  que  no sienten respeto por la nación  ni por nuestra continuidad histórica. Ese odio en contra de la sociedad, en contra de  la familia y de la nación se exhibe sin escrúpulo  como un símbolo de progreso.

Como ocurre siempre, los que han creído imponer a los demás su propio concepto de la felicidad, omitiendo el derecho que tiene el pueblo a decidir sobre su destino, destruyendo la libertad de las personas e imponiendo sociedades que sólo han existido en su imaginación alocada, terminan en un rotundo fracaso.

2.   De donde se sigue que  lo que está en juego es la supervivencia de nuestro proyecto de nación por la posibilidad de que una representación política que no tiene convicciones patrióticas pueda asumir el control del Estado. Ha sido tradición entre nosotros ignorar los problemas,  aplazarlos continuamente en el tiempo. Trivializarlos.  Pero el camino se va esclareciendo. Por un lado,  se observan los ataques al Tribunal Constitucional tras la Sentencia 258/14 que deja claramente establecido que nuestra supuesta incorporación a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH)  al no haber sido aprobada por el Congreso, norma esencial del derecho interno, no vincula al Estado y a sus instituciones. Por otro lado, la otra porción se ha comprometido con la postura planteada por nuestro máximo tribunal en materia constitucional, la preservación de las instituciones y el respeto a la Constitución.

        Para una proporción importantísima de estos políticos la mayor preocupación   no es la felicidad del pueblo dominicano ni la protección de sus conquistas sociales ni el engrandecimiento moral e intelectual de su población ni la salvaguarda de su independencia y de su gran legado histórico, sino la aprobación y el beneplácito de ser considerado como un hombre de los americanos. En la vida  política dominicana ha faltado seriedad, compromiso con el país, patriotismo,  responsabilidad para defender la Constitución y las leyes y las instituciones.  Nuestras leyes no han sido hechas contra nadie. Ni contra los haitianos ni contra ninguna otra nacionalidad extranjera. Son leyes semejantes a las que imperan en el resto del continente.  ¿Por qué lo que resulta bueno y razonable para todos en el continente se volvería irracional, injusto, cuando es asumido por los dominicanos? ¿ por que todos tendrían razón cuando aplican sus leyes, menos nosotros cuando aplicamos las nuestras?.

¿Quién es el hombre de los americanos?

¿ Cuál es el perfil de los hombres que han asumido la dependencia y la sumisión al poder extranjero?
 Son hombres que han entrado a la política con una mentalidad de esclavos, dispuestos a todas las servidumbres, a sacrificar la dignidad y el honor y la patria, para procurarse un entorno internacional favorable, y para poner a los diplomáticos estadounidense al servicio de sus rivalidades políticas. En más de una ocasión, la soberanía nacional ha sido triturada por estos personajes que, increíblemente, mantienen una inexplicable vigencia política. ¿Quién es ahora el hombre de los americanos? ¿Cuál de los políticos cuenta con el beneplácito de Washington? Se entiende que el poder político no debe ser utilizado para anular las instituciones, ni para neutralizar la soberanía con maniobras jurídicas ni para manifestar deslealtad al legado que le ha otorgado e pueblo a los que asumen su representación.  Todo eso que parece razonable, queda en el olvido rotundo. Se vuelve niebla.

En las últimas elecciones se creía a pie juntillas que el hombre de los americanos era don Hipólito Mejía. Ningún otro político creyó tanto en esa leyenda.  Era tal su inclinación, que llegó al extremo de enviar tropas al frente de guerra de Iraq. Durante varios meses, trescientos dominicanos arriesgaron sus vidas en el conflicto más caldeado del planeta, evadiendo riesgos inmensos.  Tuvo mucha suerte; no hubo una sola baja dominicana.

En los Estados Unidos las Administraciones cambian cada cuatro años.  La política toma cada vez nuevos derroteros.  Personajes que actuaron en nuestro medio como procónsules, por la prestancia de su misión, quedaron convertidos en una birria, sin cargos y olvidados. Cuando ya Michael Skol carecía
Michael Skol
de importancia se convirtió en un flamante cabildero del Gobierno de Mejía con un salario de veinticinco mil dólares mensuales. Era, en rigor, una forma de compensar los servicios extraordinarios que prestó durante la crisis del 1994 a esa agrupación política.

El hombre de los americanos es una de las leyendas vacías, empleada para meterle miedo y para exagerar su influencia. ¿Tienen los americanos el poder de decidir quién será el Presidente en el 2016? ¿Constituye una garantía de salir electo Presidente,  el figurar  en los corrillos diplomáticos como  el personaje ideal, para tomar las riendas del mando en el país?.

En Nicaragua, el hombre de los americanos no era, desde luego,  el Comandante Daniel Ortega.  Y, sin embargo,  le ganó abrumadoramente  al candidato recomendado por Washington, y además, contraviniendo el parecer de los mismos americanos y de sus aliados se reeligió y no pasó nada.  En muchas ocasiones, el hombre de los americanos ha quedado fuera del juego.  En 1990, en Haití, una república ficticia que depende cabalmente de la ayuda internacional, el hombre de los americanos era Marc Bazin, economista,  con gran experiencia en el Banco Mundial y considerado entonces una de las lumbreras de la política haitiana, y sin embargo, las elecciones fueron ganadas aplastantemente por un cura, apoyado por la oposición a Estados Unidos, llamado Jean Bertrand Aristide.

Los americanos tienen mucha influencia sin duda. ¿Pero, tendrán, en verdad, el  poder descomunal de decidir  las elecciones del 2016?.

 En Bolivia no tuvieron escrúpulos en apoyar al adversario con dinero y propaganda, y sin embargo, las elecciones las ganó Evo Morales. En Ecuador, ocurrió otro tanto, y ganó Correa; en Brasil, se apandillaron contra Lula, y le salió el tiro por la culata; ganó Lula. En cada caso, los americanos ajustan sus cálculos.

La historia la llevan a cabo las minorías que han secuestrado el Estado,  que han vendido  la nación, que se han sometido a una dominación degradante.

La  primera servidumbre internacional fue promovida por la  colosal deuda exterior  contraída por Ulises Heureaux, y la posterior entrega de las aduanas a una compañía francesa y, postreramente, a San Domingo Improvement, compañía estadounidense .  Al perder el control de sus ingresos, el Estado perdió una porción sustancial de su soberanía  A pesar de que Heureaux entró en la vida pública como discípulo de Luperon, carecía de escrúpulos y de ideales;  la ruina que desencadenó  en todo el país su ejercicio de Gobierno; las matanzas de su oprobiosa dictadura,  lo  condujeron al magnicidio, el 26 de julio de 1899.  Pero la servidumbre a la que condenó al Estado dominicano, le sobrevivió;  produjo la ocupación estadounidense de 1916 a 1924. Las aduanas  fueron recuperadas en 1941, tras el Tratado Trujillo Cordell Hull.

 Estados Unidos  intervienen en la política interna de los Estados a través de la United States Agency for International Development (USAID) y bajo la mascarilla de las  ONG. En el caso que nos compete, el intervencionismo se hizo primero para tener el control de las elecciones, y constituir un poder paralelo al  Estado. De donde resultaron dos proyectos iniciativas democráticas con asiento en la Pontificia Universidad Madre y Maestra y el Grupo  Participación Ciudadana.

Segundo,  para conducir nuestras políticas migratorias con relación a las poblaciones haitianas, que se han desplazado a nuestro territorio. El último informe dado  a conocer por el
James “Wally” Brewster
Departamento de Estado (2014) centra sus acusaciones de xenofobia, racismo  e introduce por vez  primera  las batallas de los activistas homosexuales. Todo eso bajo la cobertura de los derechos humanos. El objetivo de estos informes es movilizar a la opinión pública, crear alianzas con grupos dispuestos a combatir al estado de derecho, y preparar, si cabe,  la justificación de una intervención internacional.

 Por fortuna, el crédito internacional de la Junta Central Electoral ha desvanecido el peso de esa influencia nefasta. Por otra parte, el respaldo dado a la Sentencia del Tribunal Constitucional por el conjunto de la sociedad y por una porción  del mando político, representado por los partidos más importantes  PLD, PRD y PRSC han servido de contrapeso a las maniobras abiertas, de aquellos, que, convertidos en peones del poder extranjero,  están dispuestos a presentarse como sepultureros de la independencia nacional.

ORLANDO DICE...


 Dándoles a unos y a otros; todos contentos, pero luego...


Por: Orlando Gil


TWITTER.- En principio las observaciones del poder Ejecutivo al Código Penal, en lo que tiene que ver con el aborto, dieron a entender un rejuego propio de una gobernanza generosa. En la que se les daba a unos y a otros, y todos contentos. Incluso, el hecho de no sugerir textos posibles de los artículos en cuestión, fue un gesto de prudencia, de respeto y de institucionalidad. No desbordaba ni rebasaba los límites de la institucionalidad. ¿Qué pasó de entonces acá que el gobierno se releva a sí mismo y con un segundo aire asume nuevos espacios? El primero en cambiar el guión fue Roberto Rodríguez de Marchena, el vocero. Utilizando su cuenta en Twitter empezó a mandar mensajes de definición y de toma de posición. Que yo sepa nunca aclaró que hablaba de manera personal, y tampoco podría hacerlo, pues su condición de portavoz no es una vestimenta que puede ponerse o quitarse a conveniencia. Todo cuanto diga en los medios públicos será oficial, ya que esta administración tiene las redes como un efectivo vehículo de información, y Rodríguez Marchena prefiere publicar un tuit que llamar a los reporteros...

NUEVA FASE.- El propio Roberto Rodríguez de Marchena mantiene el balón en la cancha del gobierno, y siempre usando su cuenta de
Roberto Rodríguez Marchena
Twitter, solo que ahora, en vez de mandar mensajes suyos, hace coro a artículos de prensa o declaraciones de terceros que sean favorables a las observaciones del gobierno o al aborto. Todavía no se conoce la razón de ese cambio de ánimo, pero estos tuiteos pueden considerarse una campaña indirecta. Esto es, el gobierno estaría diciendo por boca ajena lo que al parecer  no se atrevía a decir abiertamente: que apoya el aborto. Y digo que no se atrevía porque ahora  entra en una nueva fase, en que  guarda los disfraces y las caretas: obligar a los funcionarios a dar la cara y opinar sin enfado de la situación. La primera fue Altagracia Guzmán Marcelino, ministra de Salud, y la segunda Alejandrina Germán, máxima responsable de la Mujer, una médico y otra educadora. Pero el tercero fue un hombre, el ministro de Medio Ambiente, Bautista Rojas Gómez, y de seguro que los demás estarán en fila y opinarán del mismo modo...

LA IGLESIA.- Intriga, o debiera intrigar, que el gobierno no se quede en los límites de la observación y ahora quiera marca pautas o bajar líneas. Hubo tiempo para todo, incluso para dar largas a un proyecto de reforma que tenía años, y sin embargo, se permitió el libre flujo. Lo que en principio se llamó consenso. No debe extrañar este comportamiento, pues responde al temperamento del gobierno o del presidente Danilo Medina. No debe olvidarse que igual sucedió con Loma Miranda. Dejar que senadores y diputados se creyeran soberanos, para después halarles las orejas y corregir sobre la marcha, cuando se les pudo orientar oficiosamente. Entonces se enfrentó a los curas de base, que todavía siguen de necios, aunque sin resultados. Ahora, por el contrario, no se trata de una piedrecita en el zapato, sino una roca grande que obstruye el camino. El sector que disiente o que lucha contra las observaciones es la cúpula de la Iglesia Católica, con Nicolás de Jesus Cardenal López Rodríguez a la cabeza...

EL CAMBIO.- La impresión que se tenía era de que las iglesias cristianas ( Católica y Evangélica ) ganaban el pleito de las observaciones, pues el diputado que no fuera católico, sería evangélico. ¿ Cuál es la razón de que el gobierno viniendo de atrás hacia adelante quiera echar un jabón al sancocho, cuando está casi listo para comer ? Viendo el pobre desempeño de las feministas y el poco apoyo que provocan entre los mismos diputados, no queda dudas de que solo el sorpresivo y militante espaldarazo del Palacio Nacional podría salvar su juego. Ahora, inquieta, intriga y asombra el  movimiento táctico de última hora del gobierno, pues si dejó a los legisladores oficialistas en libertad de votar como creyeran ¿por qué ahora quiere someterlos a camisa de fuerza? ¿Cómo cambia el beneplácito de las iglesias cristianas por unas simpatía que nunca serán sinceras ni honestas, pues las abortistas tienen sus preferencias políticas desde hace mucho tiempo? Que nadie hable de convicciones, pues no existen, y las conveniencias no se van a entender si no las explican...


Puntos de vista- Listín Diario
15 Diciembre 2014