domingo, 28 de julio de 2013

Haiti: Explota su condición de Miseria o Vivir de lo que le den


Los cuatro  que echaron a la República Dominicana al pozo
Por Manuel NÚÑEZ Asencio*

La palabra chantaje  procede del francés faire chanter  o chantage hacer cantar. Era, primariamente, el modo de hacer confesar al reo. Se volvió luego sinónimo de   extorsión, de amenazas, de intimidación, de soborno y de las maniobras  empleadas para la obtención de todo tipo de ventajas. No creo que haya en el continente ningún país que, en sus relaciones con los demás Estados del  hemisferio,  haya padecido el chantaje con tanta saña,  que haya recibido tantas pruebas de hostilidad, resentimiento, incomprensión y de depredación moral.
 Un ejemplo, sin duda, contundente, son los chantajes empleados
para desacreditar a todas las personas que expresan su preocupación por la desbordante inmigración haitiana en el país.
Algunos se refieren a nosotros como si no tuviéramos ni siquiera derecho al aire que respiramos. En la radio escuchamos a diario a comentaristas que nos insultan. Los propios haitianos escriben cartas injuriosas en los periódicos. Se manifiestan ante la Junta Central Electoral. Llaman a los programas de radio para bombardearnos con insultos zafios. Desafían a las autoridades de inmigración y se baten a tiros con ella. Y, en todo ese tejemaneje, la República Dominicana, la nación agredida, cada vez tiene menos derechos. En nuestro país, el chantaje ha sido simbolizado por varios personajes, que, a su vez, representan a  gente que opera en el teatro de los acontecimientos como en un hormiguero.
Son cuatro, a nuestro ver, las orientaciones del chantaje.
1.  El chantaje político.
Se ha puesto de moda, tratar de manipular a todas las fundaciones que exaltan las memorias de los caídos durante la dictadura de Trujillo, y de llamarle trujillista a los que defienden al país de las devastadoras consecuencias de la inmigración haitiana. La injuria, el desprecio, el apandillamiento de esas instituciones, instrumentalizándolas como un rodillo contra los dominicanos, es el precio que hay que pagar para mantener las convicciones nacionalistas. A mí que nadie me venga con cuentos chinos, si Trujillo dijo que dos más dos son cuatro. Son cuatro. Dígalo Balaguer, Trujillo o Marrero Aristy. Un bromista nos dijo que Hitler creía que la Tierra era redonda. ¿Dejaría de ser eso verdad porque lo dijo un dictador?. La verdad no puede ser retorcida con semejantes patrañas. Basta ya de chantajes políticos, y de tratar de hallarle coartada a la traición al país. Son los mismos que acusan a todo el que no piense en la disolución del país de atrasado, de reaccionario, de xenófobos. Que llaman progresista a todo el que se ponga al servicio de las ONG y del desmantelamiento del Estado dominicano. Ahora recurren al miedo que suscita la antigua dictadura  para presentarse como héroes. Peor aún:  como neo conjurados.  Son pirómanos que apelan al incendio, para presentarse como bomberos.

2.  El chantaje económico

La mentira de la supuesta ventaja económica de la República Dominicana con relación a Haití ha servido de instrumento de todo tipo de imaginaciones; “el segundo socio comercial del país”, “nuestro mercado natural “y otras ingenuidades. Antes de la aplicación de las represalias económicas contra los pollos y los huevos, contra los plásticos y otros productos, lo que el país le vendía a Haití ascendía a casi mil millones de dólares. Los que se llenan la boca con esta afirmación, deberían compararla con  el estudio del Observatorio del mercado laboral del Ministerio de Trabajo (OMLAD), según el cual   los haitianos que trabajan ilegalmente en el país remesan a Haití 924 millones de dólares con lo cual quedarían anuladas las supuestas ventajas dominicanas. Pero los haitianos y sus socios en el chantaje económico han empleado el dato de nuestra ventaja, primero, para tratar de convencer a las autoridades de las bondades de esa mentira, y luego para extorsionar a esas mismas autoridades y forzarlas a cambiar la soberanía por negocios. Peor aún: las recientes represalias comerciales sólo buscan sumar a los exportadores dominicanos a la obtención de un acuerdo migratorio que derrumbe nuestra frontera.  He aquí la síntesis del chantaje: “si ustedes no consiguen la legalización de los haitianos que están en República Dominicana no pueden vender en Haití “. Calculan que, de este modo, los comerciantes perjudicados se transformarían en demoledores de la frontera dominicana. Si esto no es un chantaje, ¿qué es, entonces, el chantaje?

3.  El chantaje racial
La interpretación racial del problema carece de fundamento. Para tratar de justificar la desaparición de nuestra frontera,  muchos tildan de racismo el ejercicio de nuestra soberanía. Poco, en realidad, tiene que ver la raza con la nacionalidad y con los
derechos de un Estado. En África negra hay 54 Estados; y se producen los mismos problemas que aquí. De manera que los marfileños deportan a los burkineses; que los senegaleses deportan a sus vecinos de Níger y Zambia; que los ruandeses deportan a los de Burundi. Que cada Estado, a pesar de que todos son negros, deportan a las poblaciones venidas de otro sitio que vienen a perturbar su tranquilidad y a amenazar el bienestar de su población. En África  negra todos son negros, y ello no los vuelve iguales ni ha eliminado las fronteras ni las culturas. Porque, en realidad, no hay ninguna cultura negra ni blanca ni amarilla. La cultura son de las naciones y de los pueblos, y cada uno tiene derecho a defender su terruño, sus tradiciones, su lengua, su historia y su modo de vida. Los únicos que, al parecer, carecen de ese derecho, son los dominicanos. No hay ninguna razón para que nos sometamos a  las exigencias  de extranjeros recién llegados ni para que sintamos vergüenza de ser y  de actuar como dominicanos, protegiendo a nuestro pueblo y decidiendo soberanamente, cómo se organiza el país.

4.  El chantaje emocional

La otra forma de chantaje la representa el victimismo haitiano. Se nos atribuyen obligaciones extra nacionales y extra territoriales, culpabilidades, responsabilidades con esa población  extranjera que, en realidad, no tenemos. Si los dominicanos defendemos los empleos que país produce se nos acusa inmediatamente de
confrontación. Porque, al parecer, los únicos que tienen derecho a trabajar en el país son los extranjeros ilegales. Si repatriamos a los niños  que traen las mafias que viven del ataque a nuestro Estado,  para devolverlos a sus familias, se nos acusa de violar los derechos humanos. Si exigimos que los hijos de haitianos no sean despojados de la nacionalidad de sus padres, se nos acusa de genocidio civil. El objetivo del chantaje es paralizar la acción del Estado y suprimir nuestros derechos como nación.
Los dominicanos son víctimas del chantaje y del terrorismo verbal ejercido por personas que suelen prescindir de la realidad, para imponerse el mundo imaginario surgido de sus resentimientos.

A mí que nadie me venga con paparruchas. Por más terrorismo verbal que empleen,  nadie podrá convencernos de que a la República Dominicana le conviene importar trabajadores del país con el mayor desempleo, y destruir  su  mano de obra; que  le conviene importar enfermos del país  más insalubre para, además de contagiar a nuestra población, desmantelar el presupuesto de nuestros hospitales, que le conviene introducir en el sistema educativo escolares del país vecino y descalabrar las escuelas públicas. Nadie, absolutamente, nadie nos convencerá que situaciones como esas,  fundadas en el error, puedan tener un resultado positivo para los dominicanos. 


* Manuel NÚÑEZ Asencio: Poeta, ensayista e historiógrafo. Tiene una licenciatura en Letras Modernas de la Universidad de París VII (Jussieu), una maestría en Literatura General de la Universidad de París VIII (Saint-Denis) y un doctorado en Lingüística y Literatura de esta última universidad. Enseñó literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha sido columnista de los periódicos Hoy y El Siglo y editor de la casa Editorial Santillana. Es considerado como uno de los ensayistas nacionales más polémicos del momento. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo con la obra "El ocaso de la nación Dominicana".







lunes, 22 de julio de 2013

¿Por qué unos individuos traicionan a su país?


A Duarte, en su bicentenario

Por Manuel NÚÑEZ Asencio

Doctor Manuel NÚÑEZ Asencio

¿Qué oscuros mecanismos llevan a individuos a mostrarse resentidos con su nación  y a traicionar la lealtad que una persona debería profesar por sus conciudadanos con los que comparte el pasado, la lengua, la cultura y el territorio del cual él y  sus antepasados  son oriundos? ¿Qué convicciones llevan a estos antihéroes a organizar su agresividad para  infligirle daños espantosos a su país? Una primera hipótesis nos lleva a la conclusión de que en la mayoría de los casos, estas personas se hallan poseídas por ideologías que parecen explicarlo todo. Que atrapan totalmente la mente del individuo. Que le dejan muy estrecho margen para la reflexión, para el discernimiento e incluso para el ejercicio de la libertad de criterio.
Después de muchas investigaciones, ninguna de las suposiciones policiales daba en la diana para explicar qué razones llevaron a Lee Harvey Oswald a asesinar el 22 de noviembre de 1963 en Dallas al Presidente de los Estados Unidos, John F. Keneddy.  La teoría del complot se desvaneció.  El asesinato de Lee Harvey Oswald  perpetrado dos días después por Jack Ruby privó al mundo del testimonio directo del asesino.
Andando el tiempo, se ha establecido que Harvey Oswald actuó solo, influido poderosamente por la ideología marxista. Era tal su devoción y su fundamentalismo, que,  en  1959 trató de nacionalizarse como ciudadano de la Unión Soviética. Finalmente, sus convicciones  en contra de la sociedad en la que había nacido,  lo llevaron al terrorismo; con su triste hazaña provocó  el mayor desmoronamiento moral que hasta entonces había conocido  Estados Unidos. El combustible, la energía que lo llevó a protagonizar el magnicidio-- con la colaboración directa de la mafia, que manipuló al personaje--, fueron sus ideales. Para explicar  el desajuste emocional  no basta el dinero ni la gloria ni los  beneficios. Su caso se asemeja enormemente al de la estadounidense Ana Montes, la llamada reina de Cuba, que, hallándose al más alto nivel, en El Consejo  de Seguridad de  Estados Unidos, entregó a la muerte a varios espías estadounidenses y sirvió de instrumento a un Estado extranjero, con una devoción rayana en el fanatismo.
Flavio Darío Espinal
 Dos ejemplos podrían ilustrar en nuestro país esta actitud radical de ataque a los fundamentos mismos de nuestra continuidad histórica. En 1997, el entonces embajador ante la OEA, Flavio Darío Espinal nos introdujo en las competencias de la Corte Interamericana de Costa Rica. Se sabía, desde tiempos anteriores que ponernos bajo la tutela de este organismo, implicaría recortar la soberanía del país, y permitiría que todas las organizaciones pro haitiana, radicada en el país, pudieran emplear este recurso para humillar, condenar y doblegar al Estado dominicano en el tema de los inmigrantes ilegales. A pesar de las advertencias, el embajador procedió de forma impetuosa, como si estuviera preparando un gran golpe, y logró colocar este objetivo como la más importante hazaña de su misión diplomática.
Al año siguiente, sin que ni siquiera se hubiese refrendado dicha Convención por el Congreso dominicano, fuimos condenados por la Corte Interamericana,  el 28 de octubre de 1998, sometidos por dos testigos el padre belga Pierre Ruquoy,  Solange Pierre y otras organizaciones dominicanas.  El Estado dominicano fue, entonces,  conminado a otorgarle la nacionalidad dominicana, a las niñas haitianas Dilcia Yean y Violeta Bosico, a pagar las costas y gastos del proceso, es decir, el sueldo de los jueces,  y a indemnizar económicamente a estas familias haitianas. El 24 de octubre del 2012 se produjo  la segunda condena por el caso Nadege Dorzema y otros. En esa ocasión,  fuimos  sometidos por varias ONG, y fuimos condenados al pago de un millón de dólares. Actualmente, estamos sometidos por varios expedientes más. El objetivo de las organizaciones es mantenernos, permanentemente, en el pasillo de los condenados.
 Lo verdaderamente paradójico es que el Estado haitiano mantiene privado a más del 40% de su población de documentos de identidad, incluyendo a los que se han introducido en nuestro país, y a ninguna ONG se le ha ocurrido denunciarlo, demandarlo, acusarlo de racismo, discriminación, llevarlo a una Corte Internacional, y lograr, finalmente, condenarlo. Ningún país ha ganado un caso en la Corte de Costa Rica, manipulada con los criterios de una ONG. En vista de ello, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Canadá, Cuba, Estados Unidos, Guyana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente, las Granadinas, Trinidad y Tobago y finalmente Venezuela se retiraron de la tutela de esa Corte. Las protestas de Ecuador, Guatemala, Perú  y Argentina por disposiciones que afectan su soberanía, presagian la posibilidad de nuevos desprendimientos.  Estamos en la picota jurídica de la Corte. Sin embargo, desde el punto de vista del derecho internacional y conforme a nuestra Constitución, no somos parte de la Corte. Porque nuestro Congreso aún no ha ratificado ponernos bajo esa tutela internacional.
José Ángel Aquino
El último episodio heroico fue protagonizado por José Ángel Aquino, juez de nuestra Junta Central Electoral. Desde hacía tiempo, el magistrado había decidido filtrarles una información falsa a organismos internacionales. Según el informe servido por Aquino, la Junta Central Electoral había excluido a 22.673 personas del registro civil por ser descendientes de haitianos. Inmediatamente los trovadores de  las ONG y la Prensa adicta a esas opiniones acusaron a la República Dominicana de genocidio civil. El objetivo era documentar un expediente internacional contra el país y producir un rechazo universal contra el ejercicio de la soberanía del Estado dominicano.  De no haber sido una burda mentira, las consecuencias  de este acto agresivo, irresponsable,  hubieran sido devastadoras para  el turismo, la imagen del país y para las relaciones de la República Dominicana con el mundo.
¿Cuáles son las ideas que orientan a estos redentores de los inmigrantes haitianos en el país que creen tener el monopolio de la compasión?, ¿cuáles son los sentimientos de estos personajes,  practican una solidaridad selectiva, hemipléjica, que sólo les interesa los pobres de Haití, y que muestra un sobrado desprecio e indiferencia por los pobres dominicanos? Uno no llega a comprender por qué  el extranjero ilegal siempre ha de tener la razón en contra del Estado dominicano, en contra incluso de nuestra propia existencia. En realidad, estas personas se hallan poseídas de un dogma extravagante, según el cual  la nación debe desaparecer para dar nacimiento, a un mundo inventado, soñado o acaso leído en libros mentirosos: a la idea de una fusión con Haití, de un Estado binacional, en fin, a la anulación de la Independencia dominicana de 1844. Ideas muy confusas y embrolladas que ellos no son capaces de defender públicamente y a las claras. La verdad es que no logro comprender que haya personas que crean que estas actitudes tengan algún efecto positivo para el país.
Todas esas imputaciones, todos esos agravios se dirigen a un hombre que nadie menciona pero cuyo ideario se combate  tras bastidores. Un dominicano olvidado, despreciado, colocado como un embeleco vacío de contenido en las ceremonias oficiales y en el discurso de los que han decidido traicionar su pensamiento y, al mismo tiempo, decirnos lo contrario.  Se llamaba Juan Pablo Duarte. Murió exiliado en Venezuela,  pero satisfecho de ver ondear la bandera dominicana,  fue  él quien escribió en su ideario  Entre  los dominicanos y los haitianos no es posible la fusión”.  Y, es , a pesar de los olvidos y las conjuras, el padre de la patria ¡ Qué viva Juan Pablo Duarte!

miércoles, 17 de julio de 2013

Gratos recuerdos del Rey del disparate "Don Paco Escribano"...







Don Paco Escribano 
 
Por José del Castillo Pichardo
 

  "Mamita llegó el Obispo/ llegó el Obispo de Roma/ Mamita si usted lo viera/ qué cosa linda qué cosa mona". Así arrancaba la jornada, verdadero toque de queda entre la audiencia radiofónica nacional en los años 50. "El rey del disparate, el archipámpano de la carcajada".

En la HIZ de Frank Hatton y luego en La Voz de la Alegría de su propiedad, en Villa Duarte, don Paco Escribano, Paquita, brindaba su memorable sesión humorística diaria que rompía la rígida monotonía durante la monocorde dictadura.
Fijada en el dial en el meridiano soporífero de un trópico caliente y vaporoso, durante la "Era Gloriosa", cuando la siesta boquiabierta mandaba tanto como Trujillo, justo a la 1:30 este Escribano entrañable disparaba el despertador vespertino.
Desplegaba su cuadro de bembeteo con el auxilio del español Valentín González Rionda, con alusiones constantes al Mulo, uno de sus músicos "bien dotado" contrapunto focal de los comentarios, el respaldo musical de Raposo y su Combo con la voz del cantante Frank Cruz -quienes en 1964 formarían parte de Félix del Rosario y sus Magos del Ritmo.
El espacio daba paso a las novedades referidas por Secundina, la Negra China, la chismosa de la esquina, quien aportaba lo "más saliente de la capital" que contaba el propio Escribano en interlocución con González Rionda.
Era el esperado segmento La Chismosa, que al igual que Carnet Social y la Bola de Cristal, organizaba comentarios, parodias musicales, denuncias a veces temerarias y runruneo urbano, en una mezcla picante de libreto e improvisación de este mago del repentismo.

LOS TEMAS

Rafael Tavárez Labrador
"Para la guataca" (la oreja), decía don Paco al Mulo, empleando un cubanismo. "Que en tu casa comen harina/ y un día al año comen gallina". Denuncias barriales y consultas sentimentales a don Paco. Inquilinas morosas residentes en la Esquina Caliente.
Locutores que cobran anuncios a nombre de emisoras sin reportarlos o anuncian en guagüitas sin tener carnet. Cuernos que pega una comadre con el marido de la otra comadre (don Paco recomienda una paliza).
Mariconeo con los músicos. "Qué tú vives con un chino. ¿Quién, yo don Paco?", responde el Mul "Paco no soy yo, es Chiripa que vive". Ama de casa atrapa al jardinero "jardineando a la criada". Receta de Langosta a la Macorisana, "la tierra del bulgao, el lambí y los cangrejos".
Plaga de moscas por el Hipódrom "Sanidad, ¿qué es esto?". Chismes: "Las maestras de escuela tienen derecho a tener amores. Lo que está mal es que fulanita se vaya al control de guaguas y detrás del quiosquito se ponga a comer frito, con el muchachito".
ORIGENES
Esta Chismosa tiene estirpe cubana. Desde 1941 Rita Montaner -la gran diva del teatro, la radio, la zarzuela y el cine de la Isla Fascinante- asumió en la Corte Suprema del Arte que se transmitía por CMQ Radio el rol cómico de La Chismosa.
Mediante el cual denunciaba a funcionarios y destilaba crítica social a través de salpimentadas "morcillas". Como cierre a cada edición la Montaner cantaba el estribillo de una guaracha homónima de Juan Bruno Tarraza estrenada por ella, que rezaba así: "Mejor que me calle,/ que no diga nada/ que lo que tú sabes/ yo también lo sé".
Rafael Tavárez Labrador (Santiago de los Caballeros, 1917-Puerto Rico, 1960) adoptó el nombre artístico de Paquita Escribano, una cupletera zaragozana a la que admiraba e imitaba cuando se inició en su carrera.
Travestido, elevado sobre tacones blancos o charolados, vestido con vistosos trajes de vuelos y encajes, castañuelas en mano que repicaba con destreza y rostro pintarrajado, dominando los escenarios teatrales donde presentaba sus revistas de variedades con lleno de público.
Aviado con mantilla, peineta sevillana, abanico, cantaba, bailaba con gracia cañí, esta regordeta Paquita caribeña, con su cara de manzana grande, sus finos labios pintados y los cachetes llenos de colorete. Pasodobles como Baldomero tuerce botas que cantaba Juan Legido con los Churumbeles de España: "Baldomero tuerce botas/es enano y zapatero,/más con una cabezota/del tamaño de un brasero".
A mí me encantaba su actuación, llevado de la mano por mis tíos maternos a los teatros de la calle José Trujillo Valdez: Julia, Max y Diana, en Villa Francisca (barrio que amó Escribano como atestigua Marcio Veloz Maggiolo en excelente nota de nostalgia).
O al emblemático Independencia o al Capitolio frente a la Catedral. Hasta al viejo Paramount de San Carlos llegó Paquita con su coquetería andaluza. Entre espectáculo humorístico y toque grotesque, tuvimos por anticipado nuestr@ virtuos@ chic@ Almodóvar.
LOS CURAS
"El Obispo no come queso/ El Obispo no come pan/ Pero a las doce de la noche/ el Obispo come lo que le dan". Y uno, entonces escolar de colegio católico que acudía a misa dominical en la Catedral, no podía dejar de imaginarse al Obispo en la sacristía, ante la oferta beata de queso y pan, rechazándola en observancia a votos de ayuno. Y pensaba en monseñor Ricardo Pittini, tan flaco él, ciego y esquelético, templario penitente, quien se auto flagelaba, con sus infaltables gafas oscuras.
Cariñoso con los niños que pedíamos su bendición. Pero, qué va gallo, a las doce de la noche -decía la cancioncita-, vencido ante tanta continencia virtuosa, "el Obispo come lo que le dan". Y me venía a la mente la figura de monseñor Beras, buenazo y rellenito, quien debía compensar tanta desapetencia del santo Pittini.
Un salesiano italiano que hizo mucho bien, manejándose con Trujillo, buscándole la vuelta a la bestia, como buen siervo del Señor entrenado en exorcismo. Que sembró obras educativas y vocacionales en el país.
"Debajo de la sotana/ lleva un muñeco de goma/ Ay mamita si usted lo viera/ Qué cosa linda qué cosa mona". Cuando llegaba esa parte del reguilete musical de don Paco, la imagen que me asaltaba era otra. Venían a mí tantas historias de curas machos, potros preñadores, varones cabríos desbocados, padrotes anónimos.
Historias que escuchaba en mi propia familia, no liberada de esa impronta discreta de la resurrección de la carne descarriada, de la sublevación de los castos preceptos, para dar paso al deseo, ese demoníaco y terco manipulador que nos seduce, descarnado, que nos abate y arrastra hasta remontar el clímax divino. ¡Oh, Dios!, diría un querido amigo, iniciado en ritual erótico bajo capilla ardiente, con fondo de salmos y cánticos de avemarías. Admirador, por demás de Escribano, a quien dedicó merecido ensayo.
"Mejor que me calle/ y no diga nada/ que lo que tú sabes/ es lo que yo sé/ Que a Secundina, la Negra China…"
Así como La Chismosa nació en Cuba, la plena Mamita llegó el Obispo surgió en Borinquen, grabada en 1927 por Manuel Canario Jiménez, con texto satírico irreverente. Describe la llegada de un Obispo que "tiene los ojos azules/la cara muy coquetona", que provoca rabia entre los hombres y revuelo entre las mujeres que "se han vuelto todas devotas".
 Frances R. Aparicio relata que esta plena adquirió vuelo político en 1952, cuando el Obispo de Ponce, el irlandés James MacManus, se opuso abiertamente a la reelección de Muñoz Marín alegando que mantenía relaciones extramaritales. El Partido Popular Democrático relanzó entonces la vieja plena difundiéndola por la radio en toda la isla, alcanzando así una votación récord. Históricamente esta confrontación MacManus-Muñoz duró más de una década, con capítulos increíbles.
COMEDIAS
Entre las comedias picarescas que montó don Paco se citan en sus fichas biográficas Pin-pan, fuego, Una viuda sin sostén, El mechón de Tongolele, Yo soy Filomeno, Para darle gusto al pico y Aquí está Migdalia. La última obra teatral a la que asistí, llevado por mi tío Bienvenido Pichardo Sardá, fue Cero Invasión, escenificada en 1959, alusiva a la expedición de Junio, de final grotesco.
Narra la historia verídica de un "barbudo" cansado y hambriento que se acercó a un bohío. Acogido por su dueña, una campesina regordeta actuada por Escribano, el insurgente entra en confianza y se sienta a la mesa, a esperar los alimentos que la anfitriona le prepara. Aprovechando un descuido, la campesina, quien pilaba el arroz, le ataca por detrás golpeándole con el mazo, matándolo en el acto. Tras esta escena, se dirige hacia el público y proclama su lealtad a Trujillo, remachando a viva voz: "cero invasión".
LA FONDA
A finales de la década del 50 don Paco instaló en mi barrio una fonda en la 30 de Marzo esquina Duvergé, frente al temible SIM de Johnny Abbes, a pocos pasos de Del Río Motors, concesionaria de la Ford y del hogar de Joaquín Custals, dueño de La Voz del Trópico. Sobre la entrada de la Posada El Caballito colgaba una hermosa pieza de Carrusel, de esas que hacían las delicias infantiles cuando se montaba un Coney Island en la capital.
Allí acudía con frecuencia por encargo de mi madre Fefita, a comprar raciones del mondongo que don Paco preparaba personalmente en su laboratorio culinario y que a ella encantaba. Con mandil puesto, sus camisones de seda rameada estampada, sudoroso por el vapor de los fogones y las ollas, con el pelo brilloso y el rostro enrojecido, siempre amable, era un privilegio intercambiar palabras con este ícono de las artes populares, en su ambiente de olores culinarios.
Yo mozalbete con once años y él todo un personaje consagrado que andaba en los 40. Mientras salía el servicio de mondongo -"Mi hijo, le falta unos minutos, siéntate y espera", me decía espontáneo mientras se asomaba a la calle para refrescarse del calor de la cocina. Yo picaba algún fritico verde -"Toma, mi hijo, para que te entretengas".
A veces incursionaba junto a los muchachos del barrio, a comer carnitas, longaniza, empanaditas de catibía, bollitos de yuca rellenos. Lástima que todavía los caldos mayores -en los que Labrador era maestro- no figuraran en nuestra apetencia ambulatoria.
Un sancocho, un caldo de gallina o una buena sopa de pescado los hallábamos en la mesa del hogar. Ojalá haber disfrutado más el sabor de este gran cocinero que fue don Paco, fallecido apenas a los 43. Este verdadero Obispo del humor y la carcajada. Un fecundo Labrador. Amén.

http://www.youtube.com/watch?v=LzRNggALXsI
http://www.youtube.com/watch?v=2TnRjxrm7Cg
http://www.youtube.com/watch?v=Mq4SCvWEa2g
http://www.youtube.com/watch?v=OvqqPVJL9a0

martes, 16 de julio de 2013

Las garrapatas, las chinches, las sanguijuelas vampirizan a la víctima


Vivir de la miseria
 
Niño pidiendo en la mayoría de las grandes avenidas de Santo Domingo
Por Manuel NÚÑEZ Asencio*

En el reino animal son conocidos como los parásitos. Cada uno desarrolla su modus vivendi. Las garrapatas, las chinches, las sanguijuelas vampirizan a la víctima. Los hongos colonizan el cuerpo; descomponen la materia; viven de la muerte; se vuelven carroñeros.  Los bichos  se radican en el intestino grueso; organizan expediciones hacia el colon. Se ensañan con el ano de su víctima. Cualquiera que haya pasado por la experiencia del escozor mordiente con que se manifiestan estos roedores sabe que son implacables. Viven de la mortificación de la víctima. Se divierten anunciándonos su sórdida presencia. De todos estos vividores, los más decididamente criminales, son las células malignas. Tienen la apariencia de los seres vivos. El cerebro no logra diferenciar a estos depredadores.  No sueltan a su víctima hasta aniquilarla completamente. Cuando no logran matarnos gangrenando el pulmón o  pudriendo cualquier otro órgano, viajan por el líquido sanguíneo, penetran en los linfocitos;  nos hacen metástasis.  Nos mandan al otro barrio. De nada valen nuestras maniobras de último minuto.  El lector lo sabe más que nadie. Para sobrevivir al cáncer  hay que emplear todo  el poder de fuego de la medicina: la cirugía mayor, el trasplante de médula, el rayo láser, la quimio,  la yodo, la  radioterapia. Toda la pujanza  de la medicina nuclear.
En las sociedades actuales, el equivalente de estos tremebundos parásitos son las ONG’s que viven de la miseria. Crean tribunales; suplantan a los Estados; convierten los países en laboratorios de sus improvisaciones; succionan las ayudas al desarrollo. En los casos más espectaculares,  se convierten en un Estado dentro del Estado. Se aprovechan de la candidez de los políticos, para,  con la mascarilla  de la llamada sociedad civil, gobernar sin que nadie haya votado por ellos.  Esta plaga ha sentado sus reales en Haití. Esta nación se ha convertido en la República de las ONG’s. Todas las voces razonables muestran su disgusto con semejante incidencia. Los primeros en poner el grito al cielo son los propios  haitianos que denuncian la falsedad de estos filántropos que exacerban la miseria; montan su teatro para sacarle todo el jugo a la compasión; explotar la culpabilidad y la piedad cristianas. Pero también han mostrado su desacuerdo con estos manejos,  los Clinton, la ex gobernadora de Canadá, Michaelle Jean, oriunda de Haití, Edmond Mulet, representante de la MINUSTAH. El enviado de la OEA, Ricardo Seitenfus, hombre de confianza del ex Presidente Lula Da Silva, lo ha dicho sin paños tibios : “Hay una relación de causa-efecto entre la infelicidad de los haitianos y la felicidad de las ONG y el peligro más grande que afrontamos ahora es la 'onegización' del país (El Mundo, (Madrid)  4-2-2010).
          El propio Presidente Martelly lo ha proclamado urbi et orbi, de los 4 mil millones  de dólares que Haití ha recibido tras el terremoto del  2010, sólo unos tres millones de dólares ha pasado por las cajas del Gobierno
Tras el terremoto  República Dominicana ha sufrido una oleada de ilegales
haitiano;  el resto ha sido capturado por estas maquinas centrífugas. Que no les interesa ponerle punto final a la miseria. Porque viven de ella. ¿Qué han hecho con esas montañas de dinero las ONG’s?  Mucha propaganda, y pocos resultados. Unas casas que se derrumban al año siguiente, urgencias inmediatas que vuelven y renacen. Dicho brevemente: nada que contribuya a la autonomía del país y a su desarrollo. Tras estas ONG’s hay, además,  una buena cantidad de pedófilos, de traficantes de niños y de órganos, jefes de redes de prostitución infantil;  una manada de lobos disfrazados de ovejas.
.         No todas las ONG’s, desde luego,  tienen estas características funestas. Muchas  han contribuido ( y no poca cosa) en el terreno de la salud, del medio ambiente,  del combate a la adicción a las drogas, del rescate de los minusválidos y de la ayuda al desarrollo de nuestra población. Tras el prestigio de las primeras, se ha cobijado una buena cantidad de charlatanes. Y es a ellos que se dirige nuestro dedo acusador.
En la República Dominicana se han implantado unas doscientas ONG’s que trabajan, actualmente,  con los indocumentados haitianos. Han importado todos los problemas de Haití a nuestro país: la falta de documentación, la ausencia de un  Estado de derecho, la supervivencia de la población empobrecida etc. Hoy ya podemos cuantificar las manifestaciones de sus operaciones destructoras:
1.  Poseídos de una ideología que detesta al Estado, se han propuesto como  finalidad sembrar estereotipos internacionales contra la República Dominicana para arrebatarnos la soberanía. Varias de estas ONG’s (MUDHA, Centro Puente, Centro Bonó, etc) lograron ya una condena del Estado dominicano ante la Corte Internacional de Costa Rica en el 1998. Actualmente nos mantienen en la picota con varios casos de indocumentados haitianos que exigen que el país la dé  nacionalidad y los papeles que su país le niega a más del 40% de su población. Ya han roto la frontera física, , ahora quieren romper la frontera jurídica. Todas esas operaciones son acompañadas del catecismo de los derechos humanos. Pero la República Dominicana no es un derecho humano de los haitianos. Es un país soberano, independiente y, al parecer reconocido, por las demás naciones del mundo. Nuestras avenidas y calles están repletas de mendigos haitianos: niños, mujeres embarazadas, dementes que son los testigos de la acusación de nuestro Estado ante el mundo. Las probabilidades de tener razón en esta Corte, manejadas por antiguos resentidos del sistema democrático, son absolutamente nulas. Ningún Estado ha tenido ganancia de causa, en esa Corte hecha para complacer a las ONG’s.

2. . Otras ONG’s se han dedicado a criminalizar el ejercicio soberano del Estado dominicano de repatriar personas que han ingresado al país ilegalmente. Cada vez que la Dirección de Migración deporta a un haitiano, estas ONG’s despachan notas de protestas a Amnistía Internacional, a la UNICEF y otras ONG’s multinacionales, tan poderosas como cualquier Estado. Obsérvese que las denuncias internacionales  del Centro Jano Sikse, CEFASA, Solidaridad Fronteriza y de las ONG’s de los jesuitas  actúan como si no tuviésemos derechos ni a defender los empleos, ni a proteger los hospitales ni a salvaguardar las escuelas, que no tenemos derecho ni siquiera a un gobierno que nos defienda de esta avalancha devastadora. Todas estas operaciones están financiadas por OXFAM, por la Unión Europea, por Estados Unidos, es decir, por Gobiernos que, en apariencias, no son hostiles a la existencia de la República Dominicana.
 
La sociedad Dominicana demanda repatriaciones masivas
3. El otro objetivo de las ONG’s  es instrumentalizar a nuestra prensa. La Unión Europea ha desembolsado 400.000 euros a la Cátedra UNESCO, alojada en la Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), nobles instituciones, convertidas en testaferros de ONG’s, para que cambien las miradas de los periodistas dominicanas en lo que toca la inmigración haitiana. En realidad,  para formar los cuadros de esta cruzada.
Todas estas malas noticias no nos hacen augurar un porvenir halagüeño.  Del otro lado de la frontera, el propio Gobierno haitiano opera con la lógica de una ONG’s. Dentro de unos meses tendrá que organizar las elecciones legislativas y municipales. Para llevar a cabo ese compromiso necesita entre 35 y 40 millones de dólares. Una cantidad irrisoria, si se examinan sus caudales impositivos. Pero  los pedigüeños  siempre se creen más listos que los demás, y aunque tengan dinero en sus faltriqueras, prefieren ordeñar la vaca lechera. El Ministro Laurent Lamothe ha dicho que el Gobierno haitiano sólo contribuirá con  10 millones de dólares, y Brasil, Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá deberán aportar el resto. Las elecciones ya se han retrasado un año. Y los haitianos están dispuestos a convertir a su propia población en escudos humanos, para lograr estos caudales. Ese es el legado dejado por las ONG’s: haber sembrado en ese país una mentalidad de asistidos sociales.



* Manuel NÚÑEZ Asencio: Poeta, ensayista e historiógrafo. Tiene una licenciatura en Letras Modernas de la Universidad de París VII (Jussieu), una maestría en Literatura General de la Universidad de París VIII (Saint-Denis) y un doctorado en Lingüística y Literatura de esta última universidad. Enseñó literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha sido columnista de los periódicos Hoy y El Siglo y editor de la casa Editorial Santillana. Es considerado como uno de los ensayistas nacionales más polémicos del momento. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo con la obra "El ocaso de la nación Dominicana".

lunes, 8 de julio de 2013

Mentes, borrachas de extravagancia, hablan de una deuda histórica impagable de Venezuela con Haití

Simón Bolívar

¿Porqué Simón Bolívar no invitó a los haitianos al congreso de Panamá?

Por Manuel NÚÑEZ*

Tras la visita a Puerto Príncipe, el 26 de junio de este año, del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro son muchas las falsedades historiográficas que se han publicado. En algunas mentes, borrachas de extravagancia,  se ha llegado asentar  la idea de una deuda histórica impagable de Venezuela con relación a Haití.
La visita oficial  fue empleada para reavivar todas esas mentiras. El Presidente Maduro depositó un ramo  de flores en el mausoleo dedicado a Alexandre Petion; y otra, en el cenotafio al cimarrón desconocido. Inauguró un complejo de viviendas en Morne a Cabrit. He leído los copiosos
Alexandre Petion
comentarios de sus conciudadanos.  “no tenemos papel, ni aceite ni harina” “el gobierno de calle se ha quedado en las calles de otros países” “este hombre gobierna desde una avión”. Luego se enumeran los regalos hechos a Haití por el Gobierno de Venezuela: el nuevo aeropuerto de Cabo Haitiano, veinticinco camiones  compactadores de basura, veinte millones de dólares para un fondo humanitario. Se gastaron ríos de tinta en declamaciones; se convocaron a los luases de Haití; tronaron los tambores. En todo ese carnaval, solo faltaba una cosa: la verdad.
La pregunta que no pueden responder los políticos  y los historiadores del Centro Petion Bolívar es la siguiente: ¿Por qué Simón Bolívar no invitó a los haitianos al Congreso de las Naciones Libres de América, celebrado en Panamá en 1826? Por dos razones fundamentales.
1. Por el contenido de su propia Constitución de 1805. Se le prohíbe la propiedad a los blancos (artículo 12). Este exclusivismo racial no tuvo seguidores  en el continente. “En Haití al contrario, los europeos y sus descendientes están inhabilitados pata todo y son generalmente hablando un objeto de odio y detestación. ¿Cómo podremos tratar a un pueblo que profesa estos últimos principios, sin poner en peligro nuestro reposo y nuestra seguridad interior “   ( Consúltese: Martinez Peña “ Haiti y Venezuela en la época de la Independencia”). Ni a Francisco de Miranda ni a Bolivar les interesaba iniciar una guerra fundada en la raza.
. 2. Los hispanoamericanos no tenían nada en común con Haití: ni la lengua, ni la historia, ni la cultura ni los propósitos políticos.  Por el uso  posterior que dieron a sus aparentes muestras de solidaridad. Muy lejos se halla, pues, Bolívar de la fraseología  y de la amistad con que hoy lo evocan los haitianos. La historia son los hechos, no las habladurías.
Erróneamente se ha divulgado la idea de que Haití actuó, generosamente, con el Libertador Simón Bolívar al prestarle ayuda tras su paso por Los Cayos en 1816, para reiniciar la lucha por la Independencia de América del Sur.
Toda la política conducida por Petion obedecía, más que a la generosidad y al amor por la libertad americana, al cálculo.
 1. Le exige a Bolívar la libertad de los esclavos. Bolívar cumplió a pie juntillas con la promesa. Al llegar a la isla Margarita dio la libertad a los 1500 esclavos de la finca San Mateo. Pero la exigencia de Petión, aunque tenía el ropaje de la justicia,  no parecía oportuna en esos momentos. Christophe había restablecido la esclavitud en el norte de Haití. Haití se hallaba dividido en 1816, en dos Estados. Una Republica de presidente vitalicio gobernado por Petión en el sur, cuya capital era Puerto Príncipe, y una Monarquía, al norte bajo el mando del Rey Henri Christophe, cuya capital era El Cabo.  Petion le pedía a Bolívar lo que él no había sido capaz de eliminar en su propio país. Esa decisión dividió momentáneamente  al Ejército venezolano, y la expedición de  Bolívar fue derrotada.  La esclavitud fue definitivamente abolida más tarde  en 1838.Posteriormente, Simón Bolívar logró unificar sus fuerzas y lograr la independencia de América del Sur.
2.  En segundo lugar,  Petión quería cerrarle  la posibilidad a los dominicanos de que pudieran obtener la solidaridad de esas repúblicas libertadas, a las cuales estamos ligados por haber sido porciones del Imperio español en América. (Consúltese  La Gaceta de Colombia 1822), los haitianos lograron la neutralidad de las naciones recién libertadas de América ante la invasión a Santo Domingo). El objetivo de Petion era que la lucha contra España le diera la posibilidad de hacer cumplir el precepto de su Constitución de 1805 que proclamaba que  la porción española de  isla era parte del Imperio de Haití (consúltese art. 1, de la  Constitución de 1805).
En cualquier caso, Simón. Bolívar no sospechaba  en el berenjenal en que se estaba metiendo al aceptar la “generosidad” de Petion.
Tras la proclamación de la Independencia de Colombia y de Venezuela los  haitianos comenzaron su retahíla de exigencias extravagantes.  En 1824, Jean Pierre Boyer encomendó al diplomático Jean Desrivieres Chanlatte una misión oficial ante la Gran Colombia para hacerle reclamaciones  al propio Bolívar. Fue recibido entonces por el vicepresidente, Francisco de Paula Santander, el  Libertador  se hallaba combatiendo por la libertad de El Perú. Tenía la Misión Chanlatte dos objetivos difíciles de cumplir:
1. Que la Gran Colombia firmase un pacto con Haití  de unificación contra Francia.  Los haitianos sabían sobradamente que esa petición  era desproporcionada. En esos momentos, la Gran Colombia buscaba el reconocimiento diplomático de las potencias europeas. Concretamente, de Francia e Inglaterra.
 2.  Que en caso contrario,  el gobierno de Haití reclamaba el pago en dinero de las armas, municiones y equipamientos  de guerra  que Haití había entregado a Simón Bolívar en 1816, calculado ventajosamente en 70.000 piastras. Lo que aparentaba ser un acto de grandeza fue rematado con una auténtica vileza. El propio historiador haitiano Thomas Maidou, casi se arranca los pelos  de la vergüenza  al comentar este episodio (Consúltese Histoire d´Haiti  t. VI (1819-1826) pág. 396 y passim).
 Santander se encontraba ante un dilema. No podía abrirse, en aquellas precarias condiciones un nuevo frente de guerra con Francia, como pedían  los haitianos, y no había en el Tesoro Público fondos para dar satisfacción a la exigencia económica de los haitianos. Para dar por finiquitada estas cobranzas compulsivas, el gobierno de la Gran Colombia solicitó un préstamo  a un banquero de Londres, que les entregó a los comisarios haitianos, ante los notarios de la Historia, esas montañas de dinero. Con las armas y pertrechos comprados con ese dinero sometieron militarmente al pueblo dominicano por veintidós años.
Seguramente, el  ToriMulo, nombre simpático con que se moteja  al Presidente Maduro,  desconoce que la deuda moral y material que habían contraído sus antepasados que se batieron por la Independencia de Venezuela, fue copiosamente devuelta por el Gobierno de la Gran Colombia. E, ignoraba, igualmente el ToriMulo  que para dar cumplimiento  a las exigencias de los haitianos, hubo que endeudar a una nación que, tras los estragos de la guerra,  se hallaba prácticamente en bancarrota.

* Manuel NÚÑEZ Asencio: Poeta, ensayista e historiógrafo. Tiene una licenciatura en Letras Modernas de la Universidad de París VII (Jussieu), una maestría en Literatura General de la Universidad de París VIII (Saint-Denis) y un doctorado en Lingüística y Literatura de esta última universidad. Enseñó literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha sido columnista de los periódicos Hoy y El Siglo y editor de la casa Editorial Santillana. Es considerado como uno de los ensayistas nacionales más polémicos del momento. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo con la obra "El ocaso de la nación Dominicana".

jueves, 4 de julio de 2013

A los haitianos, poco les cuesta mentir, fabular e inventarse situaciones extravagantes

Después de Cornudo, Apaleado


Por Manuel Núñez

En Managua, en la reunión de los Presidentes, organizada por PetroCaribe,  la delegación haitiana solicitó reunirse con el Presidente Medina. Se trató de una conversación surrealista. Cada uno de los presidentes habló de cosas distintas, como si se tratara de dos monólogos. De  poco sirvieron los traductores. Lo único que quedó claro de ese encuentro es que nada estaba claro.  Al igual que en otras ocasiones, se convoca a nuestro Presidente para darle un concierto de palabrerías vacías. Los haitianos han sustituido la auténtica diplomacia con el ejercicio de la comunicación. Al parecer, los dominicanos se entretienen con esas paparruchas. A los haitianos, poco les cuesta mentir, fabular e inventarse situaciones extravagantes.
Pero, en esta ocasión, las cosas desbordaron el teatro.
Tras haberse burlado de los dominicanos, llega el garrotazo. En Managua, el Presidente Martelly reiteró la causa por la cual se  había producido la prohibición a los productos dominicanos. El señor Martelly  proclamó que esa decisión se fundaba en razones sanitarias, para proteger la salud de los haitianos. La propaganda  anti dominicana de los haitianos produjo efectos inmediatos. En Venezuela, Simón Leal, Presidente de las Pymes avícolas, rechazó la posibilidad de que los pollos y los huevos dominicanos pudieran ser exportados a Venezuela por la presencia de la gripe aviar en nuestras granjas.  La irresponsabilidad haitiana no tiene límites. Las declaraciones oficiosas de los haitianos han provocado perjuicios innegables:
1) La asociación de tour operadores de turismo del país se vio obligada a distribuir la certificación de la OPS que demuestra que la Republica Dominicana se halla libre de dicho flagelo.  Pero los riesgos  de cancelaciones masivas de operaciones turísticas aun no se han disipado. En la reunión de Managua volvieron a reavivarse. La Presidenta de OPETUR, Elisabeth Tovar, que había realizados acuerdos para compartir el pastel turístico con Haití, tras haber admitido a Cabo Haitiano en la ruta de nuestro cruceros, y planeaba  incluirlo como parte del multi destino de nuestras operaciones aéreas. En protesta por los ultrajes que le han ocasionado la declaración haitiana, los tour operadores dominicanos, decidieron anular sine die  el recibimiento de la Ministra de Turismo de Haití, Stephanie Villedrouin;
 2. Hace una semana, Víctor Abreu, representante de las asociaciones de productores avícolas, declaró a la prensa internacional, que el sector había perdido 140 millones de pesos;
3. Pero, ay, las cosas no concluyen ahí. La próxima víctima será el mercado del cemento dominicano. Según  el economista haitiano, Kesner Pharel, Haití importa de Republica Dominicana unos dos millones de toneladas de cemento. Varios articulistas  de la gran prensa haitiana, han reclamado que el cemento corra la misma suerte que los pollos. Todo es cuestión de tiempo. En algún momento, cuando los socios de Haití logren ponerse de acuerdo, entrara con todo su ímpetu el rodillo haitiano. En comparación con la pérdida del mercado  de los pollos y los huevos, la probable perdida del mercado del cemento, parecerá gigantesca.
Así va nuestro desafortunado país. Después de cornudo, apaleado.
En uno de los relatos del Patranuelo de Juan Timoneda se cuenta la historia de una mujer que tenía relaciones de alcoba con su criado. Para evitar la desconfianza del esposo cornudo, la mujer se inventa una  artimaña. Le dice al marido que su criado la persigue y que la ha citado en el patio a cierta hora de la noche. Convence al marido para que se vista con su ropa y así descubrir al osado amante. El pobre marido pasó la noche entera, en el patio, disfrazado de mujer, esperando al criado. Éste no apareció porque estaba con su esposa. Cuando los dos amantes acabaron su diversión, el criado se vistió, cogió un palo y se bajó al patio. Cómplice de la infiel esposa, el criado apaleó al marido disfrazado, diciendo que una esposa adúltera merecía ese escarmiento y que lo hacía porque él era un fiel criado. De modo que el esposo resultó cornudo y apaleado, pero contento, porque (a juzgar por los golpes que había recibido) su criado era muy fiel y jamás permitiría que su esposa se enredase con nadie.
 Nunca estuvo mejor dicha la frase: después de cornudo, apaleado. Haití despachó a tres ministros dominicanos que fueron por lana y regresaron trasquilados, despachó a  los diplomáticos y funcionarios dominicanos que, a veces, se creen donjuanes capaces de fascinar a todo el mundo. Y todavía  podemos considerarnos afortunados  de que no nos haya acusado de malos tratos ante un Gobierno internacional.   ¡Vaya suerte la nuestra!.

miércoles, 3 de julio de 2013

Una reflexión del gran amigo Doctor Manuel Núñez uno de los Dominicanos que ha sabido enfrentar con valentía la grave situación con nuestros vecinos haitianos


La humillación

Por Manuel NÚÑEZ

Entre los dominicanos y los haitianos se han desarrollado distintas formas  de verse. Los dominicanos, por ejemplo, mantienen una posición dividida en dos  bandos enfrentados,  muchas veces de una forma exacerbada.  Según esto, hay un enfoque defendido  por los llamados grupos progresistas, que sustenta  que entre los dos países, la República Dominicana, debe perjudicarse siempre.  Debe desnacionalizar sus empleos y desamparar a su propia población. Debe prestar sus hospitales y sus instituciones educativas  a una inmigración ilegal, sin fronteras y desproporcionada. Debe suprimir su soberanía, para que reine la solidaridad.  Dicho más claramente: debe arrancarle el derecho al dominicano para dárselo a otro. Esta  es la posición  sustentada por la orden de los jesuitas, por las diásporas haitianas establecidas en el extranjero,  por las redes de ONG pro haitianas implantadas en cada una de las provincias del país, por una parte de la prensa dominicana  instrumentalizada para esos fines, por los intelectuales filo socialistas que  creen haber hallado  en esa política las viejas ideas revolucionarias  de la lucha por la justicia social y por  la redención de un pueblo pobre. Los haitianos hábilmente  han convertido estos grupos en quinta columna contra el interés de los dominicanos.  La otra parte del país, quizá la mayoritaria,  la constituyen aquellos que han sido bautizados, perversamente,  como  los conservadores, aquellos que creen que  a la República Dominicana no se pueden traspasar los problemas del país vecino. Que Haití no es un problema interno de la República Dominicana. Que los haitianos deben resolver sus problemas en su territorio, y no en el nuestro. A los que hemos defendido esta posición  se nos ha bombardeado con una salva de denuestos e insultos zafios. Al parecer,    no tenemos derecho ni siquiera al aire que respiramos.
Ni los políticos que permanecen ciegos ante este problema, ni las élites económicas  ni sus intelectuales   representan los intereses del pueblo dominicano. Son la gente del  común, los del montón salidos,  los que ven que sus hijos no pueden acceder a los empleos creados por la vasta inversión pública. Los  que ven las precariedad en los hospitales dominicanos y en nuestras escuelas públicas, por la introducción de enormes oleadas humanas procedentes del país vecino; son  ellos, las primeras víctimas del crecimiento de la delincuencia, del narcotráfico, de la prostitución, del desamparo porque a una gran parte de los dominicanos, se les  ha arrancado el mecanismo de supervivencia.  Son la gente del común, los que se han de sublevar contra este estado de cosas.  Ellos son  mejores que los políticos, que sus periodistas, que sus intelectuales, que sus élites económicas. Fueron ellos los que fraguaron nuestra independencia del yugo haitiano en 1844.
Los haitianos han sembrado entre nosotros la guerra intestina.  Obedeciendo a ese objetivo,  se colocó la soberanía dominicana bajo la tutela de la Corte Internacional de Costa Rica en 1997, para complacer estos grupos, sin medir las consecuencias de ese acto suicida. En 1998 fuimos inmediatamente condenados, sometidos por dos testigos  el  MUDHA y el Centro Puente, apoyado por las redes locales.  Desde estos mentideros se documentan las denuncias internacionales contra  el país. Ahora mismo nos hallamos nuevamente en la picota de la Corte.  A pesar de  la  irregularidad de nuestra incorporación a esa  Corte, cuya membrecía no ha sido aún refrendada por nuestro Congreso como mandan la Constitución y las leyes.  Los grupos pro haitianos  se han convertido en muralla en contra  el objetivo de que  la atribución de la nacionalidad, sea  lo que es en todas partes del mundo, un dominio reservado del Estado.  Para decirlo sin tapujos, se quiere suprimir la soberanía nacional en lo que toca al estatuto de nacionalidad.
La consecuencia de todo esto es que nuestro Estado ha demostrado su incapacidad para tener una posición rectilínea, apegada al  interés nacional. Se ha dejado conquistar por un grupo de donjuanes, pseudo expertos en las relaciones con los haitianos,  demagogos, irresponsables,  poseedores de una verborrea vacía, tras la cual se oculta una ideología fusionista, que anula la soberanía dominicana.  Muchos de estos encantadores profesionales, expertos en zalamería, creyeron que debían cambiar la soberanía nacional por negocios. Los resultados de  este predominio son visibles.
Los haitianos nos ven como el país poderoso de la isla. El culpable de su subdesarrollo. Muchos intelectuales haitianos sustentan la idea absurda que el gran desastre que se abate sobre Haití se debe al interés que ha puesto en ese objetivo la Republica Dominicana. He leído  esta superstición  en boca  Christophe Wargny, ex consejero de Aristide,   que la había planteado como una de las razones del subdesarrollo de Haití.  Son muchos los que creen esa tontería. Tras la auspiciosa reunión de ambos presidentes, en la celebración del día  del medio ambiente, llegó la puñalada trapera.  
Desde hacía meses,  las señales eran claras. Las visitas de Lamothe, Primer Ministro haitiano,  a Brasil  para concretar un acuerdo en tres grandes orientaciones despejaban las dudas.  1. Les ofreció el mercado avícola que ya suplían los dominicanos a la creación de un grupo constituido por testaferros de Martelly, empresarios jamaiquinos, financiamiento del gigante Food Brasil y el Banco de Inversión, asesorado por el premio Nobel de Bangladesh, Muhammad  Yunus., experto en el microcrédito, que le crearía la red de productores . Este golpe contra los productores avícolas  dominicanos sería copiosamente aplaudido en Haití, por sectores que aprecian estos golpes de bolsón. 2.  El  Ministro Lamothe ofreció a Brasil, las cuotas comprendidas por la Ley Hope, que permite que los textiles confeccionados en Haití puedan  exportarse  al mercado  estadounidense libremente.  Hay empresas dominicanas, concretamente, el Grupo M, que podría ser afectado por esta medida unilateral y  3.  Se llegó a un acuerdo en infraestructuras con la compañía ODEBRECH, para invertir la dinámica que se ha ido creando con  la penetración  de empresas dominicanas, dedicadas a la construcción,  que habían instalado allí porque aportaban costos menores que lo podrían  suplir otras compañías, lejanas al teatro de operaciones. La pregunta de oro que hay que hacerse: ¿dónde estaba la diplomacia dominicana? ¿Cómo es posible que  ni  la cancillería ni nuestras autoridades  ni los productores  supieran absolutamente nada sobre el giro que habían tomado las cosas,  con la que estaba cayendo? Hay una sensación de impotencia ante los hechos. No hay quién defienda los intereses dominicanos. Las pérdidas son ya millonarias.  Las autoridades de la Cancillería han sido humilladas. Se les ha dejado plantado. Se les ha mentido. Se les ha insultado.  Probablemente,  después de haber sido víctimas del diestro ejercicio de la hipocresía de los haitianos, abandonemos las políticas cortoplacistas, dejemos de lado las manías de la autodestrucción. De este modo, el sacrificio de un millón de gallinas ponedoras  y la ruina de nuestros productores,  no habrán sido en vano.
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Autoridades haitianas quieren convencernos con paparruchas sustituyendo acción con comunicación


Embajada Dominicana en Haití ajena a los intereses de nuestro país
 
Doctor Manuel Núñez
El intelectual y diplomático doctor Manuel Núñez dijo que la embajada Dominicana en Haití es actualmente inútil, incapaz, ya que ni siquiera pudo vislumbrar el conflicto que iba a ocurrir con las sanciones a los productos avícolas dominicanos y el embajador dominicano no pudo advertirle a las autoridades del país lo que era un secreto a voces que el primer ministro Laurent Lamothe estaba negociando con empresarios brasileños y que viajó varias veces expresamente a Brasil a esos fines, antes que se produjera la estocada de los haitianos.
El caso de Ruben Silié Valdez es un caso penoso para nuestro país, si pasámos revista a su representación, no ha beneficiado en nada y señaló que desde hace un tiempo nos hemos preocupados por designar embajadores haitianizados que vayan a Haití a defender los intereses de los vecinos no como sucede con sus incumbentes que le permitimos violar los más minimos comportamientos diplomaticos, nuestro embajador se comporta más bien como un delegado del país vecino, no como embajador Dominicano. 
Núñez, descartó cualquier posibilidad de complicidad por parte de la cancillería, ya que este conflicto envuelve a productores, distribuidores y afecta a una gran cantidad de personas que pertenecen al sector, porque el mismo es muy sensible.
Externó su queja de que los gobiernos siempre han buscado embajadores pro-haitianos y ellos envían a embajadores haitianos acá, que defienden los intereses incluso más allá de lo razonable como el caso de Fritz Cineas, el cual ha incurrido en cosas que en otro país lo declararían persona no grata, es una persona desconsiderada, como el hecho de pedirle al presidente de la Republica la cancelación del director de Migración José Ricardo Taveras en varias ocasiones.
Al ser entrevistado en el programa “Dejando Huellas”, que conduce y produce Onorio Montás, con la participación de Waldis Pérez y Elizabeth D’Oleo, Núñez explicó que los haitianos muchas veces hacen un ejercicio del donjuanismo, es decir, toman una decisión absurda y luego quieren convencernos con paparruchas o muelas, sin tener un hecho concreto, refiriéndose a las declaraciones de Fritz Cineas y Michel Martelly de querer sustituir una acción con comunicación.
En este ultimo punto señaló que cuando una comunicación esta vacía de acto no sirve para nada y califica de absurdo de que la nación vecina quiera recaudar US$ 300 millones de dólares por concepto de impuesto en la frontera pero ellos no cuentan con una estructura que le permita lograrlo y que además, la esposa del actual presidente haitiano, Sophia Saint-Rémy, es quien controla el negocio de los huevos y pollos de ese país, apunto el catedrático.
También dijo que en Haití se esta montando el negocio de los productos avícolas, con empresarios jamaiquinos y como asesor a Mohamed Yunus que es un experto en el microcrédito para crear las redes, al igual que la red de productores; indicó que esa estructura le llevó a Republica Dominicana más de treinta años desarrollarla, externó en el programa que se transmite todas las tardes por Dominicana FM 98.9, 99.9 y Radio Santo Domingo 620 AM.
También declaró sobre la existencia de un plan de quitarle el mercado avícola al país, porque cualquier actitud hostil de Haití hacia la Republica Dominicana es aplaudida copiosamente; en segundo lugar un acuerdo en el aspecto inmobiliario, entregándole todas las construcciones a la empresa brasileña Odebrecht pués habían arrededor de 10 compañías Dominicanas participando para el proyecto de reconstrucción de Haití, porque que las misma tenían un costo muy bajo y más cerca al centro de operaciones produciendo competencia y luego la financiación de proyectos.
En ese sentido Laurent Lamothe hizo acuerdos para tratar de ofrecerle los beneficio de la ley Hope, que le permite Haití de acceder al mercado norteamericano privilegiado a sus textiles y naturalmente hay inversiones dominicana como el Grupo M instalado en la zona de Juana Méndez, creando muchos empleos para ese país, siendo esta empresa solicitada por las autoridades haitiana por ellos no tener la capacidad de cubrir las cuotas de ese mercado, ya que la nación no posee ninguna otra posibilidad, recurso natural o mineral, y con una taza del desempleo que supera el 70 porciento.
Por otra parte informó que los partidarios de la migración ilegal haitiana masiva y las ONGs pro-haitianas dicen que la migración de extranjeros trae riquezas al país y no es verdad por dos razones: la primera es que destruye el valor de los salarios de la nación dominicana, en segundo lugar no aportan un nivel económico y en tercer lugar provocan los males que estamos padeciendo ampliamente como la delincuencia, drogadicción, narcotráfico y la migración ilegal hacia Puerto Rico.
Recalcó que nuestro pais no puede seguir esperando que Haití resuelva sus problemas en perjuicio de nuestro desarrollo, nosotros los Dominicanos no podemos encadenarnos a que los haitianos resuevan sus problemas, República Dominicana debe seguir adelante, nos quieren llevar a creer que es un asunto de derechos humanos, no es asi, y la sociedad Dominicana debe tener muy claro que este es un país y ellos son otro, que resuelvan sus problemas ellos allá, nosotros tenemos necesidades y tenemos todo el derecho a desarrollar nuestro país, a seguir hacia adelante, “Haití no es responsabilidad interna de República Dominicana, tenemos con Haití las misma obligaciones que tenemos con China, ninguna”.