sábado, 26 de agosto de 2017

Avalancha sin retorno

CONTROLAR EL INGRESO DE HAITIANOS ILEGALES ES EL PRINCIPAL RETO




  • Avalancha sin retorno
    El escritor Manuel Núñez cuestiona la politica diplomática frente a Haití.
por Rafael Núñez
La colonización del territorio dominicano por parte de la cada vez más numerosa inmigración de haitianos por la frontera es uno de los problemas cardinales que enfrentan los gobiernos, pues no es un hecho episódico, sino una avalancha permanente sin retorno, con el agravante de que la República Dominicana se observa sin una posición firme ante los sectores nacionales y extranjeros que hacen causa común con los planes que atentan contra el interés nacional.
En este momento en que la opinión pública nacional y amplios sectores fácticos manifiestan públicamente su preocupación por la carencia de un plan concebido a frenar la oleada de indocumentados por nuestras fronteras, el intelectual dominicano, Manuel Núñez, desnuda la realidad con planteamientos acusatorios contra el gobierno y la oposición, a quienes tilda de participar en un proceso de autodestrucción de la soberanía dominicana.

“La Autodestrucción, la Descomposición de la Sociedad Dominicana” es el título del más reciente libro de Núñez, donde refiere que ninguna concesión dominicana será suficiente para las autoridades haitianas.
Para el intelectual, los hombres que se hallan al mando del país, tanto en el gobierno como en la oposición, “mantienen una ceguera en lo que toca a la historia e ignoran las consecuencias que podría generar el colapso de Haití en el porvenir de los dominicanos”.
“Caminamos hacia una sociedad sin apego a la nación, sin familia, donde intelectuales se han transformado en instrumentos de este desplazamiento de poblaciones que desnacionaliza el trabajo, la cultura, el territorio y que anula la Independencia de 1844”, apunta en su nueva obra el profesor de lingüistica de varias universidades. A continuación el diálogo con Manuel Núñez:

¿Cómo ve usted las relaciones diplomáticas República Dominicana-Haití?
 
Los estados que comparten el mar Caribe con la República Dominicana y Haití no comprenden la naturaleza del conflicto que Haití se ha empeñado en divulgar, ni tienen informaciones historiográficas que pudieran esclarecer el derecho a mantener las fronteras territoriales y a preservar la autodeterminación de cada uno de los pueblos que se reparten el señorío de la isla.
Desde el punto de vista diplomático, la República Dominicana ha tratado de rehuir la complejidad de los estereotipos que Haití ha sembrado entre nuestros vecinos del Caribe, ante la Unión Europea, entre los cabilderos del Partido Demócrata de los Estados Unidos e incluso entre los propios países pertenecientes a la comunidad iberoamericana, a la cual pertenecemos por derecho como Nación.
Al tratar de evitar las intríngulis historiográficas que enfrentan las memorias, las lealtades y las historias de ambos países, hemos dejado un vacío que ha sido llenado con un relato general que presenta a Haití como víctima de los dominicanos.
No le hemos explicado al mundo, ni siquiera a nuestros más leales amigos, que los dos países que comparten la isla de Santo Domingo representan, desde antes de alcanzar la condición de estados independientes, dos proyectos opuestos.

¿En los tres últimos siglos, cómo ve Haití a República Dominicana?
 
De 1805 a 1874, todo el esfuerzo haitiano se halla centrado en anular la autodeterminación y la libertad del pueblo dominicano. Tras la proclamación de su independencia el 1 de enero de 1804, sobre las ruinas de la colonia de Saint Domingue (1697- 1804) el nuevo Estado, llamado Imperio de Haití, se concibió para el dominio total de la isla. En la Constitución haitiana de 1805, se plantea que el territorio de los dominicanos pertenece al Imperio o Estado de Haití (Art. 18). Para hacer cumplir el texto constitucional invaden en 1805.
El segundo período se presenta de 1874 a 1937. Tras la firma del Tratado de Amistad y Navegación que marca el inicio de las relaciones diplomáticas y el reconocimiento de nuestra Independencia, tras unas cumbres rocambolescas, el Tratado que debieron refrendar los dos países, fue alterado por los haitianos. Dominicanos y haitianos eran herederos de Aranjuez desde 1777. Una demarcación que establecía que la colonia de Saint Domingue (1697-1804) sobre cuyas ruinas se estableció el Estado de Haití, tenía 21.087 kilómetros cuadrados… A partir de entonces, toda la diplomacia haitiana omitió el tratado de Aranjuez y comenzaron a invocar el “utis possidetis”, e iniciaron un proceso de expansión hacia el oeste de la isla.
En una tercera etapa, de 1938 al 2016, los haitianos en su política exterior presentan a la República Dominicana con un conflicto, que la comunidad internacional debe resolver.

En su libro, usted habla de negligencia de las autoridades dominicanas, ¿a qué la atribuye? 

 En términos diplomáticos, República Dominicana exhibe una diplomacia de guante blanco, plagada de reticencias. Del 2014 al 2016 se celebraron varias cumbres entre los dos países, de cancilleres y de ministros, y de los presidentes. De todos esos cónclaves, la República Dominicana salió con las manos vacías. Haití, en contraste, aplica una diplomacia fundada en el victimismo, para exportar sus problemas a República Dominicana, y constituir coaliciones internacionales en contra del país que ha elegido como enemigo, y al que ha colocado perpetuamente a la defensiva.

¿Cuál ha sido la base de esa campaña contra el país? 
 
Entre los intelectuales que promueven la colonización haitiana ha prevalecido la idea de que el pensamiento (no los movimientos de los diversos actores sociales) es el motor del cambio social. De ahí que el Centro Bonó y todos los apéndices de las organizaciones Jesuitas, al igual que la FLACSO, el Observatorio de las Migraciones presentan un problema geopolítico: la lucha de un pueblo batallando por apropiarse de los recursos del otro, como un problema de prejuicio, racismo de la nación agredida.
Han apoyado la tesis de que hay que hacer prevalecer la Corte Interamericana de los derechos humanos de la OEA sobre los tribunales del derecho interno, que debemos someter todas las decisiones nacionales a las mancuernas de las organizaciones internacionales, el OIM, el ACNUR, el Banco Mundial.
La esperanza de todos estos grupos es que estas nuevas formas de Gobierno, encarnadas en el intervencionismo internacional terminen suplantando al poder legislativo, en la formulación de sus políticas dirigidas cabalmente contra la familia, los valores y las estructuras nacionales, y desmontar totalmente la soberanía económica que permita la colonización del territorio, cosa que se ha logrado con un endeudamiento sin precedentes (48 % del PIB) y sin tregua, anulando las barreras jurídicas para remplazar al pueblo dominicano.

¿Ve usted factible la firma de un Tratado de Libre Comercio con Haití?
 
El enfoque que prevalece actualmente es que de llegar a una especie de integración económica entre República Dominicana y Haití, quedarían resueltos los supuestos conflictos en que se encuentran envueltos los dos países.
El 12 de julio de 2013, Haití prohibió la entrada de pollos, huevos y plásticos colocándoles las mayores barreras al comercio dominicano.
El 2 de octubre de 2015 se impuso una nueva veda, que aún se mantenía hasta hace algunos meses, contra viento y marea, a 23 productos dominicanos. Ni el encuentro, por más de cuatro horas, entre los dos presidentes en el Aeropuerto de Barahona, el 13 de octubre de 2015, ni la mediación de la Unión Europea pudieron derribar esa voluntad haitiana, cuyo objetivo es arrodillar el comercio dominicano. Además de la prohibición al comercio, los camioneros dominicanos son asaltados; les roban la carga y, en los casos más dramáticos, los secuestran y les incendian el camión.
Tras los fracasos aparatosos de la comunidad internacional en Haití, en medio del vasto cementerio de proyectos, ilusiones perdidas y esfuerzos inútiles, se ha fraguado el cálculo rotundamente siniestro, de que la única solución que aún no se ha ensayado, y que merece ser puesta de relieve es encontrar la suerte de ese Estado fallido con la dinámica circunstancia dominicana.

Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar...


Discurso pronunciado por el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales ante la reunión de Jefes de Estado del G20 en Moscú

Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales


Moscú (30/06/2013)

*Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de los países del G20, el Presidente Evo Morales logró inquietar a su audiencia cuando dijo:


“Aquí pues yo, Evo Morales, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.

Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.

Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante.

Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.

El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.

El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.

Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y

16 millones de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!

¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Evo Morales, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.

Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan 'MARSHALLTESUMA", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos

preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indo americano Internacional?  Deploramos decir que no.

En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros Reich y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN , como en Panamá, pero sin canal.

En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.

Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.

Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indo americanos.

Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica...".
 Muy pesadas son esas moles de oro y plata. 
¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre? Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica... 
Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar.
⁠⁠⁠⁠⁠

*Sobre el autor del discurso:

LUIS BRITTO GARCIA
Nació en Caracas en 1940. En 1970 obtuvo el Premio Casa de las Américas con la colección de relatos Rajatabla. En 1979 ganó el mismo galardón internacional por su novela Abrapalabra. En 1981 recibió el Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata por Me río del mundo y en 1984 navegó por el mar narrativo de las utopías con La orgía imaginaria. Su pieza Venezuela Tuya fue galardonada con el Premio de Teatro Juana Sujo 1971 y representada en gira por América Latina durante dos años. En 1975 ganó el Premio Municipal de Teatro con El tirano Aguirre y en 1980 el Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello por La misa del esclavo. En 1997 estrenó La ópera Salsa, con música de Cheo Reyes. 
Periodista de opinión e investigador en Ciencias Sociales, es autor de una vasta obra ensayística sobre el discurso político y las contraculturas, en la cual destacan La máscara del poder (1989) y El imperio contracultural: del rock a la postmodernidad (1990). Los hechos y paisajes de Pirata se nutren de la experiencia de una vida como navegante deportivo y submarinista, y de su investigación histórica Demonios del mar, piratas y corsarios en la costa de las Perlas del Caribe, concluida en 1993.
El 18 de octubre de 1990, el diario “El Nacional” de Caracas, Venezuela, le publica la conocida carta “Guaicaipuro Cuauhtémoc cobra la deuda a Europa”, que algunas personas y medios desinformados la toman como propia de un cacique.

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Quienes son los que hacen negocio con los haitianos en Chile?

¿Tiene usted idea del problema de la migración haitiana?



Por: Marcela Castro


Es curioso que mientras ciertas personas pretenden que aceptemos la migración como algo sencillamente “inevitable” y que incluso hasta nos beneficia (lo cual no es tan así), países que han tenido más tiempo olas migratorias están girando hacia un sentido opuesto: restringir la llegada de migrantes. Se acusa a esos países inmediatamente de “xenofobia”. Sí, esa palabrita es muy utilizada. Pero ya no basta esa palabrita para explicar lo que está pasando en otros países y el por qué tenemos, como Estado de Chile, que poner un freno a lo que está ocurriendo, o sea, la llegada sin control y sin filtro de personas migrantes.

Y este asunto, el problema de la migración haitiana es digno caso de estudio. ¿Por qué ellos? Porque tras más de tres décadas de tolerar su migración, los países de la zona del Caribe les han cerrado las puertas. Ahorrémonos las expresiones de compasión y de falso humanitarismo y las acusaciones de xenofobia, racismo y etc., porque si sólo hubiera sido Guyana tal vez podría hablarse de racismo, o si hubiera sido Belice, Guyana y Costa Rica. Pero no es así. En la 25ª cumbre CARICOM celebrada en 2014 en San Vicente & Granadinas, el tema de la migración ilegal haitiana fue el centro del debate. Y se le exigió a Haití que tomara cartas en el asunto. ¿Lo hizo? Curiosamente, lo que hizo fue comenzar a enviar haitianos a Chile. Por eso, en el año 2017, las puertas del Caribe se cerraron a Haití.

Y cuando todos los países la zona Caribe están decididos a cerrarles las puertas a los haitianos, ya no cabe la acusación de xenofobia, y sí la de hacerse preguntas, como ¿cuál es la razón por la cual esos países se niegan a seguir recibiendo haitianos? Respuesta: es que no puede ser que una y otra y otra y otra y otra vez haya que recibirlos.

El colapso final de la paciencia de los caribeños no vino de República Dominicana, que ha tenido que soportar más de 50 años de flujo constante de haitianos. Vino de lo que está ocurriendo en México. La crisis comenzó a finales de 2016, cuando, miles de haitianos cruzaron hacia Mexicali (Baja California) a Tijuana provenientes de Estados Unidos. México, que ya tiene una grave crisis humanitaria con los migrantes, los acogió, les dio refugio, les dio visas… y a los que no cumplían con los requisitos se los iba a deportar. Obviamente se pensará que a Haití, pero no: varios fueron deportados a Brasil. Y otros a países como Panamá, o incluso Chile. Y si la cosa hubiera quedado ahí no habría causado más conflicto, pero es que siguieron llegando haitianos. Y estamos a mediados de 2017 y no han parado de llegar y de formar campamentos, para obtener lo que sus otros compatriotas lograron.

Y la pregunta obvia es: ¿por qué no son deportados a Haití?
Eso es lo que ha acabado por fastidiar a los países de la zona Caribe, para que hayan puesto un alto a décadas (léase bien, décadas) de aceptar a haitianos. ¿Qué pasa en Haití que este flujo de personas no para? ¿Cómo es posible que sigan saliendo miles de personas cada año y no paren de salir de la isla? ¿Cómo no son capaces de construir un país donde vivir que tengan que mendigar en otros una década tras otra?.

Y ese es el problema: ¿no son capaces o no quieren? Y la respuesta a esa pregunta es lo que ha causado que los haitianos no solo ya no gocen de la misma compasión que hace unas décadas, sino que sencillamente se hayan vuelto un problema. Para que se hagan una idea: ¿cuál es la actitud actual de los migrantes haitianos en Centroamérica? Fingirse africanos. El 95% de los migrantes irregulares, afincados en las fronteras norte y sur de Costa Rica en estos últimos dos años, son haitianos que se hacen pasar por africanos, para evitar la deportación a su país de origen. ¿Por qué? Porque Haití está en el suelo.

Y lo que Panamá, Costa Rica, Belice, Salvador y otros países quieren saber es ¿por qué está en el suelo? O sea, Haití no está en guerra, Haití tiene presidente y Congreso electos, y Haití está bajo el alero del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que ha decidido poner fin a la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH) este año. No podría hacerlo si las condiciones en la isla no fueran aceptables. Oh, es que ocurrió un huracán el 2016 y el terremoto del 2010… ¿Y eso es razón por la que otra vez (como llevamos viendo desde hace décadas), los haitianos siguen saliendo de su isla? ¿Cuándo se pondrá un alto a todo esto? se preguntaron los países del Caribe. Panamá exigió directamente al gobierno haitiano una respuesta en el 2016, lo hizo Costa Rica hace unos meses atrás, lo hizo Bahamas en el 2014. Estamos en 2017 y la cosa no para. Hace décadas que no para.

La respuesta a todo este asunto está en la élite haitiana. Oh, sí, hay élite haitiana. Y esas personas venden a su gente a la élite de otros países (como el nuestro) para satisfacer las necesidades de mano de obra barata de las fincas, de los ingenios y del sector de la construcción. ¿Creen que es mera casualidad que la zona del Mato Grosso de Brasil sea la que concentre la mayor cantidad de haitianos? Ahí están los ingenios de caña de azúcar, fundamental para la producción de etanol, o sea, agrocombustible. La expansión de la producción de agroenergía, es de gran interés para empresas de organismos genéticamente modificados o transgénicos, como Monsanto, Syngenta, Dupont, Bass y Bayer. O sea: George Soros y Bill Gates entre otras personas sumamente humanitarias. Cuando Lula llegó al poder en Brasil, uno de sus empeños fue controlar el trabajo de la mano de otra precisamente en esa zona y en la de Sao Paulo, hacia el año 2006, encontrándose con mano de obra esclava, sobre todo indígenas. Dado el control que hizo el gobierno brasileño para impedir este abuso, ¿qué creen que hicieron esas empresas? Traficar con haitianos, desde República Dominicana (o sea, desde otros ingenios) hacia Brasil, vía Bolivia.

Soros, que ha financiado las campañas de legalización de la marihuana (lo hizo en Uruguay, pautando a Mujica, con el fin de obtener autorización para cultivar marihuana transgénica, para controlar el mercado de ese producto), está totalmente a favor de la migración haitiana y financia campañas de apoyo a la “regularización” de esas personas, sobre todo cuando están “apátridas”. Lo cual es un negocio para la élite haitiana, que busca conseguir fronteras abiertas y repatriaciones casi nulas. ¿Dónde está el negocio? Oh, es que Haití recibe fondos para vivienda, educación y capacitación laboral desde la Unión Europea y desde la misma Naciones Unidas. Si no hay a nadie a quien capacitar ¿quién se queda con ese dinero?

Solo mírese lo que ocurrió cuando la presidenta Michelle Bachelet fue a Haití. Si tan mal lo pasan los haitianos en este país, si son tan discriminados, maltratados, si pasan tanto frío, ¿por qué no se acordó un plan de repatriación? Correspondía, dado que Chile era participante de la MINUSTAH que ha reconstruido Haití. En ese país, Chile impulsa proyectos en materia educativa y de reconstrucción, enfocados a los jardines infantiles, la financiación de becas, la construcción de escuelas y la capacitación de agentes de la Policía Nacional, además de proyectos, como capacitación de jóvenes en microemprendimientos y medioambiente, y entrega de medicamentos. ¿Por qué hacer que se queden personas en un país extraño si pueden vivir en su propia tierra? No, no fue eso lo que se discutió, sino en cómo hacerles las cosas todavía más libres a los haitianos en Chile, otorgando visas a los menores de edad incluso cuando no les corresponde. ¿Quién se queda con ese dinero que el Estado de Chile pone a disposición de Haití, si les damos dinero para que se financien emprendimientos que no se harán porque la mayor parte de la población de Haití está fuera de la isla? O peor, financiamos emprendimientos para haitianos en Haití, y mantenemos a los haitianos en Chile dándoles beneficios sociales que no les corresponde, porque entraron como turistas. Pero cuando se habla de “repatriar” no hay dinero. Y la pregunta que cabe aquí es: si Haití es un país en reconstrucción, ¿no es acaso en esos lugares donde más se necesita mano de obra?

Para que tengamos una idea de lo que nos pretenden hacer cómplices quienes alegan que debemos aceptar incluso más haitianos de los que ya nos han caído encima: Haití ha reactivado este año al Ejército regular, que había sido desmovilizado tras el regreso de Jean Bertrand Aristide en 1994. Y se pensó, ilusamente, que eso significaba que Haití por fin cumpliría su eterna promesa de controlar la migración. No, no se está reactivando al Ejército para eso, sino para poner fin al contrabando de mercancías, sobre todo con República Dominicana. O sea, no para impedir que el flujo de migrantes haitianos siga yendo a ese país, aunque toda la zona Caribe se lo ha exigido, no como incentivo a la repatriación con ofrecimientos para quienes se enlisten. Y esa fue la gota que colmó el vaso a los países caribeños: si los haitianos pueden financiar un Ejército ¿por qué no pueden financiar las repatriaciones?

Para que se entienda que este asunto no es ni remotamente xenofobia y que deberíamos preguntarnos quienes son los que están haciendo negocio con los haitianos en Chile. El huracán Matthew provocó daños en Haití en el año 2016. Otro huracán. Otra vez Haití con daños. República Dominicana entregó ayuda (también sufrieron daños pero igual ayudaron). ¿Qué dijo la élite haitiana? Las autoridades deben tomar con pinzas la ayuda dominicana, para evitar que aumente la dependencia de nuestro país en el plano alimentario. Tacharon la ayuda de acción de ocupación o intervencionismo. Algunos hablaron de “invasión”. ¿Objetivo? crear escasez artificial para aumentar los precios de los productos dominicanos que llegan a su territorio. ¿Quiénes se benefician? Los muy ricos ciudadanos haitianos, que explotan a su gente, porque ¿Cómo no hacerlo si tienen a millones de haitianos que remiten dólares a sus familias desde muchos países del mundo?
Y los haitianos son cómplices de su propia élite. Viajan sin papeles porque la élite haitiana se los niega. Pero al llegar a otros países, los exigen, e incluso usan y abusan de derechos, con el fin de obtener legalizaciones y regularizaciones que no les corresponden, presionando con su presencia masiva. ¿Se entiende que el principio de ius solis no aplica para extranjeros en condición “de tránsito” por el territorio? La gran mayoría de haitianos en Chile están en tránsito, porque ingresaron como turistas. Entonces ¿por qué están apátridas, si su obligación es inscribir a sus hijos en sus consulados? Porque así fuerzan un arraigo que no les corresponde, porque ingresaron como turistas, abusando de los beneficios de tal condición, empezando: menores exigencias de ingreso. Si eso no funciona, apelan a la miseria para obtener visas humanitarias, como ocurre en Tijuana. Y desde los medios de prensa se alimenta la idea que todo lo malo que les pasa es por culpa de la población nacional, que es racista, que los discrimina… Pero es cosa de revisar el historial de la migración haitiana en otros países para darse cuenta que hay un patrón que se cumple en todos los casos: los haitianos no son pobres porque se les trate mal en los países a los que llegan, ellos lo son porque acarrean pobreza. La traen de su país, no la adquieren fuera de él. Y la esparcen a todos los demás países, con los que nunca se muestran agradecidos, sino que siempre los miran como deudores. Todos le deben a Haití.
Se nos exige a todos los países asumir un rol paternalista con respecto a los migrantes de Haití, descartando de antemano el derecho que el Estado tiene a decidir sobre aspectos de migración tan puntuales como quién entra, quién se queda y quién puede ser deportado, así como los criterios a emplearse para tomar esas decisiones. Tenemos que mirarlos siempre como víctimas. La cuestión es que ¿de quiénes son víctimas los haitianos? ¿De Panamá, de Chile, de Brasil? ¿Por qué no se dan cuenta que los haitianos sólo son víctimas de ellos mismos y de su ataviada cultura de victimismo y de mendicidad?
Por eso es que la zona del Caribe se aburrió de ellos, por eso es que no les permiten ingresar sin documentos, por eso es que les han puesto un freno y los están deportando. Y ojo: deportar no es violación de derechos humanos, es la sanción para los extranjeros que no cumplieron con sus obligaciones, como los haitianos que ingresan sin papeles y sin siquiera un chequeo médico. Ojalá fuera un asunto de nacionalismo trasnochado, ojalá se redujera a “no queremos negros”. Pero algo está mal en ese discurso demagógico basado tangencialmente en derechos humanos, cuando países que tienen población negra nacional rechaza a los haitianos. Y no nos hará mejores personas ignorar eso y escuchar discursos pro-regularizaciones que no sabemos quién está financiando y por qué. Ya los países del Caribe se creyeron el cuento de la “igualdad” con la que pretenden forzarnos a los chilenos a que no exijamos nada a los extranjeros en general. Pero es mentira. Los Estados tienen la responsabilidad primaria de sus propios ciudadanos y fijan los términos para la admisión, residencia y remoción de extranjeros. Haití está olímpicamente ignorando a sus ciudadanos, lleva décadas haciéndolo y lo seguirá haciendo mientras tenga países que carguen con ellos, mientras se permita el envío de remesas que haga que los haitianos que viven allí no tengan que exigir nada a sus autoridades, y así obtener ganancias millonarias para la élite que es la que se beneficia con todo esto. No podemos seguir siendo cómplices de ello. No podemos, en nombre de los derechos humanos malentendidos, continuar solapando la mediocridad del Estado haitiano ni asumir responsabilidades que ni siquiera cumplimos con nuestra población.






Doctora en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (U.Complutense de Madrid), Licenciada en Humanidades con mención Historia (U. de Chile), entre otros grados, y fan de Spartacus, de la opera y de Bette Davis.


03 de agosto, 2017

Tomado de elquintopoder Chile

http://www.elquintopoder.cl/politica/tiene-ud-idea-del-problema-de-la-migracion-haitiana/

lunes, 24 de julio de 2017

Editorial jueves, 20 de julio de 2017 del Listín Diario

Una colosal adulteración

Documentos falsos y robo de identidad ó usurpación de identidad



Carnets oficiales del Plan de Regularización de Extranjeros fueron clonados y reproducidos por miles y vendidos a inmigrantes haitianos que, al adquirirlos, creyeron que tenían papeles en regla para vivir y trabajar en nuestro país.

Cuando las autoridades detectaron en Santiago que hasta de un solo carnet oficial, debidamente registrado, se hicieron miles de reproducciones con las fotos de los haitianos que compraron los documentos adulterados, estaban descubriendo la punta de un iceberg que parece más grande de lo imaginado.

Es por eso, en gran medida, que en los operativos llevados a cabo en estas últimas semanas por las autoridades militares del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) y de la Dirección General de Migración aparezcan como arrestados y repatriados centenares de haitianos que alegaron tener sus papeles en orden.

En realidad muchos tenían el carnet de regularización, pero adulterado.

Ese carnet es una especie de visa o permiso para residir y trabajar en el país por un tiempo que ya venció, para que en ese período los portadores de ese documento pudiesen completar los procesos para formalizar su estatus migratorio y, eventualmente, para aspirar a la ciudadanía.

Unos mafiosos, avivatos por demás, han hecho un gran negocio a costa de la miseria y el engaño de miles de haitianos que pagaron por adquirir el carnet de regularización, seguramente conscientes –algunos- de que se estaban metiendo en una triquiñuela o algo impropio, y otros engañados por aquellos que les hicieron creer que actuaban como agentes intermediarios de algún organismo oficial dominicano y que los carnets falsos eran legítimos.

En la medida en que se decomisan estos carnets adulterados y los portadores no pueden demostrar autenticidad o documentos confiables de identidad y de viaje, como cédulas o pasaportes haitianos, estos inmigrantes ilegales son repatriados.


Las autoridades dominicanas afirman que se están ajustando al protocolo de las repatriaciones, pero los diplomáticos haitianos y algunas ONG denuncian que en estos operativos se cometen abusos contra los derechos humanos y se están deportando personas que tienen sus documentos auténticos de regularización.

Lo cierto es que en el caso de la colosal adulteración, las autoridades tienen pruebas fehacientes y suficientes para demostrarlo.


https://www.youtube.com/watch?v=PveekYKtsio

Pasaporte, visa, residencia, carta bancaria o de trabajo...

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Por: Minerva Isa


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¿Cuánto? 
RD$50 mil para iniciar el proceso, y de “ñapa” orientaciones al cliente sobre las respuestas durante la entrevista con el cónsul. El resto, según la cantidad de documentos, y si obtiene un pasaporte visado, sobrepasará los RD$200 mil. El precio dependerá del servicio. Ofertan tarjetas de residencia y de Social Security, actas de nacimiento norteamericanas falsificadas para optar por un pasaporte de Estados Unidos.

Si para residir en Nueva York o Madrid logra un arreglo conyugal y le urgen los “papeles” que llevará al consulado, igualmente se gestionan y estarás listo para viajar, como los falsos peloteros que intentaron migrar ilegalmente a España.

Como otros que van y vienen con documentos de los que Charmín y sus cómplices ofrecen al mejor postor.

 ¡Un negocio floreciente!
A algunos los apresan, pero poco después están libres, en plena faena, adulterando cédulas de identidad y electoral, pasaportes que permiten el tráfico humano del que el país ha sido puente y destino.

Falsifican actas de nacimiento para suplantar identidades, lograr nacionalidad dominicana, evadir fianzas, encubrir narcotraficantes, escudar reincidentes en crímenes y otros delitos.

La promoción llega al exterior y el país se convierte en refugio de criminales, en “paraíso de la ilegalidad”.

Usurpan identidad. Con doble o triple identidad llegan delincuentes extranjeros que huyen de la justicia en su país, buscan una guarida, hacer de RD escenario de sus acciones delictivas, como José David Figueroa Agosto, al que expidieron tres cédulas con tres nombres distintos, y declararon la hija con dos padres y madres falsos.

Más reciente, el caso del prófugo italiano investigado por la Fiscalía de Santo Domingo y la Interpol, a quien detectaron en gestiones para cambiar su identidad en el país, al igual que fugitivos de otras nacionalidades que se ocultan aquí y pasan años sin ser descubiertos o son encubiertos por quienes están llamados a perseguirlos.

A doble identidad recurren extranjeros, sobre todo haitianos que fraudulentamente se nacionalizan como dominicanos para residir ilegalmente en el país o como tránsito para migrar a otras naciones.
 
Fácil usted encuentra un haitiano o haitiana con su nombre
Adoptan falsa identidad mujeres utilizadas por una banda como madres biológicas de hijos que no parieron. Lo hacen haitianas, también dominicanas como la apodada “Doña Gallina” y otra que años atrás escandalizó al declarar 18 vástagos con diferentes padres, en su mayoría extranjeros, de los que solo dos eran suyos. Tampoco ella tenía una identidad real.

De una o otra generación. A menudo, dominicanos roban identidades ajenas para viajar, votar, casarse, declarar hijos, transmitiéndola de de padres a hijos y nietos, conformando una cadena fraudulenta.

La suplantación con fines migratorios es la causa dominante, sobre todo en el Sur, aunque también obedece a razones comerciales para engañar bancos y asociaciones hipotecarias.

Apelan a la doble identidad aquellos a quienes rechazan visas, deportados que intentan regresar a EU y peloteros para firmar en Grandes Ligas. El Gobierno de EU sostiene que el 25% de estos falsifica documentos, se involucra en fraudes de edad y de identidad.

Este recurso se utiliza de manera inconsulta o a sabiendas del suplantado, en forma temporal o permanente. Existen personas que han vivido medio siglo o más con una identidad falsa, tomada de alguien que ignora que en algún lugar otro responde a su nombre, se abroga sus derechos civiles y políticos.

Entre los suplantados hay ciudadanos fallecidos, de quienes falsearon los datos de su registro, usaron su acta de nacimiento, obteniendo la cédula con su nombre o el de la persona que fue declarada.

Dos o tres individuos viven con la misma identidad, una práctica entre hermanos, primos o amigos que llevan igual nombre, distintas cédulas y una sola acta de nacimiento. En estos casos suelen ser acuerdos sin interés pecuniario.

Hay quienes se identifican como falsos abogados, ingenieros, militares, periodistas. Inclusive médicos, como en dos ocasiones se reportó en el hospital Cabral y Báez, de Santiago. Uno de ellos solicitaba instrumental para cirugías menores, cobrando a los pacientes por sus atenciones facultativas.

Vasta industria. Los solicitantes de documentos falsos apoyan una extendida industria de falsificaciones, con redes formadas por reincidentes con dos o tres identidades, varias cédulas y pasaportes. Nombres falsos como el de Charmín y aliados. 

En esas mafias se involucran empleados de empresas privadas, como el intermediario que laboraba en una firma de telecomunicaciones. Hasta su detención, cobraba altas sumas por cartas de trabajo y credenciales falsas usadas en formularios de solicitud de visas.

Entre ellos figuran diestros falsificadores o disponen de los servicios de “especialistas”, como el apodado “Pavo Fey”, detenido por adulterar cédulas, más vulnerables que las actas de nacimiento, lo cual podría superarse con la nueva, en proceso de expedición.

Los integrantes de la red se confinan en laboratorios, mientras otros actúan como revendedores o “buscones”, confabulados con empleados de entidades estatales, Tránsito Terrestre y la Junta Central Electoral (JCE).

Esa connivencia se evidenció en junio de 2013 al detener nueve miembros de una red formada en su mayoría por empleados y exempleados de la JCE, acusados de falsificar registros electorales para duplicar identidades, de alterar actas del estado civil.

Ese año arrestaron otros diez hombres por adulterar documentos. Estafaban ciudadanos a los que entregaban marbetes, licencias de conducir y registros falsos tras cobrar el dinero.

Redes internacionales. 
Bandas de dominicanos y extranjeros funcionan aquí y en el exterior, como la acusada en 2012 por el Servicio Secreto de EU de falsificar millones dólares en RD para colocarlos en el mercado de Nueva York, Nueva Jersey y Miami.

Operaba próximo al aeropuerto de El Higüero, presuntamente en un centro de acopio de cocaína.

Ese año, federales de EU arrestaron y acusaron en una corte de Boston a un dominicano y dos peruanos por falsificar más de US$2 millones, fabricados en RD, acusándolos de contrabando y otros 25 cargos vinculados con la venta de dinero falso aquí y en Perú.


DNI de Perú

La frecuencia de fraudes cometidos por grupos organizados con tecnología al más alto nivel, hace que la competencia entre documentos originales y falsos sea pan de cada día.

Nuevos caminos abre a la falsificación la cámara fotográfica digital, reproductora de documentos, como la tradicional. Si la antigua foto con película era adulterada o trucada, más aún la digital, con la que pueden crear un nuevo documento, desvirtuando la información para extorsionar, amenazar, desinformar.

República Dominicana entre países con más fraudes
Las falsificaciones en que incurren dominicanos para obtener visado estadounidense hacen que el porcentaje de fraudes en la sección consular de la embajada de EU en RD sea una las más altas de América Latina y del mundo.

Personas que no califican para visa de paseo o de residencia, un pasaporte estadounidense o un reporte consular de nacimiento en el extranjero, utilizan documentos falsos con la intención, a menudo fallida, de obtener documentos legítimos, visas y otros para viajar a EU. Los adquieren de manera fraudulenta a vendedores para alterar su identidad o antecedentes personales y profesionales. Entre las tendencias de fraude, una de las más usadas históricamente es el matrimonio falso para inmigrar a Estados Unidos, conseguir una vista de residencia.

Si se comprueba la ilegitimidad de la relación matrimonial, el peticionario será permanentemente inelegible para viajar a EU. Podría ser procesado en una corte de ese país, obligado a pagar multas y hasta encarcelado. Igual ocurriría a quienes para obtener pasaporte norteamericano presenten un acta de nacimiento falsa.

Si para calificar para una visa de turista utiliza documentos falsificados: títulos de propiedad, cartas de bancos, actas de nacimiento, de matrimonio o de divorcio falsos, puede ser arrestado bajo las leyes de RD y ser inelegible en el futuro para visas de turismo o negocios. Y corre el riesgo de pagar miles de dólares en multas, ir a la cárcel y quedar fichado como falsificador en la Policía Nacional.

Decenas de personas han sido arrestadas en la sección consular de EU en el país, al presentar documentos falsos durante su entrevista para una visa de paseo. Detuvieron también a vendedores de documentos falsos que habían engañado a muchos individuos con la venta de los mismos y la promesa de una visa estadounidense.


1. Lesionan educación
El sistema educativo de RD ha sido lesionado con la falsificación de certificaciones escolares, títulos universitarios, lo que años atrás convirtió a RD en fábrica de profesionales dominicanos y extranjeros. Práctica a la que se añadía la expedición de exequátur falsos.

2. Pruebas Nacionales
La educación es afectada por igual con los fraudes en las Pruebas Nacionales, el envío de respuestas por celulares, profesores que promueven alumnos no calificados y estudiantes que hacen trampas, sacan “chivos”, anotaciones durante el examen.

3. Alteran calificaciones
La falsificación de calificaciones universitarias resurgió en la UASD, donde en enero pasado el Consejo Universitario ratificó la suspensión de tres empleados acusados de la alteración de notas. A la vez, pidió la devolución inmediata a quienes recibieron títulos fraudulentos.

4. Tesis de grado
El plagio de tesis y monográficos, tanto de grado como de postgrado, ha sido un cáncer en las universidades. Las copias, totales o parciales, son detectadas con software antiplagio, aunque hay casos en que se hace con tal maestría que no siempre se descubre el engaño. Indicios de plagio son frecuentes en ciencias económicas, sociales y jurídicas, humanidades, ingenierías, medicina y ciencias. 

Con esta práctica surgieron negocios de plagio en la vecindad de academias, ofertándolas a RD$20 mil, RD$30 mil o más.

Editorial del Listín Diario

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¿Odio? ¿Odio a quién?

Es recurrente, en el lenguaje de los diplomáticos haitianos, usar la palabra odio, o campaña de odio, para etiquetar las críticas que los dominicanos o los medios de comunicación hacen a la creciente inmigración ilegal de haitianos a este país.
 

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Haitianos violentan consulado dominicano,arrean la bandera Dominicana y ondean la haitiana


En el lomo de esta palabra predilecta, odio, montan todo el tinglado de insinuaciones o acusaciones que luego sirvan para justificar el estigma del racismo y la xenofobia que abiertamente descargan sobre las políticas locales de control migratorio, para desacreditarlas o neutralizarlas.

Un modelo de chantaje ya conocido, encaminado a dorar la píldora de lo que es el hecho grave de violentar las leyes migratorias de un país para establecerse en él y reclamar, más adelante, unos derechos que nunca han tenido o disfrutado en el suyo, donde nacieron.

Utilizar la expresión “campaña de odio” para describir las reacciones que se han producido en República Dominicana a favor de un mayor control de inmigrantes en la frontera es una sutil manera de restarle peso y razón al legítimo derecho de los dominicanos a defender su soberanía, sus leyes, su cultura, sus costumbres y sus valores nacionales.

Por años, la sociedad dominicana ha visto crecer exponencialmente la población flotante haitiana, compuesta casi ciento por ciento por indocumentados, sin incurrir en hechos concretos de hostilidad, violencia o estigmatización hacia ella, pese a las conductas arrogantes, desafiantes y hasta atrevidas de algunos inmigrantes que han venido con la creencia de que esta tierra les pertenece.

Si de odio se trata, habría que decir que quienes lo fomentan son aquellos que viven acusando a la República Dominicana de atropellar los derechos de los inmigrantes, legales o ilegales, para hacerse las víctimas de un monumental “genocidio civil” que los ha dejado sin patria y sin acceso a los servicios más elementales para vivir.


Ese ha sido el chantaje de siempre: imputarnos falsedades, falacias, propósitos inexistentes para denunciarnos ante el mundo como una nación de bárbaros, inhumanos, racistas y xenófobos, que patean, desprecian y echan de su suelo a los pobres haitianos que vienen en búsqueda de mejor destino.


sábado, 15 de julio de 2017