domingo, 30 de septiembre de 2018

Dice que no hubo Batalla del Cerro, cree fue una leyenda




Sacerdote jesuita duda hubo batalla 

en El Cerro de la Vega Real


El sacerdote jesuita Antonio (Tom) Llubéres Navarro al abordar la presencia de la Virgen de las Mercedes en la reverencia católica en
Tom Llubéres
la República Dominicana y
la adoración en el país de tal manera que se festeja “El Día de las Mercedes”, más la batalla que se dice hubo en Santo Cerro, entre indígenas y españoles, dijo que aún la historia discute si hubo una batalla en el Santo Cerro o en los alrededores de “Jánico”, Santiago.

Señaló que el historiador Apolinar Tejera, que fue un sacerdote, presidente de la Suprema Corte de Justicia, dejó un libro donde se analiza el evento de la batalla entre indígenas y los españoles colonizadores.
Se dice que fue en ese lugar, en Jánico, donde Cristóbal Colón mandó a erigir una fortaleza, “Santo Tomás.

Señaló que las alturas en la montaña dan un sentimiento místico, sagrado a las personas, como en el impresionante “Monte Sinaí”.
Los españoles plantaban cruces en las encrucijadas de los caminos, ejemplo la “Cruz de Mendoza” y en Santiago, en la actual calle Beller.

En Santo Cerro, hay un hoyo donde se dice que los españoles plantaron una cruz, y un árbol antiguo de níspero que ha sustentado la creencia popular de que “allí ocurrió algo, de que pasó algo”.

Pero hay indicios de que el culto a la cruz fue anterior a la creencia de la aparición de la Virgen de las Mercedes en el Santo Cerro.
La cruz, en la creencia popular fue hecha de un árbol de níspero, y hay un árbol que se ha ido trasplantando a lo largo de los años. Conforme la planta se va envejeciendo o pudriendo, al lado de la iglesia, se ha tenido el cuidado de plantar un níspero cada vez que el árbol anterior muere o se pudre, que se dice es hijo centenario del árbol con el que los españoles hicieron la cruz del Santo Cerro.
En ese sitio, se reunieron, estuvieron y es posible que vivieran unos cuantos monjes mercedarios españoles, que se dice, fueron los que trajeron desde España el culto a la virgen de Las Mercedes que estaba vigente desde el siglo 12 o 13.

En la tradición, se fue uniendo la cruz con la virgen, con la batalla y

se fue tejiendo en el imaginario popular la creencia de que fue allí donde Las Mercedes, se le apareció a los soldados españoles, alimentando una creencia hasta la fecha de que la virgen se apareció sobre la cruz, protegiendo a los españoles de la batalla con los indios.

 La peregrinación tradicional al “Santo Cura” del Santo Cerro, fue al padre Fantino que murió en 1939 y dedicó el mayor tiempo de su trabajo al Cibao Central. Un sacerdote trabajador, integrado a la comunidad, fundó dos escuelas, una en la Vega y otra en Santo Cerro, vivió en austeridad y pobreza, pero practicó el amor a los pobres.
Los historiadores José Gabriel García y Bernardo Pichardo, explicó todo el entramado sobre el culto, la aparición de la virgen y que se ha incorporado a la tradición a la fecha.
Tom Llubéres

Indicó que en el país el “Santo Cerro” es un sitio muy presente que contiene un mensaje a lo largo de la historia popular. Había un culto en el Santo Cerro y una iglesia en Santo Domingo, donde vivían los frailes “mercedarios”.

Es en la capital donde se desarrolla el culto y se presenta a la
Virgen de Las Mercedes como protectora del pueblo dominicano.
En el terremoto de 1,634 se dice que la feligresía se acogió a la
protección de Las Mercedes y como la patrona del pueblo dominicano.

Llubéres fue entrevistado por Onorio Montás en su programa “Dejando Huellas” que se transmite de lunes a viernes de 4 a 6 de la tarde por Radio Popular y una cadena de emisoras.

IDOLATRADA EN ESPAÑA

La virgen de las Mercedes, es también patrona de muchas ciudades españolas y guía religiosa de la orden católica de los “mercedarios”.
Es un culto originado en España en el año 1,100.
La virgen empezó a ser objeto de un culto en España en el marco de la lucha de los moros con los cristianos en la liberación de los esclavos, explicó.
Los cristianos eran llevados a tierras de los moros como esclavos y se formó una congregación de sacerdotes y posteriormente de monjas que se
llamó “los mercedarios”.

Iban a tierras de moros, lo hoy es Argel, Argelia y se ofrecían a
cambio de los cristianos presos y esclavizados.
Los frailes se intercambiaban y se quedaban como esclavos de los moros, en lugar de los cristianos, eran trabajadores y mansos, y a los moros les agradaba el intercambio, narró.

Fue en ese escenario que apareció la virgen de Las Mercedes en la
Tom Llubéres
iconografía, en los dibujos, en las esculturas, con una imagen de unas cadenas rotas en las manos. Significaba que ella liberaba a los cristianos de la esclavitud.
Los españoles la hicieron suya y era de las vírgenes más famosas, junto a la virgen del Pilar, la Mercedes y la Altagracia de Guadalajara fue traída aquí.

Hoy día, que ya no hay cristianos esclavos de moros, y que no hay españoles que combaten contra los indios, se ha orientado el culto a Las Mercedes con la idea de romper las cadenas de la esclavitud, a romper las cadenas del mal, de las injusticias, de la angustia, de romper las cadenas del interior, de crear nuevos lazos entre los humanos.
Ahí se engloba el culto y la devoción a la Virgen de Las Mercedes, en tantos años de existencia, explicó.






miércoles, 22 de agosto de 2018

¨El olvido es la aureola para el criminal, y la tragedia para los pueblos¨

Haití: 

Por qué no quiero, ni puedo, ni debo olvidar…

                                                                   Por Rafael Pineda   

Montevideo, Uruguay-  Yo no quiero,  ni puedo, ni debo olvidar que desde su fundación, Haití, con tan incuestionable superioridad militar y económica que incluso llegó a prestar ayuda a Simón Bolívar, invadió, ocupó y tiranizó durante 22 años a mi pueblo. Una historia que por absurda, brutal e inaudita que parezca, es real.

Haití, con sus grandes plantaciones de caña de azúcar, café, cacao y algodón era la colonia más rica de América y cuando se proclamó Estado independiente, tenía el ejército mejor armado y entrenado del continente. En cambio República Dominicana era un pueblo descalzo, una nación sin ejército, sin armas ni entrenamiento militar.

Repasando páginas de la Segunda Guerra Mundial, recuerdo lo que leí sobre Klaus Barbie, un alto oficial de la Gestapo nazi,  también conocido como “El carnicero de Lyon” por estar  involucrado en crímenes de guerra contra la humanidad y  haber torturado personalmente y asesinado a casi 900 prisioneros en Francia, incluyendo a 41 niños que se habían refugiado en una iglesia. Cuando, finalizada la guerra, este personaje fue sentado ante un tribunal y el juez le preguntó si había cometido los crímenes que se le imputaban, respondió: “yo no recuerdo nada, y si ustedes recuerdan eso es problema de ustedes”.

El olvido es la aureola para el criminal,  y la tragedia para los pueblos.

Cuando entré en el mundo de los turbulentos tiempos de mi adolescencia, al fragor de los debates juveniles escuché esta frase: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.

No la interpreté como una frase hueca,  ni como  un invento de mis eufóricos antagonistas de entonces: es una deliberación  escrita y repetida en sus discursos por el filósofo romano Marco Tulio Cicerón, uno de los hombres más sabios y de los mejores oradores de la historia.

Como dominicano que soy recuerdo los crímenes que en el pasado cometieron los haitianos contra mi pueblo.  Los nombres de los invasores y asesinos quedan grabados en la memoria: Toussaint Louverture, Jean-Pierre Boyer, Jean-Jacques Dessalines, Faustino Soulouque, Charles Hérard, Henri Christopher, Jean-Louis Piérrot.

Junto a ellos pongo los nombres de los dominicanos que traicionaron  la soberanía nacional  y se pusieron al servicio de poderes extraterritoriales.

Reflexiono sobre esto bajo el presentimiento de que la historia dominicana  empieza a repetirse.  Haití, con descaro desmedido, invade la heredad de nuestros padres, se burla de nuestra soberanía, irrespeta nuestras leyes, chantajea a nuestras autoridades, ocupa nuestros espacios públicos,  desplaza a los dominicanos de sus comunidades, de sus puestos de trabajo, pisotean, queman y escupen nuestra bandera y nada les está  pasando.

La ocupa es de tal magnitud que hay lugares donde un extranjero no sabría distinguir si llegó a Puerto Príncipe o a Santo Domingo.  Incluso para los mismos dominicanos a veces resulta difícil desigualar su barrio.

La historia documenta que Haití surgió bajo el predominio de la sangre. Toussaint Louverture encabezó el alzamiento del 1801  donde la matanza, el exterminio de niños, mujeres y ancianos, horrorizaron el entendimiento humano.

Ese 1801, con las manos todavía chorreando la sangre de más medio millón negros criollos, mulatos y personas de origen francés,  Toussaint Louverture tuvo la osadía de  atravesar los límites fronterizos y presentarse con su ejército a proclamar una alegada “indivisibilidad” de la isla de Santo Domingo.

El 3 de abril del 1805, emprendiendo la segunda retirada de Santo Domingo,  pasando por la ciudad de Moca los carniceros Henri Christophe  y Jean Jacques Dessalines (a quienes los haitianos tienen como “héroes”)  convocaron  a los ciudadanos a concentrarse en una iglesia y allí los mandaron a degollar, generando el episodio registrado como EL DEGÜELLO DE MOCA, donde miles de dominicanos, incluyendo decenas de niños, fueron pasados por sable.

Los haitianos Instauraron el predominio de la sangre. La historia juzga a sus gobernantes como autores de la matanza más cruel que se registra en la nación que hoy se llama República Dominicana.

El fervor haitiano por la sangre aún se ve en el vudú, la principal expresión cultural de ese pueblo, donde beber y rociarse el cuerpo con sangre es parte de su ritual.  Mismo que de a poco van trasladando a la Republica Dominicana: En Santiago ahorcaron a uno de sus compatriotas en una plaza pública. En pedernales masacraron a una pareja que eran sus empleadores. En el municipio de Pedro Brand a la adolescente Cielo García, de 14 años,  les dieron 24 machetazos y les cortaron los dos brazos. No son casos aislados, ante la  inutilidad de los sistemas policial y judicial “que mira y no ve”, la población dominicana ha tenido que empoderarse y en ocasiones tomar la justicia en sus manos.

Raifi Genao, en su portal de historia, publica lo siguiente: “En el dramático relato “Memoria de mi salida de la isla de Santo Domingo el 28 de abril de 1805”, del jurisconsulto dominicano Gaspar de Arredondo y Pichardo, se revela que cuarenta (40) niños fueron degollados en la iglesia de Moca, y que los cuerpos fueron encontrados en el presbiterio, que es el espacio que rodea el altar mayor de las iglesias. Esta tragedia, sin paralelo en la historia de la Isla, fue parte del genocidio en que perecieron miles de dominicanos”.

Moca es la sede del primer genocidio americano después de la matanza de aborígenes por parte de los europeos y anterior al  “Salsipuedes”, protagonizado el año 1831 por el general José Fructuoso Rivera (fundador del Partido Colorado, primer presidente de Uruguay),  contra los indígenas charrúas.

Cicerón afirma, y le doy razón,  que «La historia es en realidad el registro de crímenes, locuras y adversidades de la humanidad. Toussaint Louverture, en su primera proclama pronunciada el 29 de agosto de 1793, dijo:   “He iniciado la venganza de mi raza”.

Nadie le quita a Toussaint el derecho de odiar a sus opresores. Pero una nación no se construye por odio ni por venganza sino por amor. El amor es lo que guía las acciones de un verdadero patriota.

Aquel que se guía por odio, como se dirigió Louverture,  no puede ser considerado jamás un patriota ni un revolucionario.

El nacimiento de Haití se registra  241 años atrás,  después del tratado de Aranjuez de 1777, cuando el imperio francés trajo a cientos de miles de esclavos desde la lejana África.  Esos esclavos encontraron en Quisqueya (a la que los españoles les cambiaron el nombre para llamarla La Española), a una raza nativa con 30 mil años radicada en la isla, compuesta por dominicanos en aquellos entonces llamados tainos (con su cultura, tradición y lengua autóctona).

Transcurridos todos esos años, los haitianos todavía siguen intentando desplazar a los dominicanos y empujarlos al exilio.

Los gobernantes y la gente de Haití, minimizaron el tremendo apoyo dominicano tras el terremoto que destruyó gran parte de su infraestructura; intentaron asesinar a un presidente que llegó con una valija de ayuda, menospreciaron el gesto de un pueblo solidario que rescató vidas, llevó  alimentos, restableció el servicio de energía eléctrica, reconstruyó puentes, carreteras y les construyó como regalo una universidad. Un gesto que ni siquiera la potencia más grande del mundo ha tenido con su colonia Puerto Rico tras el paso del huracán Irma.

Luego Haití rechazó que la universidad donada llevara el nombre de un prócer dominicano y respondieron una artera campaña liderada por el presidente Michel Martelly con el apoyo de sectas religiosas, de países ricos y de una quinta columna compuesta por afamados periodistas dominicanos y organizaciones no gubernamentales, denominada “Tomando nuestro Territorio”, lanzando a millares de sus nacionales ilegalmente a ocupar puntos clave de la economía en  el interior de la República.

Dominicana sigue siendo un país pequeño, con los pies descalzos, pero con humanismo y grandes sentimientos de solidaridad con los que sufren,  e históricamente ha actuado con la firmeza que les han exigido las circunstancias, sabiendo que, como dijera en 1874 Nicolás Avellaneda, “No hay nada en la nación más importante que la nación misma”.

El cantante León Gieco, en una de sus notables canciones, dice: La memoria apunta hasta matar, a los pueblos que la callan y no la dejan volar. Todo está guardado en la memoria”.

Yo no quiero, ni puedo,  ni debo olvidar.


El autor es dominicano, escritor. Reside en Uruguay.

¿Quién es Rafael Pineda?

Dominicano. Nací en El Corozo, una aldea de ciento cincuenta habitantes. Siempre he vivido en San Juan de la Maguana. Soy sanjuanero de San Juan. Mi primera profesión fue ser nieto de María Belén Sención. A los 10 años me gradué de poeta. A los 23 quise conocer a Pablo Neruda y estuve en Chile; a los 25 en Cuba y a los 35 en la Unión Soviética; adoré Moscú e hice mi primer viaje en tren, siendo una de mis experiencias inolvidables haber recorrido la Siberia a través de campos de girasoles compartiendo un vagón con Luis Días y Chío Villalona. Quedé con las ganas de conocer San Petersburgo, la ciudad donde fueron derrotados los alemanes y donde se filmó la película “Cuando vuelan las Grullas”. Soy diplomático, resido en Uruguay y cada vez que regreso a mi ciudad natal mi primera acción es visitar las tumbas donde descansan mi madre María de la Paz Reyes y mi abuela. He publicado 8 libros de poesía, ensayo, testimonio y novela.



miércoles, 11 de julio de 2018

El presidente Jovenel Moise tiene su barba en remojo


Haitianos queman su país con saña ancestral


Por: Rafael Núñez

Con la misma saña, mismos resentimientos y furia de los ancestros de final de los siglos XVllI y XlX,  las masas haitianas se arrojaron contra la propiedad privada para que no quedara el menor vestigio de algo de valor, dejando a su paso destrozos que nadie está en capacidad de cuantificar y  proyectar su impacto futuro en la economía de Haití.
 
Violencia generalizada
Esta vez por otros motivos, el pueblo haitiano-semejando a sus antepasados de finales del siglo dieciocho y diecinueve, y empujados por una cólera propia de una naturaleza esclava-, tomó las calles, caminos y veredas para no dejar piedra sobre piedra.

Como en los tiempos de Jean Francois, George Bissaou y Tousaint
Louverture, una horda juvenil del siglo veintiuno explosionó como volcán dormido cuya erupción se llevó a su paso supermercados, agencias de ventas de vehículos, tiendas, empresas, industrias, el comercio y residencias familiares.

Se cuenta que miembros de la misión militar de la embajada americana en Puerto Príncipe negada en el pasado a utilizar los viejos helicópteros dominicanos de la guerra de Vietnam se empujaban para abordar los aparatos que fueron a rescatar el personal criollo en nuestra embajada.

Aunque se aduce que la gota que derramó la copa para que detonarán las pobladas fue el anuncio de un incremento en los precios de los derivados del petróleo y la colocación de aranceles a los productos de primera necesidad importados, como parte de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la furia y la prolongación en el tiempo del saqueo, tomó otro matiz que ha puesto al borde de la renuncia al Primer Ministro Jack Guy Lafontant, a quien el jefe de los diputados ha tildado en un tuit como buen profesional de la medicina pero que su tiempo pasó, mientras el
presidente Jovenel Moise
presidente Jovenel Moise pareciera que tiene su barba en remojo. Aunque revocó el incremento de precios de los artículos de primera necesidad, el presidente haitiano no pudo detener el fuego en la pradera haitiana.

Con una población casi similar a República Dominicana de cerca de 11 millones de habitantes que se reparten el territorio de 27,750 kilómetros cuadrados, Haití ha vuelto a llamar la atención sobre el escalofriante nivel de pobreza extrema y del atraso educativo, factor este último que afecta a casi la mitad de los mayores de edad.

Cuando los países de Centroamérica y el Caribe dan muestras de avances en el uso de tecnología de la Información y la Comunicación, Haití aparece rezagada.

De cada 100 habitantes, solo 10.9 tiene acceso a internet y 59.4 de cada cien haitianos posee un teléfono móvil, cuando el promedio de celulares en la región es de 86 de cada cien latinoamericanos.
 
Turbas saquean comercios y residencias
La esperanza de vida en Haití estimada  por el Banco Mundial en apenas de 62 años cuando el promedio de vida al nacer en América es de 75 años, mientras por cada 100 mil nacidos mueren 350.

Es el de Haití el índice más alto de mortalidad de nuestra región, sólo comparable con algunas naciones de Africa.

Con una población que está asentada mayoritariamente en los principales centros urbanos y casi 5 millones de almas viviendo en condiciones precarias de salubridad, con falta de trabajo y el 24.4 por ciento de la población infantil obligada a trabajar para ayudar a sostener su familia, Haití es un volcán activo que amenaza hasta su vecino más cercano: República Dominicana.

De 196 países que aparecen en el ranking del ingreso per cápita, Haití ocupa el puesto 173, debido a que sus habitantes solo reciben unos 600 dólares al año, equivalentes a un dólar por día. Cada ciudadano haitiano tiene una deuda contraída de 131 euros acumulada por las distintas administraciones públicas.

Manifestaciones de protestas callejeras
Buena parte de las personas que aparecían en los videos en las manifestaciones de protestas era joven, como es la población de ese país, donde más del 50 por ciento tiene menos de 23 años.

Haití es un país donde la desigualdad sigue profundizándose: Entre el 2005 y el 2014, la moneda haitiana se depreció en promedio, de 2% a 3% anual, pero entre el 2014 y el 2015 la depreciación alcanzó 14,5%.

La inflación se aceleró y ascendió a 14,4% a principios del 2016, en particular por el alza en los precios de los alimentos de producción nacional a causa de la sequía. Se prevé que la pobreza, que ya afecta dos terceras partes de la población, seguirá aumentando, de acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
 
Supermercado saqueado
 La economía haitiana importa más bienes y servicios que lo que exporta y uno de sus mayores ingresos proviene de las remesas de la diáspora, que se estima en 2 mil 100 millones de dólares anuales.

Después del terremoto de 2010 se incrementó la cooperación internacional, pero en los últimos años se ha registrado una disminución significativa: el programa de PetroCaribe se redujo casi a la mitad debido a la caída de los precios del petróleo venezolano; en el 2010, Haití dejó de percibir 1,800 millones de dólares y  488 millones de dólares en el 2015.

Las autoridades tratan de contener los manifestantes
Los problemas medioambientales haitianos son agudos, especialmente por la deforestación y erosión de los suelos como consecuencia de la tumba de árboles para leña de carbón. A tal extremo ha llegado el daño al medio ambiente que esas acciones han cruzado la franja fronteriza dominicana.

Debido a factores como el crecimiento de la población, la pobreza y el elevado nivel de consumo de leña y carbón vegetal, la deforestación es generalizada. Los recursos hídricos del país, que antes eran excedentarios, ya no bastan para satisfacer las necesidades de una población en aumento.

Los efectos del cambio climático y el calentamiento global sitúan a Haití en una posición vulnerable frente a los huracanes y a fenómenos climáticos regionales como los ciclones, sequías y terremotos.

El Terremoto de 2010
Escombros del palacio presidencial
Los efectos por el terremoto del 12 de enero de 2010 fueron devastadores, pues las pérdidas se estiman en 7 mil 700 millones de dólares, siendo el sector privado el más perjudicado, en tanto el número de víctimas fatales se calcula en 220 mil personas, 300 mil heridos, 1 millón 300 mil refugiados y más de medio millón de haitianos emigraron a República Dominicana y otros países.

 Los datos ofrecidos por los organismos extranjeros de socorro registraron más de 105 mil viviendas destruidas totalmente, 208 mil dañadas y 1,300 escuelas inservibles.

Aunque los países amigos de Haití y los organismos multilaterales de cooperación cuantificaron las necesidades en la “Cumbre Mundial sobre el Futuro de Haití, Solidaridad más allá de la Crisis”, celebrada el 2 de junio de 2010 en República Dominicana, en poco más de 12 mil 200 millones de dólares en 10 años, Haití no recibió toda la ayuda prometida.

 El proceso de Refundación de Haití recibió recursos de la cooperación por 5 mil millones de dólares. La ayuda extranjera recibida ha sido calculada por pasadas autoridades haitianas en solo el 48 por ciento de la prometida.

 El exprimer ministro de Haití Laurent Lamothe lamentó en su momento que su país no recibiera el 52 por ciento restante de la cooperación prometida “pues se pudo haber hecho 20 veces más de lo realizado”.

 El panorama crítico antes de 2010,  vino a empeorar la situación después del terremoto, lo que ha dejado un sedimento que sirve de caldo de cultivo para que Haití se levante por las medidas fondomonetaristas, dejadas sin efecto por el gobierno.



LISTÍN DIARIO
La República miércoles, 11 de julio de 2018