miércoles, 22 de agosto de 2018

¨El olvido es la aureola para el criminal, y la tragedia para los pueblos¨

Haití: 

Por qué no quiero, ni puedo, ni debo olvidar…

                                                                   Por Rafael Pineda   

Montevideo, Uruguay-  Yo no quiero,  ni puedo, ni debo olvidar que desde su fundación, Haití, con tan incuestionable superioridad militar y económica que incluso llegó a prestar ayuda a Simón Bolívar, invadió, ocupó y tiranizó durante 22 años a mi pueblo. Una historia que por absurda, brutal e inaudita que parezca, es real.

Haití, con sus grandes plantaciones de caña de azúcar, café, cacao y algodón era la colonia más rica de América y cuando se proclamó Estado independiente, tenía el ejército mejor armado y entrenado del continente. En cambio República Dominicana era un pueblo descalzo, una nación sin ejército, sin armas ni entrenamiento militar.

Repasando páginas de la Segunda Guerra Mundial, recuerdo lo que leí sobre Klaus Barbie, un alto oficial de la Gestapo nazi,  también conocido como “El carnicero de Lyon” por estar  involucrado en crímenes de guerra contra la humanidad y  haber torturado personalmente y asesinado a casi 900 prisioneros en Francia, incluyendo a 41 niños que se habían refugiado en una iglesia. Cuando, finalizada la guerra, este personaje fue sentado ante un tribunal y el juez le preguntó si había cometido los crímenes que se le imputaban, respondió: “yo no recuerdo nada, y si ustedes recuerdan eso es problema de ustedes”.

El olvido es la aureola para el criminal,  y la tragedia para los pueblos.

Cuando entré en el mundo de los turbulentos tiempos de mi adolescencia, al fragor de los debates juveniles escuché esta frase: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.

No la interpreté como una frase hueca,  ni como  un invento de mis eufóricos antagonistas de entonces: es una deliberación  escrita y repetida en sus discursos por el filósofo romano Marco Tulio Cicerón, uno de los hombres más sabios y de los mejores oradores de la historia.

Como dominicano que soy recuerdo los crímenes que en el pasado cometieron los haitianos contra mi pueblo.  Los nombres de los invasores y asesinos quedan grabados en la memoria: Toussaint Louverture, Jean-Pierre Boyer, Jean-Jacques Dessalines, Faustino Soulouque, Charles Hérard, Henri Christopher, Jean-Louis Piérrot.

Junto a ellos pongo los nombres de los dominicanos que traicionaron  la soberanía nacional  y se pusieron al servicio de poderes extraterritoriales.

Reflexiono sobre esto bajo el presentimiento de que la historia dominicana  empieza a repetirse.  Haití, con descaro desmedido, invade la heredad de nuestros padres, se burla de nuestra soberanía, irrespeta nuestras leyes, chantajea a nuestras autoridades, ocupa nuestros espacios públicos,  desplaza a los dominicanos de sus comunidades, de sus puestos de trabajo, pisotean, queman y escupen nuestra bandera y nada les está  pasando.

La ocupa es de tal magnitud que hay lugares donde un extranjero no sabría distinguir si llegó a Puerto Príncipe o a Santo Domingo.  Incluso para los mismos dominicanos a veces resulta difícil desigualar su barrio.

La historia documenta que Haití surgió bajo el predominio de la sangre. Toussaint Louverture encabezó el alzamiento del 1801  donde la matanza, el exterminio de niños, mujeres y ancianos, horrorizaron el entendimiento humano.

Ese 1801, con las manos todavía chorreando la sangre de más medio millón negros criollos, mulatos y personas de origen francés,  Toussaint Louverture tuvo la osadía de  atravesar los límites fronterizos y presentarse con su ejército a proclamar una alegada “indivisibilidad” de la isla de Santo Domingo.

El 3 de abril del 1805, emprendiendo la segunda retirada de Santo Domingo,  pasando por la ciudad de Moca los carniceros Henri Christophe  y Jean Jacques Dessalines (a quienes los haitianos tienen como “héroes”)  convocaron  a los ciudadanos a concentrarse en una iglesia y allí los mandaron a degollar, generando el episodio registrado como EL DEGÜELLO DE MOCA, donde miles de dominicanos, incluyendo decenas de niños, fueron pasados por sable.

Los haitianos Instauraron el predominio de la sangre. La historia juzga a sus gobernantes como autores de la matanza más cruel que se registra en la nación que hoy se llama República Dominicana.

El fervor haitiano por la sangre aún se ve en el vudú, la principal expresión cultural de ese pueblo, donde beber y rociarse el cuerpo con sangre es parte de su ritual.  Mismo que de a poco van trasladando a la Republica Dominicana: En Santiago ahorcaron a uno de sus compatriotas en una plaza pública. En pedernales masacraron a una pareja que eran sus empleadores. En el municipio de Pedro Brand a la adolescente Cielo García, de 14 años,  les dieron 24 machetazos y les cortaron los dos brazos. No son casos aislados, ante la  inutilidad de los sistemas policial y judicial “que mira y no ve”, la población dominicana ha tenido que empoderarse y en ocasiones tomar la justicia en sus manos.

Raifi Genao, en su portal de historia, publica lo siguiente: “En el dramático relato “Memoria de mi salida de la isla de Santo Domingo el 28 de abril de 1805”, del jurisconsulto dominicano Gaspar de Arredondo y Pichardo, se revela que cuarenta (40) niños fueron degollados en la iglesia de Moca, y que los cuerpos fueron encontrados en el presbiterio, que es el espacio que rodea el altar mayor de las iglesias. Esta tragedia, sin paralelo en la historia de la Isla, fue parte del genocidio en que perecieron miles de dominicanos”.

Moca es la sede del primer genocidio americano después de la matanza de aborígenes por parte de los europeos y anterior al  “Salsipuedes”, protagonizado el año 1831 por el general José Fructuoso Rivera (fundador del Partido Colorado, primer presidente de Uruguay),  contra los indígenas charrúas.

Cicerón afirma, y le doy razón,  que «La historia es en realidad el registro de crímenes, locuras y adversidades de la humanidad. Toussaint Louverture, en su primera proclama pronunciada el 29 de agosto de 1793, dijo:   “He iniciado la venganza de mi raza”.

Nadie le quita a Toussaint el derecho de odiar a sus opresores. Pero una nación no se construye por odio ni por venganza sino por amor. El amor es lo que guía las acciones de un verdadero patriota.

Aquel que se guía por odio, como se dirigió Louverture,  no puede ser considerado jamás un patriota ni un revolucionario.

El nacimiento de Haití se registra  241 años atrás,  después del tratado de Aranjuez de 1777, cuando el imperio francés trajo a cientos de miles de esclavos desde la lejana África.  Esos esclavos encontraron en Quisqueya (a la que los españoles les cambiaron el nombre para llamarla La Española), a una raza nativa con 30 mil años radicada en la isla, compuesta por dominicanos en aquellos entonces llamados tainos (con su cultura, tradición y lengua autóctona).

Transcurridos todos esos años, los haitianos todavía siguen intentando desplazar a los dominicanos y empujarlos al exilio.

Los gobernantes y la gente de Haití, minimizaron el tremendo apoyo dominicano tras el terremoto que destruyó gran parte de su infraestructura; intentaron asesinar a un presidente que llegó con una valija de ayuda, menospreciaron el gesto de un pueblo solidario que rescató vidas, llevó  alimentos, restableció el servicio de energía eléctrica, reconstruyó puentes, carreteras y les construyó como regalo una universidad. Un gesto que ni siquiera la potencia más grande del mundo ha tenido con su colonia Puerto Rico tras el paso del huracán Irma.

Luego Haití rechazó que la universidad donada llevara el nombre de un prócer dominicano y respondieron una artera campaña liderada por el presidente Michel Martelly con el apoyo de sectas religiosas, de países ricos y de una quinta columna compuesta por afamados periodistas dominicanos y organizaciones no gubernamentales, denominada “Tomando nuestro Territorio”, lanzando a millares de sus nacionales ilegalmente a ocupar puntos clave de la economía en  el interior de la República.

Dominicana sigue siendo un país pequeño, con los pies descalzos, pero con humanismo y grandes sentimientos de solidaridad con los que sufren,  e históricamente ha actuado con la firmeza que les han exigido las circunstancias, sabiendo que, como dijera en 1874 Nicolás Avellaneda, “No hay nada en la nación más importante que la nación misma”.

El cantante León Gieco, en una de sus notables canciones, dice: La memoria apunta hasta matar, a los pueblos que la callan y no la dejan volar. Todo está guardado en la memoria”.

Yo no quiero, ni puedo,  ni debo olvidar.


El autor es dominicano, escritor. Reside en Uruguay.

¿Quién es Rafael Pineda?

Dominicano. Nací en El Corozo, una aldea de ciento cincuenta habitantes. Siempre he vivido en San Juan de la Maguana. Soy sanjuanero de San Juan. Mi primera profesión fue ser nieto de María Belén Sención. A los 10 años me gradué de poeta. A los 23 quise conocer a Pablo Neruda y estuve en Chile; a los 25 en Cuba y a los 35 en la Unión Soviética; adoré Moscú e hice mi primer viaje en tren, siendo una de mis experiencias inolvidables haber recorrido la Siberia a través de campos de girasoles compartiendo un vagón con Luis Días y Chío Villalona. Quedé con las ganas de conocer San Petersburgo, la ciudad donde fueron derrotados los alemanes y donde se filmó la película “Cuando vuelan las Grullas”. Soy diplomático, resido en Uruguay y cada vez que regreso a mi ciudad natal mi primera acción es visitar las tumbas donde descansan mi madre María de la Paz Reyes y mi abuela. He publicado 8 libros de poesía, ensayo, testimonio y novela.



miércoles, 11 de julio de 2018

El presidente Jovenel Moise tiene su barba en remojo


Haitianos queman su país con saña ancestral


Por: Rafael Núñez

Con la misma saña, mismos resentimientos y furia de los ancestros de final de los siglos XVllI y XlX,  las masas haitianas se arrojaron contra la propiedad privada para que no quedara el menor vestigio de algo de valor, dejando a su paso destrozos que nadie está en capacidad de cuantificar y  proyectar su impacto futuro en la economía de Haití.
 
Violencia generalizada
Esta vez por otros motivos, el pueblo haitiano-semejando a sus antepasados de finales del siglo dieciocho y diecinueve, y empujados por una cólera propia de una naturaleza esclava-, tomó las calles, caminos y veredas para no dejar piedra sobre piedra.

Como en los tiempos de Jean Francois, George Bissaou y Tousaint
Louverture, una horda juvenil del siglo veintiuno explosionó como volcán dormido cuya erupción se llevó a su paso supermercados, agencias de ventas de vehículos, tiendas, empresas, industrias, el comercio y residencias familiares.

Se cuenta que miembros de la misión militar de la embajada americana en Puerto Príncipe negada en el pasado a utilizar los viejos helicópteros dominicanos de la guerra de Vietnam se empujaban para abordar los aparatos que fueron a rescatar el personal criollo en nuestra embajada.

Aunque se aduce que la gota que derramó la copa para que detonarán las pobladas fue el anuncio de un incremento en los precios de los derivados del petróleo y la colocación de aranceles a los productos de primera necesidad importados, como parte de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la furia y la prolongación en el tiempo del saqueo, tomó otro matiz que ha puesto al borde de la renuncia al Primer Ministro Jack Guy Lafontant, a quien el jefe de los diputados ha tildado en un tuit como buen profesional de la medicina pero que su tiempo pasó, mientras el
presidente Jovenel Moise
presidente Jovenel Moise pareciera que tiene su barba en remojo. Aunque revocó el incremento de precios de los artículos de primera necesidad, el presidente haitiano no pudo detener el fuego en la pradera haitiana.

Con una población casi similar a República Dominicana de cerca de 11 millones de habitantes que se reparten el territorio de 27,750 kilómetros cuadrados, Haití ha vuelto a llamar la atención sobre el escalofriante nivel de pobreza extrema y del atraso educativo, factor este último que afecta a casi la mitad de los mayores de edad.

Cuando los países de Centroamérica y el Caribe dan muestras de avances en el uso de tecnología de la Información y la Comunicación, Haití aparece rezagada.

De cada 100 habitantes, solo 10.9 tiene acceso a internet y 59.4 de cada cien haitianos posee un teléfono móvil, cuando el promedio de celulares en la región es de 86 de cada cien latinoamericanos.
 
Turbas saquean comercios y residencias
La esperanza de vida en Haití estimada  por el Banco Mundial en apenas de 62 años cuando el promedio de vida al nacer en América es de 75 años, mientras por cada 100 mil nacidos mueren 350.

Es el de Haití el índice más alto de mortalidad de nuestra región, sólo comparable con algunas naciones de Africa.

Con una población que está asentada mayoritariamente en los principales centros urbanos y casi 5 millones de almas viviendo en condiciones precarias de salubridad, con falta de trabajo y el 24.4 por ciento de la población infantil obligada a trabajar para ayudar a sostener su familia, Haití es un volcán activo que amenaza hasta su vecino más cercano: República Dominicana.

De 196 países que aparecen en el ranking del ingreso per cápita, Haití ocupa el puesto 173, debido a que sus habitantes solo reciben unos 600 dólares al año, equivalentes a un dólar por día. Cada ciudadano haitiano tiene una deuda contraída de 131 euros acumulada por las distintas administraciones públicas.

Manifestaciones de protestas callejeras
Buena parte de las personas que aparecían en los videos en las manifestaciones de protestas era joven, como es la población de ese país, donde más del 50 por ciento tiene menos de 23 años.

Haití es un país donde la desigualdad sigue profundizándose: Entre el 2005 y el 2014, la moneda haitiana se depreció en promedio, de 2% a 3% anual, pero entre el 2014 y el 2015 la depreciación alcanzó 14,5%.

La inflación se aceleró y ascendió a 14,4% a principios del 2016, en particular por el alza en los precios de los alimentos de producción nacional a causa de la sequía. Se prevé que la pobreza, que ya afecta dos terceras partes de la población, seguirá aumentando, de acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
 
Supermercado saqueado
 La economía haitiana importa más bienes y servicios que lo que exporta y uno de sus mayores ingresos proviene de las remesas de la diáspora, que se estima en 2 mil 100 millones de dólares anuales.

Después del terremoto de 2010 se incrementó la cooperación internacional, pero en los últimos años se ha registrado una disminución significativa: el programa de PetroCaribe se redujo casi a la mitad debido a la caída de los precios del petróleo venezolano; en el 2010, Haití dejó de percibir 1,800 millones de dólares y  488 millones de dólares en el 2015.

Las autoridades tratan de contener los manifestantes
Los problemas medioambientales haitianos son agudos, especialmente por la deforestación y erosión de los suelos como consecuencia de la tumba de árboles para leña de carbón. A tal extremo ha llegado el daño al medio ambiente que esas acciones han cruzado la franja fronteriza dominicana.

Debido a factores como el crecimiento de la población, la pobreza y el elevado nivel de consumo de leña y carbón vegetal, la deforestación es generalizada. Los recursos hídricos del país, que antes eran excedentarios, ya no bastan para satisfacer las necesidades de una población en aumento.

Los efectos del cambio climático y el calentamiento global sitúan a Haití en una posición vulnerable frente a los huracanes y a fenómenos climáticos regionales como los ciclones, sequías y terremotos.

El Terremoto de 2010
Escombros del palacio presidencial
Los efectos por el terremoto del 12 de enero de 2010 fueron devastadores, pues las pérdidas se estiman en 7 mil 700 millones de dólares, siendo el sector privado el más perjudicado, en tanto el número de víctimas fatales se calcula en 220 mil personas, 300 mil heridos, 1 millón 300 mil refugiados y más de medio millón de haitianos emigraron a República Dominicana y otros países.

 Los datos ofrecidos por los organismos extranjeros de socorro registraron más de 105 mil viviendas destruidas totalmente, 208 mil dañadas y 1,300 escuelas inservibles.

Aunque los países amigos de Haití y los organismos multilaterales de cooperación cuantificaron las necesidades en la “Cumbre Mundial sobre el Futuro de Haití, Solidaridad más allá de la Crisis”, celebrada el 2 de junio de 2010 en República Dominicana, en poco más de 12 mil 200 millones de dólares en 10 años, Haití no recibió toda la ayuda prometida.

 El proceso de Refundación de Haití recibió recursos de la cooperación por 5 mil millones de dólares. La ayuda extranjera recibida ha sido calculada por pasadas autoridades haitianas en solo el 48 por ciento de la prometida.

 El exprimer ministro de Haití Laurent Lamothe lamentó en su momento que su país no recibiera el 52 por ciento restante de la cooperación prometida “pues se pudo haber hecho 20 veces más de lo realizado”.

 El panorama crítico antes de 2010,  vino a empeorar la situación después del terremoto, lo que ha dejado un sedimento que sirve de caldo de cultivo para que Haití se levante por las medidas fondomonetaristas, dejadas sin efecto por el gobierno.



LISTÍN DIARIO
La República miércoles, 11 de julio de 2018

martes, 12 de junio de 2018


Junto Díaz, acusado de conducta inaceptable


La caída del autor vanguardista Junot Díaz decepciona y confunde sus seguidores

Por ALEXANDRA VILLARREAL

12 de mayo 2018

Mucho antes de una revelación pública emocional de su violación infantil, o las acusaciones de su propia mala conducta sexual que siguió, el autor Junot Díaz fue una figura pionera y polarizadora.

Apareció como una de las pocas voces latinas prominentes en la literatura inglesa, con una reputación ganada a través de historias que presentaban un consentimiento sexual borroso, víctimas que querían ser víctimas y personajes atrapados en un ciclo de relaciones no saludables. Las tramas bordean misteriosamente cerca de algunas cuentas que sus acusadores han compartido.

Las mujeres, facultadas en parte por el movimiento #MeToo, ampliaron su notoriedad con sus acusaciones de comportamiento abusivo. Hablaron de besos forzados y ataques verbales inapropiados, dejando a la comunidad literaria y académica lidiando con la caída de uno de los autores minoritarios más aclamados en el siglo XXI.

"Es difícil sobreestimar lo importante que es su voz", dijo Melissa González, profesora asistente en Davidson College en Carolina del Norte. "Es uno de los pocos latinos que realmente no solo ha sido canonizado sino que también ha establecido su voz como muy importante".

Díaz no respondió a una solicitud de comentario de Associated Press. Pero le dijo al New York Times que asume la responsabilidad de su pasado.

"Estoy escuchando y aprendiendo de historias de mujeres en este movimiento cultural esencial y atrasado", dijo. "Debemos continuar enseñando a todos los hombres sobre el consentimiento y los límites".

Escritor dominicano estadounidense de 49 años, conocido por mezclar el español y el inglés en su prosa, Díaz ha roto barreras en la corriente principal literaria. Desde un inmigrante de 6 años recién llegado a Nueva Jersey a un autor y profesor galardonado, desafió las probabilidades de convertirse en una historia de éxito estadounidense.

Apareció en la lista "20 Under 40" de la revista The New Yorker en 1999. Para entonces, ya había publicado su primera colección de cuentos, "Drown". En 2008, ganó un Premio Pulitzer por su primera novela.

En 2012, Diaz fue galardonado con una beca MacArthur genius, y su segunda colección de cuentos, "This Is How You Lose Her", obtuvo un lugar en "100 Notable Books" de The New York Times.

Díaz se convirtió en un nombre de referencia para los profesores, que dirigieron a los estudiantes a su trabajo al tratar de mostrar cuán diversa puede ser la literatura estadounidense, dijo Joseph George, profesor de la Universidad de Carolina del Norte-Greensboro.

"Personalmente, estaba intrigado por la forma en que expuso el ego masculino", dijo George. "Parece una tontería decirlo, pero lo leí como una confesión y una deconstrucción que nos permite ver por qué los hombres piensan de esta manera".

George a menudo le asignaba a Diaz "Cómo salir con una niña morena (niña negra, niña blanca o halfie)" en su clase. Algunos estudiantes retroceden ante el título solo. Le dijeron que consideraban que su narrador era "desagradable", pero los empujó a profundizar y tratar de ver cómo el texto estaba de acuerdo con ellos.

George, un hombre blanco que dijo que nunca ha sufrido una mala conducta sexual, ahora no se siente equipado para incorporar el trabajo de Díaz en sus cursos.

"No soy la persona para enseñarlo, al menos no ahora", dijo George. "Requiere un nivel diferente de experiencia y sensibilidad".

Él no está solo. Greg Barnhisel, profesor de inglés en la Universidad de Duquesne en Pittsburgh, optó por no utilizar los libros de Díaz para una clase de inglés de entrada el próximo año académico. No quiere perder el tiempo desempacando la vida personal de Díaz en lugar de enfocarse en la literatura.

Las acusaciones contra Díaz comenzaron con un panel en el Festival de Escritores de Sydney el 4 de mayo, cuando el autor Zinzi Clemmons lo confrontó sobre la forma en que supuestamente la había maltratado cuando estaba en la escuela de postgrado. Horas más tarde, después de que Clemmons tuiteó que Diaz la arrinconó y la besó por la fuerza hace seis años, otras mujeres recurrieron a las redes sociales para compartir sus historias de abuso verbal y la misoginia percibida por él.

Antes de que surgieran las acusaciones, Díaz había publicado su propia historia de abuso infantil, revelando en The New Yorker el mes pasado que fue violada repetidamente cuando tenía 8 años.

"Es hora de que la carga de su mal comportamiento se ponga directamente a sus pies, y que él se ocupe de las consecuencias de sus acciones", escribió Clemmons en una declaración a la AP. "No en un ensayo personal egoísta, sino al perder parte de lo que ha acumulado mientras se conducía de esta manera".

La reacción ha sido rápida. El Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde Diaz enseña, está investigando, y la Junta de Premios Pulitzer está llevando a cabo una revisión independiente.

Aunque los lectores han expresado su decepción por las acusaciones, algunos ven el escándalo como una oportunidad para que otros escritores latinos se hagan notar.

"Su presencia literaria ha absorbido mucho aire de la sala", dijo González, el profesor de Davidson. "Gran parte de la ira en este momento se debe a ese hecho".


La ¨Banda Colorá¨

47 años del nacimiento de 
“La Banda”


   Por Chichi De Jesús Reyes

Coronel F.A.D Joaquín Pou Castro
Hace 47 años que la sociedad dominicana fue acosada por el grupo paramilitar  llamado “La Banda”, que infundió terror en toda la población. El grupo cometió decenas de crímenes contra opositores al gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, miembros de la izquierda y de constitucionalistas que habían participado en la revuelta de abril de 1965.  Todo empezó a principios del año 1971 cuando el Presidente  Balaguer designó al general Enrique Pérez y Pérez jefe de la Policía Nacional, que  tenía  a su lado a los  coroneles Ursino Guzmán Liriano y Joaquín Pou Castro y al teniente Oscar Núñez Peña, militares reputados como de  “línea dura”. Contaban con el respaldo logístico del  Grupo MAAG, de los Estados Unidos, y de  altos funcionarios del gobierno balaguerista de la época.

La primera acción violenta de los vándalos se registró el Viernes Santo de 1971, que cayó a finales de abril, cuando asaltaron la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, de Villa Juana, acto terrorista que mereció el repudio unánime de la población. Los integrantes  del grupo eran jóvenes “revoltosos” de los sectores Villa María, 27 de Febrero, Villa Consuelo  que cuando la Policía no los tenía retenidos los andaba buscando. La PN los identificaba como “cabezas calientes” o como miembros o simpatizantes de organizaciones de izquierda, particularmente  del PACOREDO, de tendencia maoísta. Los jóvenes que antes eran peligrosos y que constituían el “dolor de cabeza”  del Jefe del Servicio Secreto, coronel Luís M. Arzeno Regalado,  recorrían los barrios donde 
coronel P.N. Luís M. Arzeno Regalado
habían nacido y crecido haciendo movimientos provocativos y portando armas de fuego en forma ostentosa  y cometiendo acciones vandálicas en las cuales, la mayoría de las veces, eran auxiliados por agentes policiales. Se citaron casos en que los  sicarios daban instrucciones a los militares.

Cuando las atrocidades de La Banda alcanzaron repercusión internacional sus patrocinadores o promotores trataron de ocultar su existencia con la formación de un movimiento llamado “Juventud Democrática Anticomunista Reformista”, pero el pueblo siguió identificándolos como “La Banda”. El grupo de vándalos recibió revólveres, pistolas y armas de alto calibre para  que materializaran sus fechorías en barrios, planteles escolares, sindicados y en locales de organizaciones contrarias al
gobierno. Además, disponía de una flotilla de vehículos con placas oficiales que posteriormente fueron cambiadas por chapas privadas ante las insistentes denuncias de los medios de comunicación, especialmente  el periódico El Nacional.
La incidencia de los bandoleros comenzaron a disminuir luego de que trataran extender sus operaciones  a San Cristóbal, donde el comandante Manuel Lachapelle Suero, de la tendencia del general Neit Rafael Nivar Seijas, los apresó y los hizo trasladar a Santo Domingo. Este general fue luego jefe del Ejército, de la dirección de Drogas y del Cuerpo de Ayudantes Militares del Presidente Antonio Guzmán. Cuando Balaguer retornó al poder en el año 1986 Guzmán Liriano y Núñez Peña fueron extrañados del país con los cargos de Cónsul y vicecónsul en Puerto Rico. El primero  falleció y el segundo se suicidó.


Brian Bosch, autor del libro “Balaguer y los Militares”, paginas 171 y siguientes, 
explica que los orígenes de “La Banda” se iniciaron cuando Pérez y Pérez era Secretario de las Fuerzas Armadas, en el primer periodo de Balaguer. En la oportunidad el país estaba atormentado por los asaltos terroristas que se endilgaban al MPD y a PACOREDO. Para controlar la escalada de violencia el general   PP creó una unidad  de despliegue rápido con la misión específica de “perseguir de manera individual a los líderes terroristas, en lugar de actuar contra las organizaciones de izquierda en total”. Por su parte, el gobierno de Balaguer evadió responsabilidades en los crímenes de La Banda y los atribuyó a “sectores incontrolables del oficialismo y a la sublevación de núcleos de la izquierda”.

lunes, 7 de mayo de 2018

Para Haití es muy cómodo hacerse la ¨mosquita muerta¨

Haitianos cruzando el Masacre 
Mi humilde opinión sobre República Dominicana y Haití


Por: Alfonso Quiñones


El Washington Post ha publicado un artículo perverso contra República Dominicana 


“Hubo un momento en que la división entre los dos países se elaboró con sangre: la ‘masacre del perejil’ de 1937 es ampliamente considerada como un punto de inflexión en las relaciones haitiano-dominicanas. La masacre llevada a cabo por el dictador dominicano Rafael Trujillo, dirigida hacia los haitianos, así como a los dominicanos que parecían lo suficientemente oscuros para ser haitianos – o cuya incapacidad para rodar la “r” en perejil, la palabra española para el perejil, impuso la distancia”, dice el Washington Post.
Es cierto eso que dice el Washington Post, solo que es solamente una parte de la verdad. Falta la otra.

Antecedentes

 “El 1 de enero de 1804, mientras Jean-Jacques Dessalines proclamaba la independencia de Haití, comenzó en Santo Domingo el periodo francés, bajo la administración de Louis Marie Ferrand. En 1805, Henri Christophe y Dessalines tomaron la ciudad de Santiago y después se dirigieron a Santo Domingo con un numeroso ejército, pero ante la resistencia de Ferrand se vieron obligados a retirarse. Durante la retirada, numerosos pueblos de las bandas sur y norte se vieron reducidos a cenizas, y los habitantes que no pudieron huir a tiempo fueron masacrados.”, dice la compañera Wikipedia.

En ese momento comenzó todo. Los degollamientos en Santiago de los Caballeros y en Moca estuvieron a la orden del día en 1805.

“República Dominicana alcanzó la primera independencia en 1821 pero fue tomado rápidamente por Haití en 1822… Todos los niveles de la educación se desplomaron, la universidad fue cerrada, ya que los hombres jóvenes dominicanos de 16 a 25 años de edad fueron reclutados por el ejército haitiano, además fueron privados de alimentos. La ocupación de las tropas de Boyer, que eran en gran parte dominicanos, quienes no recibían paga tuvieron que dedicarse a saquear a los civiles dominicanos. Haití impuso un tributo al pueblo dominicano. Muchos huyeron de Santo Domingo a Puerto Rico y Cuba (ambos aún bajo el dominio español), Venezuela y otros países. Al final, la economía y la fiscalidad se hicieron más onerosas.

Con la llegada de Boyer a la parte oriental de la isla se abolió la esclavitud y se planteó una profunda reforma agraria. También se impuso el Código Rural, el cual prohibía que los antiguos esclavos salieran de las propiedades de sus amos sin el permiso del dueño y de las autoridades haitianas, efectuando así la nulidad de la liberación de los esclavos.
Además que el Código Rural de Boyer tenía implicaciones para la población de color dominicana que era libre, la cual era la mayoría de la gente de color, por lo que aumentó el descontento del régimen boyerista entre los dominicanos de todos los colores y clases. Con esto se da inicio a la Dominación Haitiana, el 9 de febrero de 1822. En la parte oeste de la isla se inician conspiraciones contra Boyer a partir de 1827, las que obligan a que salga al exilio en enero de 1843”.
Esa parte de la historia, fue expuesta en Wikipedia muy edulcoradamente, la violencia contra los dominicanos campeó por su respeto.

Campaña antidominicana

La actual campaña difamatoria contra el país es cruel, inhumana y muy interesada y manipulada por ciertos círculos de poder. Ahí se unen con entusiasmo revolucionario Francia, Estados Unidos, Venezuela y los países del Caribe. El colmo es que República Dominicana ni siquiera es miembro de Caricom. Y me temo que ha sido una posición de rechazo de los que mandan en ese organismo regional.

Este es el país más hospitalario del mundo. Y la pasión solidaria desatada cuando el terremoto haitiano es uno de los gestos más hermosos que un país haya hecho por otro. Soy testigo de eso. Para que se tenga una idea (estuve en Haití al tercer día del terremoto), en la fronteriza población de Jimaní, el presidente Leonel Fernández mandó a establecer (en el cuartel del pueblo), junto al helipuerto por donde entraron las primeras ayudas al país, una presidencia para que el gobierno haitiano pudiera continuar funcionando y coordinando las acciones de salvamento. Allí ondeaban dos banderas, la de RD y la de Haití. Y había hasta un sillón presidencial.

El 12 de enero de 2012 se inauguró la Universidad Henri Christophe, construida por el gobierno de la República Dominicana, en conmemoración de la tragedia del Terremoto de Haití de 2010. La universidad cuenta con una capacidad para unos 12 000 estudiantes aproximadamente, y fue construida en la comunidad Limonade, Cabo Haitiano, con una extensión de 144 mil metros cuadrados. Fue erigido con una inversión conjunta entre el estado y el sector privado dominicanos, de un monto de 50 millones de dólares estadounidenses.

Documentados e indocumentados

No me gusta meterme en estos temas, pero alzo mi humilde voz desde aquí, porque me parece que los países poderosos quieren hacer cargar a República Dominicana con un fardo demasiado pesado: Haití, con la enorme pobreza de ese país, después de haber sido esquilmado por Francia y demás metrópolis, los cuales quieren limpiarse las manos y echarle “ese muerto” a la otra media isla.
No estoy de acuerdo con la deportaciones de los que hayan nacido aquí y ni siquiera han estado nunca en Haití. Pero creo que es lógico e imprescindible que el país ponga sus reglas migratorias y que -como todo país minimamente organizado- instrumente el registro y documentación de los extranjeros que residen en el país.
Es cierto también que, en una parte de la ciudadanía dominicana hay ciertos sentimientos antihaitianos, derivados de los encontronazos históricos que han existido. También es cierto que dentro de los nacionales haitianos (incluso dentro de la clase política haitiana) hay parte de ellos con ciertos sentimientos antidominicanos. El mundo desconoce estas cosas.

A veces siento que al gobierno de Haití le es muy cómodo hacerse la mosquita muerta, sencillamente no documentando a sus nacionales. Así es muy cómodo, y además, echándole la culpa a República Dominicana. Me temo que el dinero que pueden haber dado algunos países, si es que lo han dado para eso, ha ido a dar a algunos bolsillos, pero no a la necesaria documentación de los haitianos, que en este caso son el jamón del sandwich.
Siento que República Dominicana no ha sabido defender e imponer su verdad en la arena internacional, salvo honrosas excepciones como aquella memorable intervención del presidente Danilo Medina en Cuba, durante la cumbre del CELAC donde le salió al paso al primer ministro de San Vicente y Granadinas, Ralph Everard Gonsalves.
Creo también que el gobierno dominicano ha tenido que contar hasta mil en más de una ocasión por tantas escaramuzas cometidas contra nacionales dominicanos en territorio haitiano, que tienden a fomentar la animadversión, el odio y una guerra entre ambos países.

El colmo es que Haití ha vetado la entrada de huevos dominicanos al país (claro que es su derecho), porque un periódico estadunidense ha escrito falsamente que en el país ha habido fiebre aviar. Cada vez que pueden tratan de cometer ese tipo de encontronazos para desangrar económicamente a República Dominicana.
Es cierto también que estos desencuentros han sido de lado y lado. Se ha dado el caso de intentos de linchamientos a nacionales haitianos indocumentados en determinadas zonas del país, porque un haitiano ha cometido un crimen contra una dominicana o un dominicano.

Según el Washington Post “Cassandre Teano , un oficial jurídico de las Open Society Foundations con sede en Nueva York, dijo que las comparaciones entre las acciones del gobierno dominicano y la desnacionalización de Judios en la Alemania nazi se justifican.
Al pedirle que explicara la comparación, Teano dijo que podía ver por qué ciertos grupos o personas sentían de esa manera porque la negación de la ciudadanía fue uno de los primeros actos perpetrados contra Judios en la Alemania nazi”.
No dicen lo mismo contra las deportaciones masivas diarias de Estados Unidos (se estima que unas 5,000 personas son deportadas diariamente de su territorio, según dijo en la TV Dominicana el abogado José Ricardo Taveras, quien fungiera como director de Migración de República Dominicana hasta hace pocas semanas. Tampoco dicen lo mismo de los cientos de africanos que son deportados cada día de Europa.

Diferencias

Mucha gente no entiende las diferencias culturales, idiomáticas, y de todo tipo, entre los haitianos y los dominicanos. Ni conocen los antecedentes históricos entre ambos países. Ni sus desencuentros; de los crímenes cometidos por los haitianos contra los dominicanos desde tiempos de Dessalines, de los crímenes cometidos contra los haitianos en tiempos de Trujillo. Y los ires y venires cotidianos de dos países que están obligados a convivir en una isla no muy grande.
A cada rato en algunas publicaciones periódicas o académicas sale a relucir la peregrina teoría de unir ambos países que comparten una sola isla. Quienes se prestan para este tipo de elucubraciones desconocen las características de cada nación, sus costumbres, sus orígenes, sus culturas, sus realidades.

En la República Dominicana viven 11.000 haitianos de forma legal y según estimaciones cerca de 1.100.000 residirían de forma ilegal, esto hace que la diáspora haitiana represente el 12% de la población de la República Dominicana, y el 25% de la fuerza laboral total, destacándose en los sectores de la agricultura y la construcción, donde representan el 60% y el 80% de la fuerza laboral respectivamente.
Luego del terremoto del 2010 unos 200.000 haitianos habrían entrado al país solo en los 10 meses posteriores.
Los haitianos ingresan en masa diariamente a lo largo de la frontera

En 2012, el Instituto Nacional de Estadísticas de la República Dominicana realizó la primera encuesta de inmigrantes y encontró que hay al menos 668 145 inmigrantes haitianos de primera o de segunda generación (apróximadamente el 7% de la población del país), es decir, que trata de solo inmigrantes e hijos, no incluye nietos ni bisnietos que podrían no tener un estatus legal en el país.
Dios quiera que no se produzcan excesos innecesarios. Ojalá que la sensatez impere. Creo que sería un gesto de justicia que el gobierno dominicano registre a los cañeros haitianos y a sus familiares nacidos en el país desde hace años. Se hace necesario que la comunidad internacional comprenda a profundidad las medidas del gobierno dominicano. Para ello, deberán poner al máximo los esfuerzos, en pos de explicar al mundo la verdad dominicana.

Lo juro, creo que es injusto que al país más hospitalario del mundo se le juzgue sin conocer su realidad, su historia y sus necesidades. Muchos me criticarán, otros estarán de acuerdo conmigo. Esta es mi opinión con absoluta honestidad.
Los haitianos nunca agradecen:  Grupos despegaron las letras en bronce del profesor Juan Bosch puestas en el edificio del auditorio.

Por último, el siguiente video “Los nuevos Dessalines” publicado en enero de este año en las redes sociales, llama a los haitianos a recuperar el territorio de la República Dominicana y a ejercer actos de violencia contra su población. El video ha sido publicado en momento de gran efervescencia y agitación política en Haití, llama igualmente a los haitianos a la “revolución y al cambio”.

17 JUN 2015
17 JUN 2015